Análisis narratológico: el pleito de “Alito” y Noroña, una tragicomedia digital

Claudio Flores Thomas
En el mundo de las narrativas digitales, el análisis que hicimos en Altazor Intelligence sobre la confrontación entre Alejandro “Alito” Moreno y Gerardo Fernández Noroña en el Senado mexicano nos revela un fenómeno fascinante sobre nuestro contexto de comunicación. No fue un mero suceso político. Es un verdadero fenómeno de la cultura digital, una batalla que, en términos de atención, se libró y se ganó en la esfera del entretenimiento, no en la de la política.
Lo curioso es que, en este análisis de posteos en plataformas como X, TikTok, Instagram y Facebook, la gente en México no se indignó con la violencia en el Congreso. Por el contrario, la consumimos, la parodiamos y la transformamos en una narrativa de humor que es, en sí misma, una crítica demoledora. La política, una vez más, ha sido superada por su propia caricatura. Esto confirma que en el ecosistema digital, la atención se gana no por la coherencia del discurso, sino por la espectacularidad de la confrontación. Esta viralización masiva que nos tiene a todos conversando y compartiendo memes del pleito, se debe a una serie de elementos narrativos que convierten el evento en un material perfecto para la era de la distracción y el consumo rápido de contenido.
Un “trancazo” en la conversación
Solo para dar algunos datos de su volumen de conversación: fue un evento de pico instantáneo, comparable a un final de temporada de una serie popular o a un evento deportivo de gran calibre. A diferencia de los temas políticos tradicionales que se desarrollan lentamente, este pleito en el Senado fue un estallido de actividad.
En las primeras 12 horas, el volumen en X (antes Twitter) superó los 3.5 millones de menciones combinadas de las palabras clave como “Alito”, “Noroña” y “pleito”. Se identificaron más de 1.8 millones de posteos originales en X, sin contar la masiva cantidad de retweets y respuestas. En TikTok e Instagram, el número de clips y reels superó los 500 mil posteos en el mismo periodo. Fue tal la magnitud, que se posicionó como tendencia nacional en X, superando incluso a programas como La Casa de los Famosos y Supernova Strikers. Es decir, este evento compitió en atención con el entretenimiento, no con eventos políticos.
Lo interesante es que el hecho de que hubiera video, con múltiples ángulos, como una transmisión de box, fue clave. Pudimos ver cada insulto, empujón o golpe desde prácticamente cualquier ángulo. La cobertura mediática también fue brutal. Y quiero destacar un momento en particular: la imagen del Canal del Congreso, transmitiendo en vivo, donde un periodista se dispone a cerrar la transmisión y detrás de él se desata la confrontación. Esa parte de la transmisión, pegada con un video muy parecido de Tulio Triviño de 31 Minutos, se convirtió en uno de los memes más divertidos que nos regaló la desafortunada situación.
Los elementos clave que hicieron que esto se viralizara fueron, por supuesto, la confrontación física, los múltiples videos desde diversos ángulos, y la existencia de personajes accidentales, como el colaborador de Noroña, Emiliano González. Él, luego de aparecer con collarín, fue convertido en meme como “el mártir del Senado”.
La burla dominó la conversación
El pleito fue leído como parte de una nueva narrativa de espectáculo político, donde los legisladores se convierten en “celebridades del conflicto”. Tanto así que alguien en X proponía que los subieran a Supernova Strikers y sí, habría audiencias. Pero lo más interesante de todo esto, en términos de conversación, es que no ganó nadie. La burla dominó.
Los comentarios negativos fueron más del 55 %, enfocándose en la crítica y el desprecio hacia toda la clase política en general. Los calificativos más usados incluyeron “ridículos”, “pelele”, “infantil” y “bochornoso”.
Pero el segmento más revelador fue el de los comentarios irónicos o neutros, que representaron un 40 % de la conversación. En lugar de una crítica seria, la conversación se centró en la creación de memes, parodias y comparaciones humorísticas.
Solo un mínimo 5 % de comentarios positivos se limitó a los seguidores de cada uno de los protagonistas, defendiendo sus posturas.
Este evento es un evento híbrido donde la política se mimetiza con el entretenimiento. Su viralización no se debe a su importancia política, sino a su potencial narrativo. El público mexicano, al enfrentarse a este suceso y a los videos tan explícitos, lo decodifica más a través de las lógicas del entretenimiento: el humor, la mofa y la burla se convierten en las herramientas principales para procesar y criticar la realidad política. La agenda pública ya no solo se define por los temas serios, sino también por aquellos que tienen la capacidad de ser transformados en narrativas virales y memes.
Al final, la política se convirtió en un show y el público, en vez de indignarse, se sentó a disfrutar del espectáculo, creando sus propias historias y personajes para darle sentido a lo que, en esencia, es una tragicomedia política.
Sacamos las palomitas, nos divertimos, nos burlamos y los criticamos.