LOS “MÉRITOS” DE QUIRINO ORDAZ PARA SER EMBAJADOR

Alfonso Carlos Ontiveros Salas
¿Fue producto de las circunstancias haber llegado Quirino Ordaz Coppel a la gubernatura del Estado y finalmente ser nombrado Embajador de México en España?
Formación política no la tiene; vivió siempre bajo la sombra de las amistades de Quirino Ordaz Luna, en particular con la de Antonio Toledo Corro y su grupo político. Su talón de Aquiles, sin duda, fue la inseguridad.
Se le recuerda por aquel suceso relacionado con la entrega de un kit de colchones con motivo de la depresión tropical 19-E en septiembre del 2018, la cual inundó Culiacán, Navolato, Ahome, El Fuerte y otras localidades sinaloenses. Dichos colchones resultaron apestosos a orina, humedad, cucarachas y más; era un producto usado y en pésimas condiciones de higiene. Fue una compra directa y no por licitación pública.
Las reacciones sociales de malestar se manifestaron de inmediato, pero los hechos quedaron como si no hubiese ocurrido nada. Hubo renuncias y licencias de funcionarios, pero casi nadie fue sancionado penal ni administrativamente, no obstante que fueron poco menos de dos mil colchones y casi tres millones de pesos en daños.
Otro hecho negativo en su gobierno fue la muy lamentable muerte del periodista Javier Valdez, homicidio que hasta la fecha todavía no llega a resolverse o esclarecerse. Tuvo la fortuna de ser empático con Andrés Manuel López Obrador, en ese tiempo Presidente de la República, posiblemente porque debió saber contar chistes.
El gobierno de Ordaz Coppel realmente no tuvo brillos que entusiasmaran a los sinaloenses; así como llegó sin nada que ofrecer, debió ser investigado a fondo cuando se fue.
En política, cuando se construyen alianzas, se edifican compromisos. Heredó deudas al presupuesto estatal y ahora es sujeto de investigación por la Auditoría Superior del Estado, a pesar de que se había señalado que la cuenta pública de su periodo gubernamental había sido aprobada por el Congreso. No investigó a su antecesor por haber formado parte de esa administración en áreas muy sensibles que, seguramente, no convenía denunciar.
Quiso pasar como un reformador de avanzada: cambió en la Constitución Política Local la denominación de Procuraduría General de Justicia del Estado por la de Fiscalía General y le dio la calidad de órgano autónomo constitucional, con resultados nulos, porque no fue lo que la sociedad esperaba. Fue un fracaso total respecto a la autonomía con la que debe operar.
También se vio como una total simulación la reforma constitucional, ya que dejó intocadas las funciones del Consejo Estatal de Seguridad Pública para que su Coordinación General llevara a cabo el procedimiento de elección de la quinteta que entrega al Ejecutivo Estatal, de la cual se elige la terna que se envía al Congreso para el nombramiento final de quien será el Fiscal General del Estado.
La reforma en el papel se vio muy interesante e impresionó a la sola lectura. En los hechos, la realidad resultó ser muy diferente. Por ello, se ha sostenido en este espacio de opinión que el nombramiento del Fiscal General del Estado debe quedar bajo la responsabilidad exclusiva del Congreso Estatal, aun cuando el dominio de ese órgano legislativo esté controlado por la mayoría de un partido político o por la alianza de partidos que lo conformen por haber obtenido el triunfo electoral. Al menos podría ser más creíble que al cargo llegaran personas con los perfiles deseables para esa delicada responsabilidad pública.
Morena enfrenta una situación complicada en Sinaloa para la elección del 2027; Quirino no le aportaría fortalezas para asegurar el éxito en la contienda, sino que lo podría debilitar. Están muy cerca las decisiones políticas para investir al elegido; no son momentos para los desaciertos.
