Colocar la mirada en el pueblo rarámuri

Magdalena Gómez
Organizaciones civiles presentaron el pasado 11 de agosto el “Informe sobre el Desplazamiento Forzado Interno en Chihuahua.
Resultados de la Misión Civil de Observación en Chihuahua 2026”, integrada por representantes de Serapaz, Tlachinollan, Alianza Sierra Madre, Contec, Cedehm, Red todos los derechos para todas y todos, cosidhac, documento que recoge testimonios de familias desplazadas de sus comunidades por la violencia del crimen organizado en la Sierra Tarahumara en el estado de Chihuahua y, documenta la muy frágil respuesta del Estado mexicano ante dicha situación en sus tres niveles de gobierno. Agravada por el conflicto político actual del gobierno federal con el de aquella entidad. La Misión Civil de Observación (MCO) acudió a tres municipios del estado de Chihuahua para documentar de primera mano la situación de desplazamiento forzado interno (DFI) que se vive en la Sierra Tarahumara.
La MCO visitó las ciudades de Parral, Delicias y Chihuahua para entrevistar a unas 200 personas en situación de desplazamiento forzado interno (PDFI). Estas provenían de diversas comunidades de los municipios de Uruachi, Guazapares y Guadalupe y Calvo. Asimismo, se documentaron casos de personas desplazadas provenientes de Tamazula, Durango y de San Miguel, Sinaloa. Presenta una serie de solicitudes y recomendaciones, como la instalación de una mesa interinstitucional permanente para que todos los niveles de gobierno puedan coordinar su respuesta ante el DFI, entre otras acciones puntuales planteadas en el documento.
Un aspecto fundamental en esta ruta de trabajo es escuchar de primera mano a las comunidades afectadas e involucrar a las distintas organizaciones que trabajan desde hace años con comunidades y personas afectadas por el DFI, ya que cuentan con amplia experiencia y conocimiento en la materia, lo que contribuiría a una atención integral, efectiva y humana de las PDFI.
Finalmente, resulta importante que la Federación se involucre y aporte con las capacidades propias de su función, así como que impulse la creación de un marco jurídico nacional que garantice la prevención del DFI y la protección de las PDFI.
“La conquista del narco es la misma”.
Va un testimonio de Ricardo Robles quien publicó este artículo en La Jornada el 4 de septiembre de 2008, a raíz de la masacre de Creel, en un comando armado asesinó a 13 personas en Bocoyna, Chihuahua, durante el gobierno de Felipe Calderón: “La reciente matanza, nos hace repensar qué hay detrás, qué no vemos. Sí, hay complicidades, corrupciones, podredumbre… pero parece que más detrás hay más. La percepción rarámuri del fenómeno nos ayuda a tocar fondo.
Desde hace tiempo, hemos buscado comprender mejor lo que en la Sierra Tarahumara significa la cada vez más extendida presencia del narco. Es la narcosiembra, que en algunas regiones lleva ya cuatro generaciones de narcocultivadores y ha hecho de esta actividad un modo de vida ordinario, casi el único ya. Pero es también el narcoacarreo, la narcolucha por el control de territorios, la narcocorrupción generalizada, las narcoelecciones compradas, los narcolavaderos del dinero abundante y son también el narcomenudeo y el narcoconsumo.
“Se trata en realidad de una “conquista” con su oro de por medio, su despotismo, sus esclavitudes… con su guerra y todo. Me lo hizo ver un rarámuri en una plática simple. Preguntó qué es lo novedoso que vemos en el narco, cuando es lo mismo de siempre desde hace cinco siglos. Es otra actividad en la que se presiona y obliga a trabajar a los indígenas, pero es lo mismo. Igual fueron las minas, dijo igual hubo violencias y crímenes, igual hubo muertes, igual hubo enriquecidos y pobres y en todo nos dejaron la peor parte. Igual fue la invasión de nuestros territorios, igual el saqueo de nuestros bosques, igual va siendo el turismo que hasta nuestra agua se la queda, igual están regresando las mineras. Igual un día trajeron las siembras de mariguana y de amapola. Para nosotros es la misma cosa, así son los invasores, pero a la mejor para ustedes resulta novedad.
Así va avanzando la guerra del narco, armada a morir, pero sólo es una faceta de la actual conquista de México, y de la del mundo según se pretende.
Sobre los pueblos indios es la misma guerra, la historia vuelve sobre sus propias huellas, las rebeldías se crecen por el mundo, las potencias derrochan, el hambre aumenta, se despedaza el equilibrio frágil de la naturaleza… Así ha caminado la historia, y así se va enrumbando”. Duro y cierto mensaje del Ronco Robles, (+2010).
Mientras tanto los gobiernos federal y estatal no garantizan siquiera condiciones dignas a las PDFI, para no hablar del problema estructural que describió el sacerdote jesuita. La Misión Civil merece reconocimiento a su compromiso y valentía, al colocar su mirada en los rarámuris, lo que no es usual. Al cierre compartieron lo que de forma elocuente les dijo una niña de 12 años: “es la guerra”.
