Fracking y la devastación ambiental

“La técnica de la fractura hidráulica se realiza mediante la inyección de un coctel de químicos muy dañinos para el medio ambiente”.

Rubén Martín

Con la justificación de recuperar la soberanía energética y evitar depender del gas que se compra a Estados Unidos (75 por ciento del consumo nacional), la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció el pasado 15 de abril la conformación de un Comité de Científicos y Especialistas para el Análisis de Explotación de Gas Natural No Convencional, en otras palabras, la posibilidad de “explotación sustentable” del gas no convencional mediante la técnica de fractura hidráulica, conocida como fracking. Y anunció que en un plazo de dos meses se conocerían las conclusiones de ese comité de científicos.

En su momento, el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador prometió a organizaciones que se oponen a la fractura hidráulica, que la técnica del fracking se prohibiría en México, pero no cumplió. Claudia Sheinbaum coincidía con esa postura, hasta que lanzó el comité de exploración de esta técnica el pasado 15 de abril.

Dos meses después del plazo acordado, el comité de científicos anunció el pasado jueves 6 de agosto sus conclusiones que, en resumen, sugiere hacer pruebas de explotación de pozos mediante fracking. “Como primera medida el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua realizará pozos de exploración para verificar si en el subsuelo de las Cuencas Sabinas-Burro-Picachos en Coahuila y Nuevo León y Burgos en la zona noreste de Tamaulipas, hay agua salada y gas no convencional”.

Al hacer el anuncio, Sheinbaum reiteró la justificación para que el Gobierno de la Cuarta Transformación diera marcha atrás en su oposición al fracking: “¿Qué objetivo tiene esto? No depender tanto del exterior, aún con toda la explotación que se hiciera de gas no convencional, seguiríamos importando de Estados Unidos, el objetivo es bajar la importación para que no dependamos tanto del exterior. ¿Esto es algo que busca México? No, lo buscan todos los países del mundo, garantizar su soberanía energética”, dijo en mañanera del jueves.

Ese mismo día, la Alianza Mexicana Contra el Fracking, conformada por una coalición de 40 organizaciones de todo el país, emitió un comunicado en el que cuestionó el anuncio de la Presidenta Sheinbaum bajo la premisa de que es un mito que exista “fracking sustentable”.

Así lo señalaron: “es imposible hacer de manera ‘sustentable’ la exploración, extracción y quema de combustibles fósiles. ¿Cómo esperan legitimar la opinión de un comité al que no fueron invitados integrantes de las comunidades que serían directamente afectadas, ni personas expertas en epidemiología, derechos humanos y territorios indígenas? Esta omisión no es accidental: el fracking no es un asunto puramente técnico; es una decisión política, territorial, climática y de derechos humanos”.

La Alianza Mexicana Contra el Fracking tiene más de una década alertando a la sociedad mexicana de los riesgos que esta técnica implica tanto para el cuidado del medio ambiente, así como para la protección de los recursos hídricos del país, pues la técnica de la fractura hidráulica se realiza mediante la inyección de un coctel de químicos muy dañinos para el medio ambiente, inyectados con grandes cantidades del agua.

Dice el pronunciamiento de la Alianza contra el fracking: “Se calcula que el 65 por ciento del agua requerida para el fracking se ubica en regiones donde la operación consumiría entre el 50 por ciento y el 100 por ciento del agua disponible localmente. La conclusión es contundente: ocho de cada 10 litros necesarios para el fracking generarían condiciones de riesgo hídrico grave”.

Estados Unidos es el reino de la fractura hidráulica en el mundo y ya está pagando sus consecuencias. Hace unos días el diario New York Times presentó un reportaje que revela que algunas localidades del estado de Ohio ya están encontrando fugas de agua salobre utilizado en pozos de fracking que corren el riesgo de envenenar para siempre los cuerpos de agua que usan y toman ciertos pueblos de ese estado. En el reportaje se citó a un geólogo que antes trabajó para la petrolera British Petroleum: “Los pozos inundados son prueba de que la salmuera está ‘migrando’ bajo tierra a través de recovecos y grietas en la roca”, dijo David Jeffery, profesor de geología en Marietta College (“En Ohio, aguas residuales tóxicas brotan del suelo”, New York Times, 29 julio 2026). Denuncias semejantes ocurren en otras partes del mundo.

Según la Alianza Mexicana Contra el Fracking, sostiene que “el despliegue del fracking en México no sería una actividad puntual ni acotada a unos cuantos pozos. Para recuperar apenas el 10 por ciento de los recursos prospectivos se requerirían más de 25 mil pozos y mil 923 millones de metros cúbicos de agua dulce”, de acuerdo con la más reciente investigación de CartoCrítica.

La Alianza Contra el Fracking sostuvo que la integración de la comisión de científicos en realidad era un pretexto. “El encargo revelaba un sesgo de origen: no buscaba responder si México debía prohibir el uso del fracking, sino cómo usarlo con menos culpa. Las organizaciones firmantes reiteramos que, por definición, es imposible hacer de manera ‘sustentable’ la exploración, extracción y quema de combustibles fósiles”, porque en definitiva no existe fracking sustentable y por ello exigieron “La prohibición constitucional del fracking en todo el territorio nacional, como única garantía de protección a los derechos universales a la salud y un medio ambiente sano”.

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