Ébola un dolor de cabeza para Kershenobich y el Mundial
Confidencial
El secretario de Salud de México, David Kershenobich, podría enfrentar uno de sus mayores retos internacionales rumbo al Mundial 2026. Y es que mientras México se prepara para recibir a miles de aficionados durante la Copa del Mundo, en el radar ya aparece un tema delicado: el nuevo brote de ébola en África central.
El problema no es menor. La selección de Congo tiene previsto jugar partidos en territorio mexicano y, al mismo tiempo, Estados Unidos ya endureció su posición. El Departamento de Estado elevó a nivel 4 —“No viajar”— sus alertas para República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Uganda, mientras que para Ruanda pidió “reconsiderar viajes” por el brote del virus Ébola Bundibugyo.
En los pasillos políticos y sanitarios ya comienza a surgir la pregunta incómoda: ¿qué hará México? ¿Endurecerá controles sanitarios, pedirá certificados especiales o aplicará medidas migratorias extraordinarias para las delegaciones y aficionados provenientes de esa región?
El dilema es particularmente sensible porque cualquier decisión podría generar tensiones diplomáticas, acusaciones de discriminación o preocupaciones sobre la capacidad real del sistema de salud mexicano para responder a una alerta epidemiológica internacional en medio del evento deportivo más grande del planeta.
El exsecretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués, salió públicamente a cerrar filas con Ariadna Montiel tras el supuesto intento de acercamiento del exboxeador Jorge “Travieso” Arce al movimiento.
A través de redes sociales, Torruco reconoció la “firme postura” de Montiel y lanzó un mensaje con destinatario claro: “La 4T no necesita chapulines que ayer atacaban al movimiento y hoy, por conveniencia y un hueso, quieren disfrazarse de defensores del pueblo”.
La publicación no pasó desapercibida dentro de Morena, donde cada vez generan más ruido las posibles incorporaciones de personajes que en el pasado fueron críticos del obradorismo, pero que ahora buscan espacios políticos bajo el paraguas del oficialismo.
El mensaje también deja ver que dentro del movimiento existe un sector que quiere poner límites a las adhesiones oportunistas, especialmente de figuras mediáticas o polémicas que podrían convertirse más en un costo político que en un activo electoral.
Aunque no está claro si existió una invitación formal o un acercamiento real del “Travieso” Arce, el simple posicionamiento público de Torruco refleja que en Morena sigue abierta la disputa sobre quién puede entrar al movimiento y bajo qué condiciones.
Porque mientras unos apuestan por ampliar la base política rumbo a los próximos procesos electorales, otros insisten en que la 4T debe blindarse de personajes que durante años fueron críticos del proyecto y que ahora buscan reinventarse políticamente.
En los círculos políticos de la 4T ya hay una pregunta que comienza a repetirse con insistencia: ¿cómo le hace Mario Di Costanzo para enterarse de todo lo que ocurre dentro de Palacio Nacional?
El ex titular de la Condusef se ha convertido en una especie de “radar” incómodo para el oficialismo. Día tras día publica versiones, supuestas conversaciones privadas y detalles internos de reuniones de alto nivel que, para muchos dentro del gobierno, solo podrían salir de alguien con muy buenas fuentes… o con “orejas” bien colocadas en el corazón del poder. Bueno, también puede ser pura literatura para redes, una más para hacer una novela política.
La más reciente bomba la lanzó alrededor del supuesto enojo de la presidenta Claudia Sheinbaum con el secretario de Hacienda, Edgar Amador, tras el escándalo por el presunto bloqueo de cuentas relacionado con Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza.
Según la versión difundida por Di Costanzo, Sheinbaum habría estallado contra Amador por no haber sido informada previamente sobre la actuación de la UIF. Incluso asegura que la mandataria le habría reclamado con una frase explosiva: “Carajo Edgar, no te mandas solo”.
La historia, además, involucra supuestas tensiones internas entre la UIF, Omar Reyes y el equipo de Omar García Harfuch, en medio de acusaciones de filtraciones, manejo político del caso y control de daños tras la publicación de la información por parte del portal EMEEQUIS.
Pero más allá de si la escena ocurrió exactamente así, lo que empieza a generar inquietud en Morena es otra cosa: la precisión y velocidad con la que Di Costanzo obtiene detalles de episodios internos que, en teoría, sólo conoce un grupo muy reducido de funcionarios.
Y ahí es donde nace el verdadero chisme político. Porque dentro del oficialismo algunos ya sospechan que hay fugas importantes
