Sinaloa y sus apurados pretendientes

Ismael Bojórquez*
Si pensáramos en la próxima sucesión gubernamental en Sinaloa tendríamos que enlistar algunas prioridades y a partir de ello buscar perfiles de carne y hueso que se acercaran a lo que necesita el estado. El buey está en la barranca y hay que sacarlo. Entre todos. Es tarea principalmente del gobierno, pero deben los sectores, la sociedad, los organismos, comprometerse a relanzar Sinaloa, que la entidad recupere su presencia positiva en el país. La responsabilidad principal, sin embargo, es del que gobierna. Todos voltearán a él o ella si nos va mal como nos está ocurriendo ahora. Por eso al gobernador Rubén Rocha le está yendo como en feria a pesar de su perfil: fue rector, diputado local, senador de la república, coordinador de asesores de dos gobernadores; tuvo cargos de dirección en el ISSSTE. Tenía experiencia administrativa y política al llegar a la gubernatura y un respaldo en el inicio como el que nunca tuvo gobernador alguno.
Rocha encontró un Sinaloa por debajo de la media tabla en casi todos los rubros y en materia de seguridad con números muy por debajo de los que tuvimos con Jesús Aguilar y Malova, a los que le tocó lidiar con la primera guerra que estalló al interior del Cártel de Sinaloa. Teníamos, podría decirse, números manejables. El problema del o de la que venga después de Rocha es que encontrará una entidad por los suelos porque está mal la agricultura, la economía, el ingreso familiar, la educación, la seguridad, el empleo; muchas empresas están quebradas y otras han desaparecido. Sobre todo en la capital del estado y en algunos municipios como Elota, Eldorado, Cosalá, San Ignacio, Concordia y Escuinapa, hay zonas totalmente paralizadas. Por cercanía pongo de ejemplos Imala y Sanalona que son, ahora, una calamidad.
Lo que pueda hacer Rocha en el tiempo que le resta al frente de la administración será ganancia, pero hay pocas condiciones para remontar en el corto plazo lo que ha quedado devastado por causa de la guerra. Algunos piensan que pasarán años para que la economía se reponga si el conflicto terminara hoy.
¿Quién, en estas condiciones tendría las cualidades para sacar al noble buey de la barranca? En primer lugar no será tarea de una sola persona, hombre o mujer. Deberíamos pensar que tampoco será tarea de un solo partido, que se requiere el concurso de todos, pero es tan pálida la presencia de los opositores que su aportación sería insignificante. Pero hay una sociedad que reclama concurso y que no ha sido tomada en cuenta en esta crisis que no sea para acallarla de un modo u otro. Y que, en el peor de los casos, ha sido ignorada. Fue tan amplia y estridente, desesperada la condena, que el gobierno ha preferido darle la espalda. Y así, sola la sociedad y aislado el gobierno, la tarea sería imposible.
En medio de esta crisis hay quienes alimentan el espejismo de que la llegada de Morena al poder en Sinaloa será efímera, porque, dicen, hay condiciones para arrebatárselo en las próximas elecciones. Eso puede ocurrir en algunos municipios, pero no a nivel estatal; así que hay que ir analizando los perfiles, pretensas y pretensos, qué necesidades tiene Sinaloa y qué tipo de gobernante se requiere.
Y no hay mucho de dónde escoger. Imelda Castro, pretensa natural, no tiene experiencia administrativa; Graciela Domínguez fue secretaria de Educación pero con cero juego en temas administrativos, además de que dirigió la SEPyC hasta con desenfado. Teresa Guerra, quien ha levantado la mano, dirigió casi tres años la Secretaría de la Mujer, pero su posición y su escasa raigambre en Morena no le da para tanto. Y de los varones el más experimentado es Enrique Inzunza, pero su arribo al poder sería visto como continuismo y no creo que eso venda mucho ahora. Está también Julio Berdegué Sacristán, secretario de Agricultura, del que pocos hablan, pero al que no debemos descartar. A Sinaloa le urgen aires nuevos y tendrían que salir de Morena. Pensar que puede ser de otro lado sería pecar de inocencia.
BOLA Y CADENA
A Sinaloa no le ha ido bien con los políticos-políticos. Malova, Millán, Aguilar, son ejemplo claro de ello. Y en todo caso, las cualidades políticas de quien suceda al gobernador Rocha deberán servir para buscar el concierto de los sectores. Urgen acuerdos entre gobierno y sociedad, la carga es muy pesada y ni siquiera sabemos cuándo puede empezar la recuperación. Nada está dicho sobre el fin de la guerra y mientras la tengamos frente a nuestras casas la economía se seguirá hundiendo.
*ISMAEL BOJÓRQUEZ es director editorial de RíoDoce. Estudió Comunicación social en la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Inició como reportero de televisión en 1990, en Mazatlán, Sinaloa y luego, en 1992, ingresó, en la ciudad de Culiacán, al diario Noroeste, donde formó parte del equipo de investigaciones y ocupó la jefatura de Información. Durante esos años fue corresponsal de la revista Proceso.
En 2002, junto con un grupo de compañeros, fundó el periódico semanal Ríodoce, un periódico que se ha convertido en referencia nacional e internacional y que en 2011 recibió el Premio Cabot que otorga la Universidad de Columbia.