Caso UAS: Los reprobados ¿y ahora qué?

José Luis López Duarte

No, no me referiré al juicio de Jesús Estrada Ferreiro, si no a los resultados que arrojó la audiencia de casi 30 horas que tuvo el rector Jesús Madueña y diez funcionarios y ex funcionarios de la UAS, por el escándalo que hizo el gobierno de Sinaloa y sus adláteres, por la supuesta compra de tortillas por casi 18 millones de pesos, de donde resulto un severo revés para el gobernador Rubén Rocha y toda la parafernalia que monto contra la UAS, y el rector Jesús Madueña, para crear una cortina de humo ante el desaguisado que había a cometido con la armonización de la ley de educación federal, donde violaron la constitución al artículo 3°, inciso séptimo, con el propósito de vulnerar la autonomía universitaria.

El fallo final del alegato entre la fiscalía y la defensa de la UAS fue contundente, primero, que la auditoria superior del estado no tiene facultades para auditar a la UAS porque son recursos federales; segundo, aceptaron juez y fiscalía, que no hubo daño patrimonial; tercero, que la compra de derivados del maíz (tortillas) fue conforme a derecho al no violar la ley de adquisiciones ni alterar costos.

¿Qué se vinculó a proceso al rector Jesús Madueña? Si, producto de esa lacra judicial que permanece desde hace años como lo es la prisión preventiva oficiosa, que otorga facultades a los jueces, no solo de vincular a proceso, sino de hasta encarcelar por la simple razón de que exprese sospechas, como ha ocurrido con muchísima gente, hombres y mujeres, casos de Rosario Robles y de José Manuel del Río Virgen, secretario ejecutivo de la junta de coordinación política del senado, al que mantuvieron cautivo por más de 7 meses en Veracruz acusado de asesinato.

Si, la vinculación a proceso a Jesús Madueña Molina, Rector de la UAS, debido a esa locura judicial, y la pregunta es, si los argumentos del gobierno eran que la UAS violaba la ley por no dejarse auditar por la ASE, que el rector y los funcionarios dañaban el patrimonio de la UAS y que actuaban en la compra ilegalmente, tanto el juez y la fiscalía reconocieron que no existían tales delitos, ¿Por qué retenerlo al rector vinculado a proceso? Pues simplemente para mantener el circo mediático para continuar con la presión política.

Después de este fallo con el que se desnudó al gobierno de Rubén Rocha ¿Quiénes son los reprobados?
En primerísimo lugar el gobernador Rubén Rocha, en segundo lugar su secretario general de gobierno Enrique Insulza, en tercer lugar los diputados locales encabezados por Feliciano Castro, en cuarto lugar los medios de comunicación y comunicadores cooptados por el gobierno, en quinto lugar la fiscalía del estado encabezado por Sara Bruna Quiñonez y en sexto lugar, el juez Adán Alberto Salazar Gastelum, como representante del supremo tribunal de justicia que lo ratifico y ratifico todo lo que quiso.

Y la gran mentira resulto el gobierno de la honestidad, que su máxima premisa de “ no mentir, no engañar, no robar” quedo por los suelos, después de engañar a todo mundo de que serían los inmaculados e impolutos de la 4T, por la enorme perversidad y abuso de poder del que hicieron gala.
Ya había perdido en los juzgaos federales los amparos sobre la inconstitucionalidad de la reforma a la ley de educación con más de 170 amparos en contra, lo que provoca toda esta maquinación tan vergonzosa que muy probablemente será un estigma que siempre los perseguirá.

Haber pervertido a medios de comunicación y comunicadores, y no me refiero a que cobren su trabajo, si no haber permitido que se manipulara la información, elemento fundamental y sagrado de una sociedad democrática, es pecado.

Haber trastocado el sistema de justicia síndrome de operar en contra de una institución y sus autoridades, es un crimen.

Y los diputados, haber vendido su representación popular para ponerla al servicio de esta canallada, es no tener la mínima noción ni respeto a la representación que ostenta ni a la institución del congreso de Sinaloa.

Hoy podemos concluir, que la defensa de la autonomía universitaria ha dado un gran paso en su preservación, pero vendrán otras batallas, lo que obliga a reforzar la unidad interna de la UAS, sus liderazgos y concluir la reforma universitaria del plan 2021-2025.

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