El Blindaje Financiero de México, no es Solo Diplomacia, nuestro país está cumpliendo

Luis David Fernández Araya

Imagina que la soberanía de un país ya no se defiende solo con discursos en la ONU o con tratados comerciales. En 2026, se defiende también, y sobre todo, en los balances bancarios, en las auditorías forenses y en la capacidad real de cortar el flujo de dinero sucio. Eso es lo que está pasando con México hoy.

Como alguien que ha pasado años revisando cómo funcionan (o no funcionan) los sistemas de fiscalización y las políticas contra el lavado de dinero, veo con preocupación creciente cómo el cumplimiento de estándares internacionales dejó de ser un “requisito técnico” para convertirse en un verdadero escudo de seguridad nacional.

La presión viene principalmente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Bajo la administración Trump, se ha intensificado la narrativa que vincula las redes del crimen organizado mexicano directamente con el financiamiento al terrorismo. Esta etiqueta no es solo retórica, activa herramientas muy potentes, como sanciones unilaterales de la OFAC que pueden dejar a bancos o empresas mexicanas aislados del sistema financiero global. Lo vimos en 2025 con las designaciones a instituciones como CIBanco, Intercam y Vector, un golpe que generó un “derisking” masivo en el sector y puso en alerta a todo el sistema.

La verdadera prueba, la efectividad, no el papel

México está en un momento clave con el GAFI (FATF). La última evaluación mutua grande fue en 2018, pero ahora, con México presidiendo el organismo desde 2024 hasta 2026, se acerca la quinta ronda de evaluaciones, que pone el reflector en resultados concretos, no en leyes bonitas escritas en papel.

No alcanza con tener la figura del Beneficiario Controlador en la ley o con reportar operaciones sospechosas. El GAFI quiere ver que realmente golpeamos los bolsillos del crimen, que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Fiscalía y los jueces trabajen coordinados y logren sentencias firmes por lavado de dinero. Si no elevamos drásticamente esa tasa de condenas, le estamos dando al Tesoro de EE.UU. los argumentos perfectos para justificar más sanciones que podrían asfixiar nuestra economía.

La ONU como nuestro mejor aliado multilateral

Frente a la tentación de medidas unilaterales desde Washington, México tiene una carta fuerte, los instrumentos de las Naciones Unidas. La Convención de Palermo (UNTOC), la UNODC y el portal SHERLOC nos dan un marco internacional legítimo para demostrar que combatimos el lavado de activos con estándares globales, no solo respondiendo a presiones bilaterales.

Cuando alineamos nuestras normas con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre congelamiento de activos terroristas, cerramos la puerta a la acusación fácil de “Estado laxo” que tanto se escucha en ciertos discursos políticos del norte. Es una forma inteligente y soberana de blindarnos.

Lo que México necesita urgentemente y donde podemos ganar, es en la relación con el Tesoro de EU . ya que será uno de los temas más delicados de política exterior en los próximos años. Pero la respuesta no es pelear de frente, sino ganar por superioridad técnica.

Desde mi experiencia en el tema, veo claro que debemos avanzar en tres frentes clave:

1. Tecnología de punta, Implementar inteligencia artificial para monitorear flujos transfronterizos en tiempo real, siempre alineados con los estándares de la ONU y el GAFI. No podemos seguir dependiendo solo de revisiones manuales.

2. Transparencia sin excusas, Fiscalizar con rigor a las Personas Políticamente Expuestas (PEPs). La corrupción interna es el mejor argumento que tienen en el exterior para pintar a México como un “Estado fallido”. Hay que cortarla de raíz.

3. Cooperación profesional, no subordinación, Elevando el diálogo con el Departamento del Tesoro a un nivel estrictamente técnico, basado en intercambio real de inteligencia financiera, no en concesiones políticas.

En resumen, de peones a jugadores principales

El riesgo de que México caiga en la “lista gris” del GAFI (o peor, enfrente más sanciones unilaterales) está latente, sobre todo con la evaluación que se avecina y las presiones actuales por fentanilo y crimen organizado. Pero como sociedad, como experto, podemos y debemos exigir que la política financiera se trate con la seriedad de una política de Estado.

Nuestro blindaje no vendrá de notas diplomáticas ni de discursos grandilocuentes. Vendrá de auditorías impecables, fiscalizaciones que sí castigan, resultados medibles y la autoridad moral que da hablar el mismo idioma técnico que el GAFI y la ONU. En este tablero financiero global, México no puede seguir siendo un peón que reacciona. Tenemos que ser el jugador que, con inteligencia y resultados, define sus propias reglas.

* Especialista en fiscalización y prevención de lavado de dinero

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