México y España ponen fin a guerra diplomática
Alma E. Muñoz
Con un apretón de manos, la presidenta Claudia Sheinbuam Pardo y el rey Felipe VI pusieron ayer fin a la pausa que provocó en la relación entre México y España la solicitud de perdón a los pueblos indígenas por los abusos cometidos durante la Conquista y la Colonia, que en 2019 hizo el entonces mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador a la corona española.
Tras siete años de enfriamiento, la titular del Ejecutivo mexicano invitó por primera vez al monarca a Palacio Nacional, donde ayer conversaron por alrededor de una hora, y ella no perdió la oportunidad para hablar de la importancia de los pueblos originarios.
“Tuvimos una reunión cordial con el rey Felipe VI. Conversamos sobre la importancia de los pueblos originarios a lo largo de la historia y de los vínculos entre México y España. Coincidimos en fortalecer la relación bilateral en beneficio de nuestras naciones”, confirmó en redes sociales.
La Casa Real afirmó que la visita tuvo lugar “en un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales”, mientras el ministro de Asuntos Exteriores de la nación europea, José Manuel Albares, afirmó que el encuentro se dio en “un momento extraordinario de nuestras relaciones”.
El reconocimiento al “dolor” y “las injusticias” de los pueblos originarios, particularmente durante la Conquista y la Colonia, que en octubre del año pasado hizo Albares, así como que Felipe VI pronunciara las palabras “abuso” y “controversias morales y éticas” durante su visita a la exposición mexicana de las mujeres indígenas en Madrid, abrieron la puerta para normalizar la relación con México, después de que Sheinbaum no quiso ni invitar al monarca a su toma de posesión el 1º de octubre de 2024.
Ayer a las 16 horas con 21 minutos, el jefe de Estado español fue recibido en la Puerta de Honor de Palacio Nacional por la mandataria, en el marco de la invitación que ella le hizo para presenciar este viernes en Guadalajara, Jalisco, el encuentro de futbol entre las selecciones nacionales de España y Uruguay.
El saludo fue un apretón de manos, mientras, en el Fan Fest del Zócalo, un grupo mexico-alemán entonaba los primeros acordes de Major Tom, de Peter Schilling.
Además del futbol, el encuentro ocurrió en medio de la devastación que dejaron dos fuertes terremotos en Venezuela y ambas partes mostraron su solidaridad con el país sudamericano.
En el encuentro estuvieron el canciller Roberto Velasco; el jefe de Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel; y el embajador de México en España, Quirino Ordaz.
Por parte de los españoles, acudieron, entre otros, Albares, la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón y el jefe de la Casa del Rey, Camilo Villarino.
