Rubén Félix Hays: el mensaje detrás del saludo

Alvaro Aragón Ayala

Una fotografía reciente colocó de nuevo en la conversación política al empresario Rubén Félix Hays, un personaje que, sin ocupar hoy un cargo, nunca ha abandonado del todo el tablero político. El retrato -difundido a través de su muro de Facebook- activó la figura controvertida y polémica del inversionista.

El mensaje que clavó es sencillo: “Un placer saludar a mi amigo…”, al lado, acompañado, de la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, personaje cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Así fue Rubén Félix, breve, muy breve, sin embargo, en política, lo lacónico suele ser lo más cargado. Lo simple rara vez es inocente. La imagen desató interpretaciones, lecturas cruzadas y una pregunta que empieza a tomar forma en Sinaloa: ¿está de regreso?

Rubén Félix no es un improvisado. Su trayectoria se construyó en el PRI, en cercanía con el grupo de Francisco Labastida Ochoa, dentro de una lógica de formación institucional, técnica y disciplinada. Posteriormente dio el salto al Partido Nueva Alianza, bajo el liderazgo de Elba Esther Gordillo, donde logró posicionarse como diputado federal y figura relevante en Sinaloa.

Ese tránsito fue estratégico. Define bien su perfil: un político pragmático, adaptable, más cercano a la operación que al discurso. No pertenece a una corriente doctrinaria; pertenece a la lógica del poder posible. Hoy, fuera de un cargo público, pero con redes intactas en sectores económicos y políticos, su aparición junto a Cárdenas adquiere el peso de una señal.

La presencia de Cuauhtémoc Cárdenas en la imagen manda lecturas de alto calado, pues se trata de una figura histórica que simboliza la ruptura con el sistema priista, la transición democrática y una izquierda con autoridad moral propia. Aparecer a su lado es un acto de posicionamiento.

El mensaje en sí no es lineal. Rubén Félix no se vuelve de izquierda por una foto. Lo que hace es abrir el espectro, salir del encasillamiento y colocarse en una zona de interlocución más amplia. En Sinaloa Morena domina, pero no agota todas las opciones. Esa coyuntura importa.

La lectura más precisa es táctica. La imagen sugiere disponibilidad, vigencia y conexión. Es un “aquí estoy” dirigido tanto a actores de Sinaloa y a partidos en activo y posibles plataformas en proceso de consolidarse como partidos.

¿Puede Rubén Félix ser opción para Ahome o para encabezar un proyecto estatal? La respuesta es sí, pero con matices. Tiene nombre, experiencia y redes. No carga con el desgaste del poder inmediato, aunque arrastra una trayectoria de cambios partidistas que puede jugar en su contra en un contexto donde el electorado exige mayor definición.

El verdadero dilema no es si puede competir, sino por dónde ir. Movimiento Ciudadano aparece como una ruta natural: flexible, abierto a perfiles con pasado, pero con narrativa de alternativa. Morena luce más complejo, no tanto por imposibilidad, sino por falta de identidad orgánica. El bloque opositor tradicional podría ser una opción, pero lo colocaría en una lógica de regreso, no de renovación.

También existe una vía cada vez más utilizada: la candidatura híbrida, con respaldo indirecto de estructuras, pero bajo una narrativa ciudadana. Un terreno donde perfiles como el suyo suelen moverse con soltura.

La foto con Cárdenas no define candidatura, pero sí abre el escenario. No anuncia partido, pero activa conversación. Y en política, eso ya es una jugada. Rubén Félix Hays no ha dicho que quiere volver, pero tampoco lo ha negado. Y a veces, en los tiempos políticos, eso es exactamente lo que se necesita para empezar a estar de nuevo en el juego.

En Sinaloa, el debate, el muestreo y el cabildeo ya comenzó. Y esa fotografía, esa imagen, fue el disparador para un proyecto en ciernes, quizá.

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