¡40 horas ya! La última traición de Morena

La aprobación de la reforma por las 40 horas es la más reciente traición de Morena a su adscripción nominal de izquierda. Como demuestra esta deslavada reforma que sólo sirve a los empresarios y a la degradación del trabajo digno, Morena desconoce cualquier causa popular que no provenga de sus filas.

Armando Luna Franco

Independientemente de cómo pensemos a la izquierda o la derecha, podemos considerar que la defensa de los derechos laborales y los intereses de la clase obrera es un asunto central de las izquierdas. La cuestión social y la lucha obrera están en el origen mismo de esta postura política: combatir y erradicar los problemas de desigualdad, producto de la industrialización, como camino para lograr la justicia social. Desde las revoluciones de 1848 en Europa, hasta la lucha obrera que fue precursora de la Revolución mexicana, la lucha obrera fue indisociable de una mejor distribución de la riqueza, y dio origen a los derechos sociales y políticos que hoy consideramos inalienables.

Por eso, la aprobación de la reforma por las 40 horas es la más reciente traición de Morena a su adscripción nominal de izquierda. Aunque al interior del partido renunciaran a esa filiación desde al menos la segunda mitad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, públicamente han defendido su membrete de izquierda y su reivindicación de las causas populares. Sin embargo, como demuestra esta deslavada reforma que sólo sirve a los empresarios y a la degradación del trabajo digno, Morena desconoce cualquier causa popular que no proviene de sus filas.

En otros espacios he discutido esta filiación, por lo que mi postura es clara: Morena no es un partido de izquierda, mucho menos popular. Ni siquiera va en contra de lo que presenta como su principal enemigo: el neoliberalismo. Esta traición es la muestra más clara: en lugar de anteponer el interés superior de la clase trabajadora, que se organizó para exigir que nuestros derechos laborales llegaran al siglo XXI con 40 horas semanales de trabajo y dos días de descanso, ganaron los intereses empresariales, negando el segundo día de descanso y aumentando el esquema de las horas extra como forma de explotación laboral legalizada.

La respuesta de la presidenta me parece todavía peor: es una respuesta miserable, mezquina, insensible y francamente provocadora, al decir que los trabajadores sólo pidieron 40 horas, no dos días de descanso. Lo que pudo ser una reforma definitoria de su sexenio, se convirtió en uno de sus momentos más vergonzosos: si quedaba alguna duda de que “el segundo piso de la transformación” pone por delante al poder económico, esta declaración lo expresa claramente. Y no conformes con eso, la Concanaco tuvo el descaro de pedir subsidios para las horas extra.

No es el momento de guardar formas ni de darle un voto de confianza a nadie: Morena ejerce el poder para perjudicar al pueblo que dice representar, ataca los derechos y el bienestar de la clase trabajadora. El sindicalismo tradicional brilló por su ausencia y los partidos de oposición, como ejemplificó Ricardo Anaya, se quedaron en declaraciones vacías para hacer un eco performativo de la demanda popular. La exclusión de las organizaciones y movimientos sociales que impulsaron la lucha por las 40 horas en los foros del Congreso de la Unión demuestra que no existe interés ni voluntad por escucharnos.

Si nos interesa rescatar la opción de izquierda en nuestro país, arrebatarle al oficialismo un membrete que un día sí y otro también se encargan de pisotear, la lucha obrera es imprescindible. La lucha y la defensa de nuestros derechos que representan las 40 horas debe ser el punto de partida para profundizar la movilización y agudizar nuestras demandas. Que estas breves palabras sirvan para denunciar la hipocresía, la mezquindad y la traición de Morena al pueblo y sus trabajadores, y que sean una invitación para no claudicar en esta lucha. ¡40 horas y 2 días de descanso ya, sin gradualidad!

* Armando Luna Franco (@alunaf_89) es candidato a doctor en Ciencia Política por El Colegio de México, especializado en política nacional, pensamiento político y análisis de coyuntura.

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