Reducción de jornada laboral presiona al empleo formal en 2026: ManpowerGroup

Rubén Romero

La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales se perfila como uno de los principales factores de presión para el mercado laboral mexicano en 2026, advirtió ManpowerGroup.

Aunque la medida busca mejorar la calidad de vida de las personas trabajadoras, su implementación ocurrirá en un contexto de desaceleración económica, altos niveles de informalidad y márgenes cada vez más ajustados para las empresas.

“Estamos ante un escenario de mayor presión para las empresas. La reducción de la jornada implicará ajustes en costos laboralesprocesos productividad. No es una medida negativa, pero sí exige planeación y gradualidad”, explicó Alberto Alesi, director general de ManpowerGroup para México, Caribe y Centroamérica.

De acuerdo con la firma, el mercado laboral mexicano entrará en un periodo de cautela a partir del próximo año, marcado por decisiones empresariales más conservadoras y un ritmo de contratación moderado.

El anuncio de la reforma, que plantea una reducción gradual de la jornada de 48 a 40 horas semanales, representa un cambio estructural que obligará a las empresas a replantear su organización operativa y financiera.

De acuerdo con el especialista, el impacto directo de la reforma podría traducirse en un incremento de entre 10 y 15 por ciento en los costos laborales, dependiendo del sector y del nivel de automatización.

En actividades intensivas en mano de obra, el efecto podría ser mayor, obligando a algunas compañías a contratar más personal o a redistribuir turnos, lo que elevaría sus gastos operativos hasta en 30 por ciento.

Este escenario ocurre en un contexto en el que el mercado laboral aún muestra señales de fragilidad. Al cierre de noviembre, el Instituto Mexicano del Seguro Social reportó la creación de poco más de 599 mil empleos formales, una cifra insuficiente para absorber el crecimiento natural de la población económicamente activa.

De acuerdo con ManpowerGroup, cada año se incorporan más de un millón de personas al mercado laboral, lo que amplía la brecha entre oferta y demanda de empleo formal.

La consecuencia directa es el crecimiento de la informalidad, que ya supera el 55 por ciento de la población ocupada. Este fenómeno, advierte el análisis, podría profundizarse si la implementación de la jornada reducida no viene acompañada de incentivos a la formalidad, estímulos a la productividad y certidumbre regulatoria.

En este contexto, la reforma laboral se suma a otros factores que inciden en las decisiones de inversión, como la revisión del T-MEC, la presión por mayores costos energéticos y la necesidad de garantizar seguridad jurídica. Para ManpowerGroup, la combinación de estos elementos podría generar un entorno de cautela empresarial durante 2026, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.

“El reto no es solo reducir la jornada, sino hacerlo sin afectar la competitividad ni la generación de empleo formal. Si no se acompaña de medidas que impulsen la productividad y den certidumbre a la inversión, el riesgo es que se frene la contratación o se acelere la informalidad”, advirtió Alesi.

A pesar del escenario retador, la firma considera que una implementación gradual, acompañada de diálogo entre gobierno, empresas y trabajadores, puede abrir la puerta a una transición ordenada.

La clave, subraya, será equilibrar bienestar laboral con viabilidad económica, en un momento en el que México enfrenta definiciones estructurales sobre su modelo de crecimiento y su papel en las cadenas productivas globales.

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