Quirino Ordaz ¿El presidenciable de la coalición PRI-PAN-PRD?

Álvaro Aragón Ayala 

Dada su vestidura “camaleónica”, el cinismo con que teje “relaciones” políticas efímeras y el manejo mediático que no ha logrado sacudirle el estigma de la corrupción, distintivo de su gobierno colgado de los hilos de encuestas «patito» y enganchado a su corte de adulación, para los sinaloenses es un enigma el destino de Quirino Ordaz Coppel.  

Para la vox populi y la masa pensante de Sinaloa, si el gobierno de Rubén Rocha Moya y los diputados de Morena y el PAS aplican mecanismos contra la corrupción y se apegan al librito de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”, el futuro de Quirino sería enfrentar querellas por el uso “frívolo” y corrupto con que ha conducido su administración. Hay evidencias de saqueo y/o uso irregular de recursos públicos en varias dependencias de su gobierno. 

Si se combate la corrupción, Quirino ocuparía entonces cuando menos sus dos primeros años como ex gobernador enfrentando denuncias en los tribunales con resultados que lo obligarían a tener un pie en la cárcel y otro en las escalinatas de un avión comercial esperando el momento propicio para huir y escapar de la acción de la justicia.  

Diputados locales que ya se van y que sin duda ocuparán cargos en el gabinete de Rubén Rocha Moya siguen detectando pillerías y la aplicación indebida de recursos públicos, acciones imputadas directamente Quirino Ordaz Coppel, a quien le atribuyen la compra de “conciencias” en los medios que le dan poca o nula cobertura informativa a las denuncias de particulares y de legisladores de Morena contra el gobernador.  

Si el futuro gobierno de Rocha Moya y si la Auditoría Superior del Estado, la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas y el Comité Estatal y Municipal Anticorrupción, organismos aún bajo control de Quirino Ordaz, deciden perdonarlo y actuar sobre la máxima de “borrón y cuenta nueva”, entonces el destino del gobernador será de extrema tranquilidad para abrazar nuevos proyectos. 

Así, la corte de adulación ve en Quirino el prospecto ideal para que ocupe la candidatura por la coalición del PRI-PAN-PRD a la presidencia de la República en el 2024 y lo involucran en el proyecto de la alianza Va por México que teje en una gran conspiración, en el que participan los amigos del gobernador del Grupo Atlacomulco y Grupo Hidalgo y empresarios de la ultraderecha, complot que tendría como propósito menguar la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador con propósitos electorales. 

La todavía activa alianza Va por México trabaja con organismos internacionales controlados por los poderosos grupos económicos del orbe en un intento por desacreditar el proceso electoral del 6 de junio e ir abriendo el sendero electoral rumbo a los comicios del 2024. 

Las dirigencias del PRI, PAN y PRD argumentan ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la intromisión del crimen organizado en complicidad con la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador en la pasada jornada electoral en México.  

Curiosamente, esa versión que propagó por toda la República la prensa AntiObrador y que manejan ahora los dueños del PRI, PAN y PRD, nació en el “cuarto de Luz” de la campaña del abanderado sinaloense de la coalición Va por México, Mario Zamora Gastélum, y fue difundida primero por la periodista Anabel Hernández, y replicada hasta el cansancio por el aparato de comunicación operado por Quirino Ordaz Coppel y puesto al servicio de su candidato Zamora. 

El ejército del halago con cargo a la nómina del gobierno del Estado difunde también, pese a que aún no pasa la prueba del ácido de las auditorías morenistas que vienen, que el lugar de Quirino Ordaz Coppel sería una secretaría de Estado al lado del presidente Andrés Manuel López Obrador porque, dicen, es un dotado en eso de vender sonrisas, porque, además, repiten y repiten que se le dan las relaciones públicas y porque juran que es un “gobernador proactivo” que aparece en todas las encuestas como el mejor calificado del país.  

La realidad es que, de acuerdo a las versiones de los morenistas y una amplia investigación de Iniciativa Ciudadana, el gobernador es el principal cliente de las casas encuestadoras de México y proveedor de millonarios recursos a varios medios nacionales, a los que el presidente Andrés Manuel López Obrador recortó los apoyos económicos calificándolos de “prensa corrupta”, conservadora y neoliberal. La supuesta buena imagen quirinista le ha costado al gobierno del estado varios cientos de millones de pesos. 

Para sustentar la versión de que Quirino podría formar parte del gabinete presidencial, el séquito de barberos asegura que el gobernador despejó el camino para el triunfo del candidato de la alianza Morena-PAS, Rocha Moya, y que, además, el presidente Obrador lo distingue con su amistad. 

La verdad es que Quirino Ordaz operó una de las más perversas campañas electorales contra Rubén Rocha Moya, quien, para triunfar, tuvo que navegar contra los medios de comunicación metidos en una conspiración informativa, la estructura gubernamental de Quirino Ordaz y el andamiaje de la coalición Va por México, apoyada por varios grupos empresariales de Sinaloa. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador visita Sinaloa no por ser amigo de Quirino Ordaz sino para que el gobernador no se adjudique como suyas las obras que se ejecutan con recursos federales y para evitar que haga “caravana con sombrero ajeno” con los apoyos y programas que desarrolla en Sinaloa el gobierno de la Cuarta Transformación.  

El presidente recomendó a los gobernadores entrantes auditar a los gobiernos salientes. Quirino Ordaz deja el gobierno el 1 de noviembre y es uno de los primeros auditables porque la SHyCP le descubrió la obtención, con documentación falsa, de 700 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas y desde el 2017 se le descubrió el uso de empresas “fantasma” para el desvío o apropiación indebida de recursos públicos. 

Las denuncias contra Quirino en el Congreso Local, con poca difusión en los medios de comunicación, van desde el gasto excesivo en el manejo propagandístico de su imagen, el presupuesto para el programa Puro Sinaloa, la construcción del estadio Kraken para “regalárselo” a un particular, la compra fraudulenta del edificio Homex, el dispendio en los vuelos en las aeronaves del gobierno estatal. En los últimos días le afloraron los “moches” en el ISIFE y corruptelas en el Programa de Inversión Estatal Directa. 

En este contexto real, la suerte de Quirino es un enigma. El gobernador cierra su administración exhibiendo en sus redes digitales -Facebook y Twitter- un comportamiento populachero que contrasta con su súper vida de élite y se dibuja en las plataformas electrónicas como el Dios Misericordioso que baja del cielo a comer tactos con los mortales, con la gente ruina, para luego regresar a sus lujosos hoteles de Mazatlán, al yate o al campo de golf o a su playa exclusiva a devorar comidas gourmet. 

Una tonelada de fotografías exhibe a Quirino atrapado en una vida de placer y glamour en medio de un Sinaloa en luto y en desgracia permanente.  

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