No se ha resuelto el crimen de Luis Enrique; fue “circunstancial”, argumenta Rocha Moya

Álvaro Aragón Ayala 

En la línea de las mentiras fúnebres, la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana volvió a mentir en torno al asesinato del periodista Luis Enrique Ramírez sosteniendo, con falsedades, que ya habían sido detenido los homicidas. El gobierno del Estado construyó la falsa versión del crimen ya resuelto para mitigar la indignación social que generó el asesinato.  

Metida en esa falsa burbuja mediática, la Fiscal General de Justicia, Sara Bruna Quiñones, indicó que ya solicitaron dos órdenes de aprehensión contra una mujer y un hombre a los que se les acusa de participar en el asesinato. No precisó si hay más involucrados. 

De hecho, la Fiscalía General de Justicia y el gobierno del Estado dan por “aclarado” el crimen sin detenidos, sin que ninguna persona haya sido juzgada por el asesinato ni mucho menos haya sido sentenciada. Quien sea detenido será presunto responsable y tendrá el derecho a la defensa jurídica y a la presunción de inocencia.  

La Fiscal no ha precisado con exactitud el resultado de la necropsia del cuerpo de Luis Enrique, tampoco de si había o no huellas digitales en el plástico con el que se enrollo (emplayó) el cadáver; la versión es que al periodista le pegaron un balazo en la pierna. 

Sobre el balazo, la Fiscalía General de Justicia no ha precisado si localizó la ojiva de la bala (no se ha aclarado si el balazo le atravesó la pierna); tampoco si ya fueron retenidos los vehículos que presuntamente se usaron para cometer el asesinato.  

Las autoridades no han difundido los videos que supuestamente sirvieron de base para establecer la agresión y posterior “levantón” de Luis Enrique y que permitieron «identificar» a las personas con las que se topó el periodista. Tampoco se sabe si la Fiscalía localizó e integró a la carpeta de investigación las armas con las que se cometió el homicidio. 

Hace dos semanas la subsecretaría de Seguridad Pública federal anunció órdenes de aprehensión sobre los supuestos asesinos de Luis Enrique Ramírez, pero no era verdad. Mintió. Ahora la secretaria federal, Rosa Icela Rodríguez, dijo que ya había detenidos, pero tampoco es verdad. 

Las revelaciones de las dos falsas detenciones ocurrieron en el evento del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro”, donde aseguró en su discurso que ya había detenidas personas como presuntas responsables. 

Minutos después la secretaria corrigió. “La Fiscalía va a dar los detalles”, dijo. “Les tengo que decir que ya hay dos órdenes de aprehensión de la investigación, ya hay una buena investigación y hay coordinación. En unas horas (…) son dos responsables perfectamente identificados, no detenidos” 

Del 6 al 7 de junio, el gobernador Rubén Rocha Moya, ofreció dos declaraciones sobre el “Caso Luis Enrique”, una en la que dijo que el crimen es circunstancial y otra para recalcar sobre el tema: el asesinato circunstancial. 

“(Fue por) delincuencia común, fue otra circunstancia que se presentó en el momento que salió de su casa y se encontró con dificultades”, dijo, estableciendo la certeza de que el asesinato está esclarecido y que, aunque aún no hay detenidos, se cuenta con dos órdenes de aprehensión con detenciones. 

Indicó -de nuevo- que será la Fiscalía quien dé a conocer todos los detalles una vez que se concluyan las investigaciones y la ejecución de las órdenes de aprehensión. “Sí los van a conocer cuando se aclare. Van a conocer todo”. 

Un crimen circunstancial es aquel que es cometido por parte de personas comunes y corrientes, que de la noche a la mañana se ven envueltos en hechos delictivos determinados por el contexto y las circunstancias. El “levantón” de Luis Enrique Ramírez no encaja en la categoría de circunstancial, tampoco el hecho de que haya sido emplayado y tirado en un baldío. 

En definitiva. El asesinato de Luis Enrique Ramírez no ha sido resuelto: 

1.- No hay detenidos. 2.- Nadie ha sido vinculado por un  juez por el crimen. 3.- No hay una sentencia definitiva sobre los acusados, hasta ahora únicamente “identificados” como dos personas, un hombre y una mujer, que una vez detenidos tendrán pleno derecho a ejercer su defensa jurídica. 

Para paliar o contener la inconformidad del gremio periodístico y de la sociedad, la Fiscalía General de Justicia y el gobierno del Estado crearon la versión del crimen ya resuelto, cuando en realidad lo que quedó parcialmente resuelta, no cerrada, es una carpeta de investigación con elementos que sirvieron de base para pedir la liberación de dos órdenes de aprehensión. 

Hipótesis: el crimen de Luis Enrique podría estar relacionado por la presencia “circunstancial” de delincuentes de la colonia donde vivía o por la zona por la que caminaba o que estaban apostados en un expendio de cerveza, criminales que gozarían de la protección de agentes de seguridad de los tres órdenes de gobierno.  

En Culiacán los grupos delictivos mantienen el control territorial y se organizan en células o bloques para vigilar zonas específicas de la ciudad bajo su dominio. Los hampones se mueven gracias al disimulo o la protección de autoridades. Es lo que la vox populi y los estudiosos del fenómeno de la violencia y la criminalidad llaman “Pax Narca”. 

Luis Enrique pudo ser víctima “circunstancial” de esa “Pax Narca” que ofrece la apariencia de una falsa tranquilidad en Culiacán.  

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