La Facultad de Trabajo Social de la UAS impulsa el programa “Guardianes para la Prevención del Suicidio” en secundarias, para detectar señales de alerta y prevenir

Ante el incremento en los índices de conductas e intentos de suicidio en adolescentes, la Facultad de Trabajo Social ha puesto en marcha un programa estratégico de formación de «Guardianes para la Prevención del Suicidio», dirigido a planteles de educación secundaria. La doctora Guadalupe Lizette Serrano Ponce, docente e investigadora de tiempo completo de la facultad, explicó que este proyecto surge como respuesta prioritaria a la atención de la salud mental, buscando involucrar a toda la comunidad escolar.
El programa opera bajo una metodología que capacita a directivos, docentes, personal administrativo y de intendencia para actuar como una red de apoyo colectiva. Si bien la iniciativa es impulsada formalmente por el cuerpo académico de la facultad —el cual no cuenta con una cifra cerrada de integrantes fijos debido a su naturaleza colaborativa—, este equipo trabaja de manera conjunta con los planteles educativos.
Sobre la importancia de este enfoque, la doctora Serrano Ponce destacó: “Guardianes para la prevención del suicidio consiste en capacitar a personas interesadas para que, en conjunto con nosotros, realicemos acciones que permitan prevenir y cuidar la salud mental en diferentes contextos”.
El taller se divide en una fase teórica sobre el fenómeno del suicidio y una fase práctica donde el personal diseña planes de acción internos adaptados a los recursos de cada institución, recibiendo posteriormente un seguimiento continuo por parte de los investigadores.
Durante la entrevista, la especialista advirtió sobre la importancia de identificar señales clave, tales como la apatía, el aislamiento social, el bajo rendimiento académico o el uso inusual de ropa abrigadora en temporadas de calor (lo cual puede indicar prácticas de autolesión). Asimismo, enfatizó que, ante la falta de una figura específica a la que los alumnos recurran habitualmente, es vital que todo el personal escolar esté preparado para detectar estos cambios de actitud.
En cuanto a la planeación y proyección a futuro del programa, la investigadora detalló que la iniciativa ya se ha aplicado con éxito en tres escenarios educativos iniciales, pero el equipo se mantiene en una etapa de espera y organización debido al cierre del ciclo escolar saliente. Al respecto, señaló que se encuentran completamente abiertos a las disposiciones de la Secretaría de Educación Pública para coordinar agendas y tiempos, con la firme expectativa de reanudar y expandir la convocatoria a un mayor número de secundarias para este ciclo escolar por comenzar.
Finalmente, la investigadora hizo un llamado a fortalecer la comunicación familiar y a superar el estigma que rodea a la atención psicológica. Al respecto, puntualizó: “Sabemos que, a lo largo de la historia, la salud mental ha tenido muchos tabúes, especialmente porque se le relacionaba directamente con la psiquiatría. Hoy entendemos que la salud es una integración de factores: no solo abarca el bienestar físico, sino que la mente forma parte integral de nuestro cuerpo y también es necesario mantenerla sana”.
