Otra vez, el INEGI

Llama la atención quién está detrás de las modificaciones que se están haciendo en la metodología de las encuestas en el INEGI ¿el doctor Dwight Daniel Dyer Leal?

Enrique Cárdenas

En mi columna anterior en La Silla Rota me referí a la necesidad de que el INEGI lleve a cabo un escrutinio serio y completo de las fuentes de información que utiliza y que busque eliminar incongruencias cuando las encuentra. Incluso, debe hacer del conocimiento público estos hallazgos que le permitan a los usuarios de la información conocer en dónde están los problemas y los recovecos para advertirles de sus problemas potenciales, y poder utilizar los datos con el debido cuidado. 

Hoy me quiero referir a la necesidad que tiene el INEGI de transparentar los cambios que realiza en la metodología de cualquier encuesta por los posibles impactos que tiene; que debe esforzarse siempre en construir la correspondencia del nuevo método y sus resultados con los previos, de modo que se cuente con series históricas que sean realmente comparables.

El caso de los cambios en la forma de medir de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, materia prima para calcular los datos de pobreza y pobreza extrema que son muy sensibles políticamente, fueron cuestionados por diversos investigadores por problemas de congruencia y de comparabilidad con los resultados de ENIGHs anteriores que usaba el Coneval. Por ello, los datos de pobreza y pobreza extrema de 2024 están hoy bajo un velo de cierta duda. Esto no es bueno para nadie.

Y parece que algo semejante está por ocurrir en otra encuesta importante. Están en proceso de modificar la metodología de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) para incorporar la violencia vicaria y la violencia de la pareja anterior. El riesgo de introducir nuevos indicadores a la encuesta es que pueda dejar de ser comparable con otros levantamientos. De acuerdo con las actas de la Junta de Gobierno del INEGI, algunos de sus miembros mostraron dudas sobre estos cambios. Tienen razón, pues es probable que cambios en el cuestionario y la metodología de la encuesta impacten las cifras finales de homicidios dolosos.

Llama la atención quién está detrás de estas modificaciones. El 1 de agosto de 2023 tomó posesión el doctor Dwight Daniel Dyer Leal como director general de Estadísticas de gobierno, seguridad pública y justicia del INEGI. El doctor Dyer venía de la secretaría de Salud y fue el encargado de las estadísticas de salud (contagios/muertes) en tiempos de la pandemia, bajo el mando del doctor Hugo López-Gatell. Su designación en el INEGI no fue unánime pues hubo quien votó en contra al destacar que esta persona no tenía ningún conocimiento en el área para la cual se le nombraba. 

Es por todos conocida la crítica a las cifras de muertes, muertes por covid y muertes excedentes que simplemente no cuadraban. El Reporte de la Comisión Independiente de Investigación sobre la pandemia del covid-19 en México, “Aprender para no repetir” deja claro que hubo falta de pulcritud en la elaboración de estas estadísticas y que incluso se llegaron a modificar los semáforos para (NO) alertar a la población justamente en el segundo pico de contagios y muertes de la pandemia en el ciclo de enero de 2021 (p.42). Hoy, el doctor Dyer Leal está a cargo de las estadísticas sobre el sector públicoseguridad pública (p.ej. homicidios) y justicia.

No se sabe todavía lo que va a salir de esto, pero resulta relevante seguir este caso minuciosamente y exigir al INEGI que realice un trabajo a prueba de cualquier crítica, especialmente cuando se trata de datos de seguridad tan sensibles en la opinión pública y en la intencionalidad del gobierno. 

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