Fricción marcará futuras revisiones del T-MEC: Finamex

La Casa de Bolsa estima que el escenario más probable es una etapa de tensiones en seguridad, reglas de origen y aranceles, sin llegar a la ruptura del acuerdo

Rubén Romero

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que se dará formalmente el 1 de julio, no apunta a una ruptura, pero sí a una etapa de fricción persistente, advirtió Víctor Gómez Ayala, director de Análisis Económico de Casa de Bolsa Finamex.

El analista señaló que el proceso no debe leerse como renovación automática ni como amenaza inmediata, sino como inicio de una negociación con efectos estructurales para México.

Finamex planteó que el escenario más probable será el de fricción persistente, es decir, tensiones recurrentes en seguridad, reglas de origen, aranceles y relación bilateral con Estados Unidos.

“El escenario más probable no es el más benigno, sino el de fricción persistente. Una tensión recurrente que no alcanza a generar una ruptura estructural, pero que tampoco termina de resolverse”, dijo Gómez Ayala.

El analista sostuvo que seguridad y comercio dejaron de negociarse por canales separados. La integración económica caminó durante años con una lógica distinta a la seguridad, pero esa arquitectura cambió.

“La conversación en seguridad ya no acompaña a la comercial, la gobierna”, sostuvo.

De acuerdo con Finamex, el desempeño de México en seguridad se convirtió en una condición de acceso a la integración económica regional, aunque el tema no forme parte explícita del T-MEC.

Otro foco está en reglas de origen y aranceles. Gómez Ayala explicó que elevar demasiado los requisitos de contenido regional puede encarecer a empresas y reducir incentivos para producir bajo el tratado.

En automotriz, el T-MEC elevó el contenido regional a 75 por ciento, pero llevarlo más arriba puede provocar menor integración y mayores costos para exportar.

A ello se suman aranceles aplicados por Estados Unidos bajo mecanismos como sección 232, justificados por seguridad nacional y que no quedan neutralizados por la certificación del T-MEC. “El T-MEC funciona como un escudo, pero tiene un hueco”, explicó.

Para 2026, Finamex mantiene un escenario de crecimiento moderado para México. Su pronóstico para este año es de 1.1 por ciento, afectado por la inversión privada cautelosa. Para 2027 prevé 1.8 por ciento, con posibilidad de mejora si la revisión da claridad a proyectos de inversión.

La inversión extranjera directa será sensible a reglas de origen y aranceles efectivos. Mientras no exista claridad sobre el costo real de exportar hacia Estados Unidos, algunas decisiones podrían mantenerse detenidas, sobre todo en automotriz, maquinaria, componentes electrónicos, aeroespacial e instrumental médico.

Mientras tanto, el nearshoring fortaleció la relación comercial con Estados Unidos, pero también aumentó la presencia de proveedores asiáticos en electrónicos, maquinaria y autopartes.

Para Finamex, 1 de julio no cerrará la ventana de riesgo, sino que puede multiplicarla. Si no hay una extensión limpia por 16 años, los tres países entrarían en revisiones anuales, mientras siguen activos aranceles, investigaciones comerciales y calendario electoral estadounidense.

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