El libro “Borderlands” de Ken Salazar y la manufactura de la CIA
Alvaro Aragón Ayala
Sí. Si despide un tufo novelesco y mefistofélico: Ken Salazar guardó un secreto durante meses en sus valijas diplomáticas: las notas privadas que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador jamás le quiso responder. Las cartas fueron plasmadas por el exembajador de Estados Unidos en un intrigante e inquietante libro, “Borderlands: My Fight for an Inclusive America”, cuyo adelanto parece parte de una estrategia narrativa de mayor envergadura, diseñada desde las sombras de Langley por la CIA para desacreditar a México.
No se conoce aún la trama total del libro; sin embargo, por lo que se ha filtrado, empieza diabólicamente con una carga de tenebra escalofriante. En uno de sus capítulos, Salazar construye un personaje “fantasma”, sin rostro ni cuerpo, al que llama “El Susurrador”, como si se tratara de un recurso de novela policiaca creado deliberadamente para darle rienda suelta al imaginario y fortalecer la duda metódica sobre AMLO y sus presuntos vínculos con el narco.
Los retazos -ciertos o imaginarios- que se han logrado filtrar en torno al contenido de Borderlands ofrecen una lectura bifronte. Mientras públicamente el entonces embajador de Estados Unidos ensayaba sonrisas en las escalinatas de Palacio Nacional y contenía las críticas de Washington para no quebrar la frágil paz con López Obrador, sus canales privados ardían. Salazar enviaba misiva tras misiva alertando sobre el peligro sistémico de la Reforma Judicial. Del otro lado, la respuesta de AMLO sería un frío y calculador silencio.
Los periodistas se han concentrado en la superficie: el chisme político, la anécdota de la “pausa” diplomática, las quejas por la soberanía. Pero la verdadera vertiente de esta historia descansa en una estrategia de ajedrez hacia el futuro. El libro de Salazar tiene un doble destino manifiesto: buscaría congraciarse con el ala dura que rodea a Donald Trump -quien desvaloró su trabajo como diplomático- y, al mismo tiempo, con los grupos de poder más radicales de los partidos Demócrata y Republicano.
Sí, la prensa mexicana ha replicado sin malicia ni rigor periodístico la mención en una de las secciones del libro de “El Susurrador”, a quien se describe como un poderosísimo empresario del círculo íntimo de López Obrador. Según las filtraciones de las memorias, este emisario se acercó al diplomático a finales de agosto de 2024 para confesarle el pánico real que sacudía las entrañas del gobierno ante la captura de Ismael “El Mayo” Zambada.
¿Por qué un hombre tan cercano al presidente iría a confesarse con el embajador de las inquietudes que habría generado la detención? El círculo de AMLO quería saber y medir cuánta información iba a “soltar” Zambada en las cortes de Brooklyn y si Washington la usaría como un garrote político. Salazar, al publicar esto ahora, deja sembrada la sospecha más tóxica: que el gobierno saliente actuaba bajo el nerviosismo de quien se sabe observado por los secretos de un “capo di tutti i capi”.
Para valorar el impacto del libro y orientar su decodificación, hay que ver dónde está parado su autor hoy en día. Ken Salazar ya no viste el traje oficial del Departamento de Estado; su misión en la Ciudad de México concluyó formalmente a inicios de 2025. Hoy, a sus 71 años, regresó como socio y Senior Counsel a WilmerHale, una de las firmas de abogados y lobbistas más poderosas y sofisticadas de Washington y Denver. Dejó de ser un diplomático atado de manos para convertirse en un operador privado con información privilegiada de primer nivel.
¿Por qué lanzar este libro justo ahora, programado para julio de 2026? Aquí es donde la intriga se vuelve de pronóstico reservado para México, pues el volumen del ex embajador se apega a la agenda noticiosa y a la narrativa de Washington en torno al gobierno de Morena. La obra impresa -falsa o cierta- actúa en dos vertientes que capitalizará, sin duda, Ken Salazar.
El escudo biográfico: Durante su gestión, el establishment de Washington acusó a Salazar de ser “demasiado blando” y de haber sido “domesticado” por López Obrador. Con este libro, Salazar se lava la cara: “No fui blando; los contuve mientras operábamos la caída de los grandes capos y les advertí por escrito de los riesgos”.
La hoja de ruta para la revisión del T-MEC: Al revelar que el gobierno mexicano ignoró las alertas sobre el debilitamiento del Poder Judicial, Salazar le entrega munición pura a los negociadores estadounidenses que revisarán formalmente a partir de julio el Tratado de Libre Comercio (T-MEC). El mensaje entre líneas es claro: En México no hay certidumbre jurídica, y “yo se los advertí primero”.
Pero la verdadera tenebra del relato de Ken Salazar no es lo que pasó en 2024, sino la narrativa jurídica que podría ser construida a partir de su versión. Al desnudar a su modo el silencio de Palacio Nacional en sus notas privadas, el exembajador no sólo expone el fin de un sexenio; le está cobrando la factura a México en el terreno de la confianza internacional.
Es políticamente válido conjeturar, también, que detrás de la manufactura de este libro se asoma, quizá, la mano de una conspiración informativa urdida desde las agencias de inteligencia de Estados Unidos. El párrafo de “El Susurrador”, aunque parece sacado de un ejercicio de ficción, está diseñado minuciosamente para reforzar la sospecha de que AMLO mantuvo vínculos con el narcotráfico y protegió al Cártel de Sinaloa.
Si este escenario de conspiración avanza según la ruta trazada, las memorias de Salazar dejarían de ser un asunto editorial para convertirse en un expediente judicial. En los pasillos de la justicia estadounidense se ha soltado el rumor de que se está armando un caso penal de proporciones históricas contra el expresidente de México.
De ser así, el propio Ken Salazar podría ser citado a declarar en una corte federal de Estados Unidos. Bajo juramento, la justicia norteamericana podría obligar al exembajador a revelar la identidad real de “El Susurrador”, transformando al fantasma de “garganta profunda” en el testigo clave que encendería el juicio del siglo contra el sistema político mexicano.
