De bachilleratos y transición demográfica en México

Gabriela Rodríguez*

La adolescencia es una etapa crítica y decisiva para el resto del curso de vida de las personas. Es una invención que se originó hacia finales del siglo XIX de manera paralela a la creación de la educación secundaria y media superior (high school), y al retraso en la edad para unirse o tener hijos. Vivir plenamente la adolescencia como estudiante, sin tener que llevar dinero a casa, con tiempo para el relajamiento, el noviazgo y la disputa generacional, para definir la identidad sexual y reflexionar sobre la vocación o misión en la vida, ha sido un lujo de clase, sobre todo en las zonas urbanas. 

Y desde los 80 para acá ya se expresa una etapa adolescente en las áreas rurales de México, probablemente vinculada al crecimiento de las telesecundarias y los bachilleratos. 

El pasado 15 de julio y como integrante del Consejo Nacional de Población (Conapo) que preside la secretaria de Gobernación, la subsecretaria de Educación Media Superior de la SEP, la doctora Tania Rodríguez Mora, presentó la manera en que se toma en cuenta la transición demográfica del país en la elaboración del Plan del Bachillerato Nacional. Se trata de una política humanista y con perspectiva de género (empodera a las estudiantes), que busca garantizar el derecho a una educación que favorezca la integración comunitaria y social de las y los estudiantes a lo largo del curso de su vida.

Al contar en México con una población de 11 millones 300 mil adolescentes de 15 a 19 años de edad, la cobertura de quienes llegan al nivel medio superior ha venido creciendo hasta alcanzar actualmente a 80.6 por ciento de este grupo de edad, cuando el promedio de escolaridad es de 10.2 años (equivalente a concluir la educación básica y una parte de la media superior). No hay duda de que la escuela es un espacio fundamental para aprender, socializar y convivir, es oportunidad para intercambiar ideas con una comunidad viva en donde se confrontan y construyen los valores. 

Uno de los ejes prioritarios del Bachillerato Nacional es la ampliación de cobertura y la permanencia escolar. El año pasado se construyeron 20 planteles nuevos y se reconvirtieron 33 que eran secundarias (porque está en descenso el volumen de adolescentes de 12 a 15 años), y se logró ampliar 44 mil 685 nuevos lugares para estudiantes del nivel medio superior; este año se están construyendo 31 planteles tecnológicos y se amplían 80 de los existentes, para llegar a ofrecer 153 mil 40 nuevos lugares en este nivel. 

Para que continúen y concluyan sus estudios, desde la administración pasada se ofrece la Beca Universal Benito Juárez de Educación Media Superior (mil 900 pesos bimestrales), que llega a 4 millones 182 mil 525 estudiantes, prácticamente el total de la población de las escuelas públicas de bachillerato, preparatorias, planteles escolarizados y mixtos del país. 

Y para agilizar una trayectoria continua de la secundaria al bachillerato se retiraron los exámenes de admisión en la mayoría de los planteles del país. Se hacen grandes esfuerzos para lograr un piso común, opciones formativas que van de lo escolarizado a sistemas abiertos que permiten equivalencia y el tránsito libre, un marco curricular común en todas las modalidades educativas que facilite la movilidad, el retorno y la permanencia estudiantil. Existe además una política para evitar el abandono escolar, “Te extrañamos en el salón”; se visitan los hogares donde viven quienes dejan de asistir a la escuela. 

En armonía con la Nueva Escuela Mexicana, el modelo educativo busca acompañar las trayectorias estudiantiles con modalidades flexibles, que todas y todos los jóvenes se integren a una comunidad y refuercen su formación ciudadana. Los ejes curriculares son la formación integral, crítica, científica y humanista, preparar a las personas para la vida y para aprender a aprender. Se ha fortalecido la educación socioemocional, el ABC de las emociones contempla salud mental, bienestar socioemocional y cuidado digital. 

Se incluyen contenidos de Educación Integral de la Sexualidad, menstruación digna, prevención del embarazo y de las uniones en edades tempranas. Como parte de la estrategia “Vive saludable, vive feliz” está prohibida la comida chatarra en las escuelas y se amplía la educación física. En todos los planteles hay formación en cultura digital, además de la enseñanza de filosofía, historia y ciencias sociales, aun en el bachillerato tecnológico. 

El programa Habilidades para el Futuro incluye formación técnica y vinculación laboral, se apoya en un Consejo para la Transformación de la Formación Profesional en la Educación Media Superior. La regulación de la educación dual es un modelo de aprendizaje que combina la teoría en la escuela con la práctica en una empresa real. Los estudiantes dividen su tiempo entre el salón de clases y un negocio para ganar experiencia de trabajo útil. Se cuenta con un nuevo modelo de certificación de Formación Profesional en Bachillerato Nacional (formación laboral, técnica agropecuaria, mecatrónica, enfermería, etcétera). 

La comprensión de la perspectiva demográfica de quienes dirigen el sector educativo del país ha permitido planear con base en el volumen cambiante de la población de estudiantes. Conocer la dinámica demográfica de los diferentes grupos de edad es información estratégica para el diseño de las políticas educativas, para adaptar los programas y acciones específicas a las necesidades de las y los estudiantes, y responder a las diversas realidades regionales y demandas laborales y del mercado. 

* Secretaria técnica del Conapo 

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