Informalidad impacta más a mujeres
Entre marzo de 2025 y el mismo mes de 2026, casi ocho de cada 10 nuevos ocupados en este sector fueron mujeres, de acuerdo con cifras del Inegi
Rubén Romero
La informalidad laboral en México sumó 535 mil 745 personas en el último año, pero el mayor aumento se concentró en las mujeres. Entre marzo de 2025 e igual mes de este año, 428 mil mujeres se incorporaron a empleos sin seguridad social ni prestaciones, frente a poco más de 107 mil hombres, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Al cierre del tercer mes del año, casi 33 millones de personas trabajaban en la informalidad en el país, lo que representa 54.8 por ciento de la población ocupada. De ese total, 13 millones 842 mil 800 eran mujeres, cuya tasa de informalidad pasó de 54.8 a 56.5 por ciento en un año.
Aunque los hombres siguen siendo mayoría en términos absolutos dentro del empleo informal, el crecimiento reciente muestra una mayor presión sobre la ocupación femenina. Especialistas señalan que esta tendencia responde a la falta de empleos formales, la desaceleración económica y las barreras estructurales que enfrentan las mujeres para acceder a trabajos con mejores condiciones laborales.

Beatriz Robles, directora de operaciones de Manpower México, explicó que esta tendencia responde a la falta de empleo formal en el país y a las barreras que enfrentan las mujeres para acceder a mejores condiciones laborales.
“La informalidad funciona como una válvula de escape ante la falta de oportunidades formales, y en el caso de las mujeres, responde a un fenómeno multifactorial”. Persisten obstáculos como la desigualdad salarial y la falta de políticas que faciliten la inserción laboral, como guarderías o esquemas de flexibilidad, señaló.
Héctor Magaña Rodríguez, profesor del departamento de Finanzas en el Tec de Monterrey, indicó que cuando la economía pierde dinamismo, las empresas reducen la creación de empleos con prestaciones, lo que empuja a más personas hacia actividades informales.
“Muchas personas no quedan desempleadas, sino que se mueven hacia actividades por cuenta propia, comercio o servicios sin registro formal”, explicó. En el caso de las mujeres, esto se intensifica por las limitaciones de tiempo asociadas a las tareas de cuidado.
El avance de la informalidad ocurre en un contexto donde más personas buscan incorporarse al mercado laboral. De acuerdo con el Inegi, la Población Económicamente Activa alcanzó 61.6 millones de personas, es decir, hay más gente trabajando o intentando hacerlo.
Sin embargo, el problema no es solo conseguir empleo, sino la calidad de este. Esto dice que el problema no es solo que crezca la informalidad, sino la falta de empleo de calidad”, afirmó Magaña.

Señal de un problema más profundo
Aunque en algunos sectores, el crecimiento en la informalidad puede resultar ser un fenómeno estacional, el hecho de que esto se concentre en mujeres apunta a un problema más estructural, asegura Artemisa Montes, directora ejecutiva del Observatorio Mexicano de la Crisis.
Explicó que la informalidad no significa falta de trabajo, sino la ausencia de derechos laborales, y cuando eso ocurre, muchas mujeres optan por auto emplearse o trabajar en comercio, servicios o actividades sin registro formal, donde es más fácil entrar, pero más difícil crecer.
“La informalidad no implica que las personas no tengan horarios o responsabilidades. Muchas trabajan jornadas completas, pero sin seguridad social ni prestaciones”, señaló.
Agregó que esta condición se agrava en el caso de las mujeres, quienes suelen enfrentar una doble o incluso triple carga, al combinar empleo con responsabilidades familiares, lo que limita su acceso a trabajos formales.

Más personas buscan empleo o más horas
El Inegi también dio a conocer que la tasa de desocupación en marzo se ubicó en 2.4 por ciento de la Población Económicamente Activa, equivalente a alrededor de 1.5 millones de personas, ligeramente por encima del 2.2 por ciento registrado un año antes.
A esto se suma la subocupación, que alcanzó 6.7 por ciento de la población ocupada, es decir, cerca de 4.0 millones de personas que necesitan y están disponibles para trabajar más horas.
En conjunto, estos indicadores muestran que, aunque más personas están logrando insertarse en el mercado laboral, una parte importante lo hace en condiciones incompletas o precarias, lo que refuerza el avance de la informalidad.
