La revelación académica
“Lo que a muchos pudiera provocarles preocupación en otros están viendo el reflorecimiento de la ciencia política con los estudios sobre liberalismo y autoritarismo”.
Ernesto Hernández Norzagaray
No hay duda.
El debate político contemporáneo se debate entre democracia y autocracia con todos sus matices en el mundo occidental, libertades contra derechos sociales, separación de poderes versus ejecutivos fuertes, instituciones autónomas contra liderazgos omnicomprensivos y omnipotentes, partidos populistas y oposiciones testimoniales… lo que cobra una singular síntesis en los productos que generan estrategias de polarización y fuertes dosis de desconfianza.
La designación de tres consejeros electorales que se han integrado al Consejo General del Instituto Nacional Electoral coincide, más menos, en el tiempo, con varios eventos académicos de primer orden, fuera y dentro del país.
Esta el Informe sobre la Democracia 2026 del V-Dem Institute que, en medio de la polémica ha dado a conocer la Universidad de Gotemburgo con base a sus indicadores sobre calidad democrática el régimen político mexicano ha transitado, ruinosamente, de una democracia liberal con separación de poderes a una “autocracia electoral” con un Ejecutivo fuerte con una mayoría legislativa unificada.
Además, tres instituciones académicas de reconocido prestigio internacional hacen una evaluación del estado de la democracia en América latina y la presenta, un testigo de calidad como es el politólogo Manuel Alcántara, exvicerrector de la Universidad de Salamanca y, actualmente, director del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales de Panamá, en un artículo publicado este mes en la prestigiada plataforma digital: Latinoamérica 21, bajo el título: El Pulso de la democracia latinoamericana.
En ese artículo, Alcántara nos ilustra recordando que en marzo pasado se publicaron tres resultados de investigación en instituciones de “naturaleza y localización diferente” que permiten tomar el pulso del estado de la democracia latinoamericana (https://latinoamerica21.com/es/el-pulso-de-la-democracia-latinoamericana/) y, de ellos, presenta puntualmente por el momento dos: el índice de The Economist Intelligence Unit (EIU) de democracia y el índice de transformación política de la Fundación Bertelsmann.
En el primero, México es identificado como un “régimen híbrido”, es decir, un régimen político que mezcla todavía, antes del nombramiento de los tres consejeros electorales, elementos democráticos y notoriamente autocráticos y, eso, lo lleva a estar en el bloque de países donde están Bolivia, Ecuador, Honduras, Guatemala y El Salvador que a la vista están lejos del rol que juega el país azteca en la región. Peor, en términos comparados, entre 2020 y 2025, mientras la mayoría de los países latinoamericanos mejoraron, aunque, apenas, se trate de unas décimas.
México, que había transitado desde el autoritarismo priista a una democracia electoral estable, ahora está de regreso, entre los países que retrocedieron en una escala de 1 al 10, pasando del 6,1 al 5,4.
Una caída que de mantener la tendencia lo acerca peligrosamente al nivel de El Salvador que en el mismo periodo pasó sin del 5,9 a un 4,0, o sea, cada vez cerca de una autocracia absoluta.
En cuanto al Índice de Transformación Política (https://atlas.bti-project.org/1*2024*CV:CTC:SELPAN*CAT*PAN*REG:TAB ) de la Fundación Bertelsmann nos dice que mientras Uruguay (9,9), Chile (9,2) y Costa Rica (8,9) encabezan el listado latinoamericano países como México donde está lejos de esos primeros lugares con sólo 5,6.
Ahora bien, en términos comparados, entre 2020 y 2026 de acuerdo con este índice México se encuentra entre los países con mayores descensos entre los que se encuentra en el variopinto grupo de Nicaragua, Ecuador, Argentina, Panamá y Cuba.
El doctor Alcántara, nos ilustra, con base a este indicador, identificar dos grandes bloques de países con marcadas diferencias entre sí dónde se sitúan los países más democráticos de la región (Uruguay, Costa Rica y Chile) y los que se encuentran en el sótano autocrático (Venezuela, Cuba y Nicaragua).
Afortunadamente, este insumo de investigación ha replanteado las teorías más convencionales y activado una agenda de investigación en el campo de la ciencia política y fue felizmente la UNAM, a través del Instituto de Investigaciones Jurídicas, quién propició un seminario para analizar el proceso de autocratización que se vive en México.
Bajo el liderazgo académico de Flavia Freidenberg habrá de derivar en un libro colectivo que se suma a otro que próximamente publicará el Colegio de Jalisco bajo el título: América latina, entre el autoritarismo y la democracia.
Más recientemente, la Universidad de la Ciudad de México ha convocado para el 7 de mayo próximo al Coloquio de Primavera: Nuevas autocracias de derecha e izquierda en América latina, la terca realidad contra los discursos ideológicos, dónde coincidirán investigadores de diversas instituciones de educación superior en la Ciudad de México.
Buscaran, todos ellos desentrañar la naturaleza de nuestra sui generis autocracia que ya algunos académicos denominan apresuradamente “dictadura”, “nuevo sistema de partido hegemónico” .
La Asociación Mexicana de Ciencia Política (AMECIP), por su parte, haciendo eco de las tendencias autocráticas convoca a sus asociados a su XVI Congreso Internacional bajo la idea fuerza: Autocratización, retrocesos democráticos y cambios en el sistema internacional que se celebrará en Aguascalientes a finales de septiembre.
Que, seguramente, redundará a favor de la ciencia política mexicana -lamentablemente, no en la política democrática, que está en reversa porque pasa por el desmantelamiento de sus instituciones-.
No obstante, y a pesar de estas tendencias, quisiera destacar que las convocatorias nacionales si bien ponen el énfasis en el diseño constitucional que explica mucho, pero no todo, habría que decir que contrariamente a lo que se advierte con un “esto apenas empieza” es relativamente cierto, porque los cambios constitucionales que explican los procesos de autocratización con la selección de los tres nuevos consejeros electorales; en varios estados va muy avanzado con la captura de instituciones autónomas.
Y eso llama, especialmente en el congreso de AMECIP a analizar estas tendencias regresivas con una perspectiva local que se vive no sólo en México, sino en América latina, pero, adquiere una dimensión especial para quienes estudiamos estos temas en las universidades de la provincia (véase: Autocracia y Universidad: el conflicto entre el gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Sinaloa (1923-1924)
En definitiva, lo que a muchos pudiera provocarles preocupación en otros están viendo el reflorecimiento de la ciencia política con los estudios sobre el debate de fondo entre liberalismo y autoritarismo.
