México transita hacia una autocracia electoral bajo Morena, alertan académicos

Académicos internacionales advierten que México vive un retroceso democrático sin precedentes, con instituciones debilitadas y un sistema político híbrido entre autocracia y democracia.

Rafael Croda

Un seminario internacional organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM ubicó a México como un “ejemplo paradigmático” de los procesos de erosión democrática que se registran a nivel mundial y alertó que Morena ya instauró en el país un sistema político “híbrido” que está entre la autocracia y la democracia.

Esto, por el control de los poderes Ejecutivo y Legislativo que ejerce el segundo gobierno de la 4T; por la cooptación del Poder Judicial a través de una elección de juzgadores que fue operada por Morena; por la desaparición de los organismos autónomos, y por los intentos –hasta ahora infructuosos– para cambiar las reglas del juego electoral.

El director del Instituto Kellogg de Estudios Internacionales de la Universidad de Notre Dame, Aníbal Pérez-Liñán, planteó que los procesos de erosión democrática pueden ser reversibles, como parece ocurrir en Hungría con la derrota electoral del autocrático primer ministro Viktor Orbán, pero también pueden profundizarse y avanzar hacia regímenes autoritarios, como en Venezuela y Nicaragua.

López Obrador. Declive democrático. Foto: Montserrat López.

La abogada y politóloga Johanna Cilano señaló que dentro de las agendas de retrocesos democráticos en la región y en el mundo el caso mexicano está “en el centro del análisis como un ejemplo paradigmático de cómo reformas realizadas en sistemas democráticos pueden, en la práctica, reconfigurar equilibrios institucionales que favorecen al poder político”.

Cilano, investigadora regional para el Caribe de Amnistía Internacional, señaló que la reforma judicial en México, que el expresidente Andrés Manuel López Obrador encomendó a su sucesora, Claudia Sheinbaum –quien la concretó con una mayoría legislativa de dudosa legalidad– es “una advertencia sumamente clara” de cómo el poder político puede debilitar organismos llamados a ejercer como sus contrapesos.

El Seminario Internacional “Nuevas aproximaciones a la medición democrática en América Latina”, que se realizó el miércoles y jueves últimos, congregó a académicos de varios países que evaluaron diferentes metodologías e indicadores para diagnosticar el estado de las democracias en la región y los retrocesos que han sufrido en los últimos años.

Países de América Latina han vivido serios deterioros en sus democracias en los últimos años. Cuba es el ejemplo histórico en la región de un régimen de partido único sin competencia electoral ni libertades básicas, pero Venezuela y Nicaragua también han transitado hacia regímenes autoritarios, y los gobiernos de El Salvador y México están cerrando espacios democráticos.

El Instituto V-Dem, que mide el estado de las democracias en el mundo, ya considera a México una “autocracia electoral”, al igual que El Salvador, Nicaragua y Venezuela, aunque estos tres últimos países están peor calificados que el primero.

México, además, es el país latinoamericano que mayores retrocesos democráticos ha registrado desde 2019, primer año de gobierno de López Obrador, indicó el Instituto V-Dem en su reporte correspondiente a 2025, que fue divulgado el mes pasado.

Autocracias por la vía democrática

De acuerdo con los participantes en el seminario convocado por el IIJ de la UNAM, una característica de los autócratas contemporáneos –desde Orbán en Hungría, Nayib Bukele en El Salvador, Donald Trump en Estados Unidos, Recep Tayyip Erdogan en Turquía y Jair Bolsonaro en Brasil, hasta López Obrador en México— es que alteran el orden democrático usando las instituciones democráticas.

Elecciones judiciales. Cooptación del Poder Judicial. Foto: Miguel Dimayuga.

“Son los mismos líderes electos democráticamente, y que son enormemente populares, los que utilizan esta legitimidad democrática de origen y las mayorías parlamentarias que consiguen para desmantelar progresivamente la democracia desde adentro, con restricción de derechos, cerrando espacios a la oposición, a la sociedad civil, y capturando el Poder Judicial”, dijo el politólogo Aníbal Pérez-Liñán.

La politóloga y profesora del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Azul Aguiar, señaló que por eso es importante utilizar mediciones que permitan “desenmascarar a las autocracias electorales”, como la que según el índice V-Dem vive México.

“Se trata de democracias extenuadas, de autocracias disimuladas, se trata de regímenes singulares, híbridos, que son democracias o autocracias al mismo tiempo”, planteó, y dijo que las autocracias electorales son un tipo de régimen híbrido porque organizan elecciones, pero con muchas ventajas para los proyectos en el poder.

La sociólogo y politóloga mexicana María Marbán Laborde señaló que ya no se están viendo golpes de Estado, pero sí se observan reformar a los sistemas democráticos que debilitan lo que los países latinoamericanos y de otras partes del mundo les ha costado mucho construir.

El politólogo e investigador del Colegio de la Frontera Norte, Alejandro Monsivais, indicó que los cambios propiciados por los regímenes autocráticos no son abruptos ni repentinos, sino progresivos y anclados “en formas democráticas”.

Eso, indicó, es lo que hoy diferencia a los nuevos autócratas de los dictadores militares del pasado, porque “se siguen diciendo democráticos y se siguen sometiendo a elecciones”.

El exdirector e investigador emérito del IIJ de la UNAM, Diego Valadés, coincidió en que en México ya está instalado un régimen político “híbrido, entre la autocracia y la democracia”, que ha tenido una posición de solidaridad y de identificación con regímenes autoritarios como el venezolano, el nicaragüense y el cubano.

Aunque dijo que en el caso de Cuba comparte el argumento de que debe haber una solidaridad humanitaria.

El jurista indicó que desde el surgimiento de la democracia, en las postrimerías del siglo XVIII, diferentes generaciones han aludido a la muerte de la democracia, pero ésta “ni vive ni muere para siempre” porque tiene vidas efímeras y de muertes provisionales.

“Lo importante son los desarrollos institucionales y de los apoyos jurisdiccionales para hacer cada vez más duradera y prolongada la vida de las democracias y cada vez más breves los casos en los que las democracias parezcan declinar”, agregó.

Diego Valadés. Régimen híbrido. Foto: Germán Canseco.

Las “maniobras” de la 4T

La abogada de la UNAM y doctora en teoría política de la Universidad de Turín, Italia, Guadalupe Salmorán, desarrolló el tema “Control político de las altas cortes en gobiernos populistas”, señaló que varios gobiernos latinoamericanos han recurrido a discursos polarizadores para emprender reformas judiciales orientadas a debilitar a ese poder del Estado.

Mencionó los casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, y más recientemente el de El Salvador, aunque México es el que más lejos ha llevado estas reformas.

En México, explicó, se combinaron estrategias políticas y jurídicas para emprender una campaña de deslegitimación del Poder Judicial y presentar, por parte de López Obrador, la necesidad de una reforma para solucionar los problemas estructurales del sistema de justicia, como corrupción, rezago y falta de acceso.

Dijo que el gobierno de la 4T en México utilizó “todas las maniobras que se pueden utilizar, tanto informales como formales, para debilitar el poder de las altas cortes” y emprender una reforma constitucional para elegir a los jueces en vez de optar por caminos intermedios, como cambiar las reglas del nombramiento de juzgadores y modificar el tamaño de los tribunales.

La politóloga Johanna Cilano consideró que la ponencia de Guadalupe Salmorán es “extremadamente oportuna” porque en México se realizará el próximo año la segunda parte de las elecciones judiciales para acabar de sustituir a todos los juzgadores.

Ese trabajo, indicó Cilano, no solamente cuestiona “las falacias” del discurso oficial de que la reforma judicial era una idea democratizadora de la justicia sino que también demuestra, “con argumentos desde el derecho constitucional y estándares internacionales, que este modelo puede ir en sentido contrario a la democracia, porque puede significar un mecanismo estructural que subordine el Poder judicial al poder político”.

El politólogo Aníbal Pérez-Liñán señaló que la polarización social, que puede ser una estrategia política, es un factor asociado a los procesos de regresión democrática.

Estos retrocesos, señaló, pueden ser producto de la polarización o una consecuencia de la misma. Lo que parece haber ocurrido, agregó, es que en que la desigualdad del ingreso ha crecido en todas las sociedades, en parte como resultado de las políticas neoliberales, las sociedades se han dividido y se han polarizado crecientemente.

Y en estas sociedades polarizadas los políticos autocráticos aprovechan esa división para hacer propuestas antidemocráticas que un sector amplio de votantes “están dispuestos a aceptar, porque quieren algún tipo de cambio”, aseguró el académico.

Por esto, dijo, están dispuestos a darle poder a estos políticos que se encargan de hablar mal de las instituciones democráticas, de decir “que son una porquería, y que por lo tanto hay que hacer algo radicalmente diferente”.

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