Estigmatización contra los maestros de la CNTE

“El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es la organización más grande de México y América Latina”.

Rubén Martín

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es la organización más grande de México y América Latina con más de un millón y medio de afiliados. Como dice su nombre, agrupa a todos los maestros del sistema educativo público de México y fue fundado en 1943 bajo el sistema corporativo del entonces partido gobernante que era el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) que tres años después se convirtió en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Bajo el sistema corporativo del PRI, todas las grandes organizaciones sindicales obtenían ciertas prestaciones laborales e incluso políticas (les daban diputaciones, senadurías y hasta gubernaturas a los dirigentes) a cambio de que el SNTE apoyara y votara siempre a los candidatos del PRI. Es decir, era un sindicato sometido al gobierno en turno.

Justo por este sometimiento surgió una disidencia que discrepó de este sistema de control corporativo. En diciembre de 1979 nació, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), como una corriente disidente pero interna del SNTE. El SNTE cuenta ahora con 61 secciones sindicales. Algunas abarcan un estado, como la sección 1 de Aguascalientes, y algunos estados abarcan dos secciones como Jalisco con las secciones 16 y 47.

Originalmente la CNTE se abocó a ganar democráticamente las representaciones sindicales de las secciones del SNTE. Desde su nacimiento lograron enraizarse en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Distrito Federal (después Ciudad de México), Morelos, Puebla y otras entidades. Ganar una sección implicaba que los representantes sindicales postulados por la CNTE parecían una mejor opción que los personajes del sindicato oficialista, el SNTE. Sin embargo, la dirigencia nacional siempre ha sido controlada por la corriente hegemónica que invariablemente ha sido respaldada por el poder en turno: antes por los presidentes del PRI, luego pactaron con el PAN y ahora respaldan a Morena. Por eso es una falacia que la CNTE haya pactado con Andrés Manuel López Obrador y con Claudia Sheinbaum Pardo. Han hecho con los gobiernos de la Cuarta Transformación lo que hacían con gobiernos del PRI y PAN: presentar un pliego de demandas y peticiones laborales y condiciones materiales de trabajo, o demandas políticas cuando es necesario, pero no un acuerdo político.

La competencia de la CNTE por ganar espacios de representación no siempre ha sido libre y democrática. La contienda por las representaciones sindicales del SNTE implicaron represión y hasta muerte para los representantes del CNTE, como fue el caso del asesinato del profesor Misael Núñez Acosta en 1981. Y han ocurrido casos extremos de represión como el levantón de un plantón en el Zócalo de la Ciudad de México en septiembre de 2013 o la represión a un bloqueo del magisterio y del pueblo de Nochixtlán, Oaxaca en junio de 2016.

A pesar de ser una corriente sindical legítima y legalmente constituida, la CNTE suele ser juzgada negativamente por los medios de información y por los columnistas u opinadores del país. Habitualmente es estigmatizada y criminalizada. Se les presenta o caricaturiza como una organización criminal o pandilla, y es común que se les animalice: se les representa como burros, cerdos (como hace el derechista radical de Paco Calderón), o se les insulta llamándoles liendres (como hizo el imbécil de Chumel Torres) o se les ver como maestros que no quieren hacer su trabajo y que habitualmente están en huelga sin dar clases a sus alumnos.

No sé si alguna vez algunos de estos críticos han hablado con los maestros de la CNTE. A lo largo de mis 35 años de trayectoria como periodista he hablado y entrevistado a decenas de maestros de la CNTE y mi impresión y conclusión es que se trata de profesores totalmente alejados de la caricaturización de quienes los critican. No son pandillas, ni burros, ni liendres.

Son profesores muy comprometidos con su labor de enseñar a sus alumnos. Defensores comprometidos con el sistema de educación pública del país, y muy conscientes de que el sistema público es un derecho ganado para los mexicanos que no todos los países del mundo tienen. Son, además, de los profesores más preparados que conozco. Siguen educándose y muchos de ellos (al menos los que conozco) siguen educándose con posgrados y siguen mejorando sus métodos de enseñanza. Dentro de la CNTE ponen especial énfasis en mejorar los métodos de enseñanza, siempre bajo una pedagogía crítica.

Y son, sobre todo, un gremio sindical consiente de sus derechos personales y laborales. Por eso salen a las calles a manifestarse, pero después que legal y jurídicamente presentan un pliego petitorio a las autoridades educativas y de gobierno del país, es decir a las autoridades patronales que son las responsables de atender sus demandas como aumentos salariales y mejorales laborales como la atención médica en el ISSSTE o sus jubilaciones o pensiones.
Siempre, antes de salir a manifestarse o ponerse en un platón, la CNTE presenta públicamente su liego de peticiones y acude con las autoridades educativas respectivas a presentar sus demandas. Y solo acuden a manifestarse si las autoridades no atienden o resuelven sus peticiones. La idea de que la CNTE es un grupo que se la pasa en la calle haciendo protestas violentas es falsa, construida por gobernantes o comunicadores que no conocen la dinámica de sindicalismo democrático que impera en la coordinadora magisterial. Porque eso los distingue, una democracia sindical interna como pocas que existe en la clase trabajadora mexicana.

De hecho, es de las organizaciones más democráticas dentro del sindicalismo mexicano, donde las discusiones y decisiones en asambleas son el núcleo de su organización, lo que impide la perpetuación de líderes sindicales. Y otro rasgo distintito de la CNTES es su compromiso con los pueblos y comunidades donde enseñan. Muchos de los maestros de la coordinadora son al mismo tiempo gestores de necesidades de sus pueblos y también defensores del territorio.

Así que para muchos puede ser radical o violento que los maestros de la CNTE tiren estatuas mundialistas en la Ciudad de México, o intenten ingresar al Zócalo de la capital o amenazar con manifestarse durante los juegos del Mundial de futbol de la FIFA próximos a realizarse. Lo hacen porque, legítimamente, quieren mejorar sus condiciones laborales: mejores salarios, mejores pensiones y mejor sistema de educación pública en México.

Demandas total y absolutamente legítimas para quien quiera una vida digna para ellos y para el país. La próxima vez que un cartonista u opinador quiera criticar a la CNTE y sus formas de manifestación, deberían intentar antes conocer directamente a los profesores que integran esta corriente sindical democrática.

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