Lo que espera la DEA y la CIA del futuro del CJNG

Oficialmente la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que para la ejecución del operativo efectuado en Tapalpa, Jalisco, contó con “información complementaria” de las autoridades de los Estados Unidos dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral

Álvaro Aragón / Análisis Prospectivo

La eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, representa uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en México en las últimas décadas. Para agencias como la Central Intelligence Agency (CIA) y la Drug Enforcement Administration (DEA), el objetivo no es sólo neutralizar a un líder, sino observar cómo reacciona toda la estructura del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el corto, mediano y largo plazo.

La experiencia internacional indica que este tipo de golpes rara vez significan el fin inmediato de una organización criminal. Más bien, abren una etapa de reacomodo, disputa y redefinición del poder. Y Estados Unidos no analiza, pues, al CJNG sólo como un problema mexicano, sino como una red transnacional.

Desde hace más de dos décadas, la CIA y la DEA han impulsado la estrategia conocida como Kingpin Strategy o “decapitación” que consiste en eliminar a los líderes más influyentes. Según sus propios análisis históricos la caída del jefe debilita el mando central, provoca vacíos de poder, acelera conflictos internos y expone redes financieras y operativas. Sin embargo, también reconocen que esta estrategia no garantiza la desaparición automática del grupo.

Para las agencias estadounidenses, el escenario inmediato luego del asesinato de “El Mencho” es de alta inestabilidad. Los principales riesgos previstos: el registro de un incremento temporal de la violencia derivados de ajustes de cuentas, demostraciones de fuerza y represalias

Se prospecta una disputa por la sucesión en los mandos regionales que buscarían consolidarse como nuevo liderazgo y la colocación de narcomantas y de ataques selectivos para demostrar que el grupo “sigue vivo”.

En el horizonte de un año, CIA y DEA observan dos posibles rutas:

A) Que emerja una reorganización centralizada con un sucesor fuerte que mantenga la cohesión del Cartel, lo que le permitiría reducir conflictos internos y conservar rutas y alianzas en un escenario más discreto.

B) Si no hay un liderazgo claro, que surjan facciones regionales, aumentando las guerras internas y apareciendo grupos escindidos. Esta ruta debilitaría el control territorial del CJNG.

Las investigaciones y las experiencias de las agencias extranjeras y de inteligencia militar nacional indican que el Cartel tiene estructuras regionales sólidas, lo que hace probable una fragmentación parcial, más que una ruptura total.

Para la DEA y la CIA, la eliminación de “El Mencho” sólo es el primer paso. La prioridad real es rastrear flujos de dinero, congelar activos, desmantelar empresas fachada, identificar enlaces políticos y logísticos y romper rutas internacionales. Desde su perspectiva, sin recursos ni logística, ningún liderazgo puede sostenerse a largo plazo.

Tras la caída de su líder delictivo esperan reacomodos en rutas hacia EE. UU., cambios en grupos centro y sudamericanos y de distintas partes del mundo, competencia con otros cárteles por mercados y mayor presión migratoria y criminal en zonas fronterizas. Esto explica el reforzamiento de inteligencia en el Pacífico, Bajío y frontera norte.

En sus escenarios prospectivos, CIA y DEA manejan tres posibilidades principales:

1. Supervivencia adaptada (probabilidad media-alta). El CJNG continúa, pero más fragmentado, menos visible, más financiero que paramilitar y con liderazgo colegiado.

2. Disolución gradual (probabilidad media). El grupo pierde cohesión y se divide en bandas menores.

3. Reconfiguración hegemónica (probabilidad baja). Un nuevo líder logra reconstruir un CJNG fuerte y centralizado.

Tras el asesinato de Nemesio Oceguera, las agencias priorizan la detección de sucesores reales, el mapeo de nuevas jerarquías, la intervención de las finanzas del grupo delincuencial, la captación de informantes aprovechando fracturas internas y el debilitamiento de sus alianzas internacionales.

Desde la óptica de la CIA y la DEA, la caída del capo de capos “no representa el fin del CJNG, sino el inicio de su etapa más vulnerable”. En corto plazo, se anticipa turbulencia, en mediano, reacomodo y en el largo, transformación.

La clave no estriba únicamente en haber eliminado al líder, sino en si el Estado logra aprovechar el momento para debilitar permanentemente la estructura criminal. De lo contrario, el vacío será ocupado por nuevos actores del mundo criminal.

Share

You may also like...