Organizaciones indígenas denuncian incumplimiento del Estado mexicano hacia los pueblos originarios
Gabriel Sosa Plata
En el marco del 30 aniversario de los Acuerdos de San Andrés, organizaciones indígenas, colectivos autónomos y redes de resistencia emitieron un pronunciamiento conjunto en el que denunciaron el incumplimiento histórico del Estado mexicano hacia los pueblos originarios y reafirmaron la defensa de la vida, la tierra y la autonomía.
El posicionamiento fue difundido en el contexto de las movilizaciones por el asesinato del defensor comunitario Samir Flores, cuyo caso continúa impune. Las organizaciones señalaron que su muerte representa la violencia estructural que enfrentan quienes se oponen al despojo territorial y a la imposición de megaproyectos.
A tres décadas de la firma de los Acuerdos de San Andrés, el documento afirma que los compromisos asumidos por el Estado mexicano fueron “incumplidos, traicionados y silenciados”. Recordaron que desde 2001 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional advirtió que la reforma constitucional negó los derechos fundamentales pactados, como la autonomía, la libre determinación, el reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos de derecho público y el acceso pleno a tierras y territorios.
Las organizaciones firmantes subrayaron que ni las reformas constitucionales de 2019 ni las de 2024 responden al espíritu de San Andrés, al mantener excluidos derechos clave como el territorio, los bienes comunes y la autonomía plena. En este sentido, denunciaron la persistencia de un modelo extractivista que privilegia el capital sobre la vida y profundiza la deuda histórica con los pueblos originarios.
Frente a este escenario, el pronunciamiento reconoció y celebró los 30 años del Congreso Nacional Indígena, destacando su papel en la construcción de autonomías reales, la organización comunitaria y la defensa de la memoria colectiva como herramientas de lucha.
“El modelo neoliberal y capitalista es incompatible con la vida digna de los pueblos”, señalaron, al tiempo que llamaron a fortalecer la defensa del territorio y la construcción de horizontes colectivos basados en la justicia, la memoria y lo común. Reafirmaron que la Madre Tierra no es una mercancía, sino la base de la vida y del futuro de los pueblos.
El pronunciamiento concluye con consignas que sintetizan su posicionamiento político: “Samir vive en la lucha de los pueblos”, “La dignidad de los pueblos originarios es semilla de futuro” y “La Madre Tierra y lo común no se venden, se defienden”.
Entre las organizaciones firmantes se encuentran la Red de Resistencia y Rebeldía Ajmaq, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Espacio de Lucha contra el Olvido y la Represión (Elcor), Lumaltik-Herriak, el Comité de Mujeres Chiapas–Kurdistán, Antsetik Ts’unun y la colectiva Las Artemisas.
