Perfil demográfico de las juventudes

Gabriela Rodríguez

Hay un nuevo escenario demográfico en el planeta. El lento crecimiento poblacional, la baja fecundidad y el aumento en la esperanza de vida al nacer ha cambiado la estructura de los grupos de edad en todos los continentes. Hoy la población de México crece a 0.7 por ciento anual, la esperanza de vida es de 75.8 años en promedio y las mexicanas tienen 1.8 hijos en promedio. De representar a nuestra población como una pirámide del sol, ahora está tomando una forma más bien de obelisco: decrece el volumen de personas menores de 11 años (son 19 por ciento), la proporción de jóvenes (de 12 a 29 años) es amplia (casi 30 por ciento), la de adultos de 30 a 59 años es la mayoritaria (cerca de 39 por ciento) y seguirá siéndolo por tres décadas más, lo cual se considera un bono demográfico (contar con mayoría de población en edad laboral es oportunidad coyuntural para el crecimiento económico); en tanto que la proporción de personas mayores de 60 años hoy es minoritaria (poco más de 13 por ciento), pero se duplicará en 25 años, lo que se conoce como acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

Los países y ciudades con poblaciones más envejecidas son aquellas que han contado con mejores condiciones de vida y de salud. En 2034 México alcanzará la misma proporción de personas mayores (de 60 años) que de niñas y niños (0-11 años), la Ciudad de México es la única que desde 2019 ya cuenta con esa misma proporción de población en estos dos grupos de edad, en seis años alcanzarán esa misma proporción las poblaciones de Veracruz, estado de México, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, se estima que hacia 2042 Michoacán alcanzará esas proporciones iguales, y como entidad final de las 32, Chiapas alcanzará en 2055 el mismo porcentaje de personas mayores y menores.

Esta semana en Guadalajara, como parte de la Plataforma para el Diálogo “Juvenicidio: vidas precarias y resistencias socioculturales en América Latina”, que organizó CALAS, JUVIR, la Universidad de Guadalajara, el Colegio de la Frontera Norte y la Federal Ministry of Research, Technology and Space, fue ocasión para presentar, por parte del Conapo, el perfil demográfico de las juventudes mexicanas.

En ese evento abordé una caracterización demográfica de las juventudes mexicanas, en el contexto de las dinámicas poblacionales. Un verdadero espejo de las desigualdades sociales. El estado de Chiapas tiene el mayor porcentaje de población juvenil (12-29 años) con 32 por ciento, y se proyecta que tendrá 28 por ciento en 2050, en tanto que el menor porcentaje de población joven lo muestra la Ciudad de México, con 26 por ciento, y se estima que tendrá 16 por ciento dentro de 25 años. 

El 6 por ciento de jóvenes de México habla alguna lengua indígena: Chiapas encabeza la lista con 32 por ciento, le sigue Oaxaca con 28 por ciento, Guerrero con 17 por ciento y Veracruz con 16; las entidades con menor presencia de hablantes de lengua indígena son Tabasco, Yucatán y Zacatecas con 0.4 por ciento, Guanajuato con 0.3 y Aguascalientes y la Ciudad de México como 0.2 por ciento. El 2 por ciento de la población juvenil se considera afromexicana, encabeza la lista Guerrero con 8.6 por ciento, Oaxaca con 4.8 y Veracruz con 3.1 por ciento, con menor proporción está la Ciudad de México, Durango y Yucatán con 1 por ciento, Nayarit con 0.8 y Zacatecas con 0.4 por ciento. La mayor proporción de jóvenes con discapacidad o limitaciones vive en el estado de Hidalgo, Yucatán, Colima y Estado de México con 9 y 10 por ciento, las menores proporciones las registran Nuevo León, San Luis Potosí y Chiapas con cerca de 7 por ciento, Ciudad de México con 5.3 por ciento. 

Las uniones y maternidades tempranas son un freno a la movilidad social, aunque han disminuido 20 por ciento en los últimos seis años, casi una quinta parte de las mujeres mexicanas (18.4 por ciento) se une o se casa antes de cumplir 18 años, así lo hacen la tercera parte de las adolescentes de Guerrero, Chiapas y Zacatecas (35, 28 y 27 por ciento), la menor proporción de las menores unidas la presenta Jalisco, Aguascalientes y la Ciudad de México (14, 12 y 7 por ciento). En 10 años la tasa de madres adolescentes descendió más de 30 por ciento, actualmente 50 de cada mil adolescentes son madres, 80 por cada mil lo son en Chiapas y Guerrero, la menor proporción de madres adolescentes se registra en la Ciudad de México, 20 por cada mil adolescentes. En el tema de la salud, uno de los grandes problemas es el de sobrepeso y la obesidad, lo padece 37 por ciento de escolares (5 a 11 años), 40 por ciento de adolescentes (12-19) y llega a 75.2 por ciento en adultos de más de 20 años de edad.

Diversas políticas de salud se dirigen para superar estos retos, se logró el etiquetado frontal para advertir sobre el exceso de nutrientes críticos (alimentos procesados, calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio) y leyendas precautorias por cafeína o edulcorantes, se incrementaron los impuestos a bebidas azucaradas y al tabaco, la estrategia “Vive saludable, vive feliz” incluye contenidos en el plan de estudios y libros de texto sobre hábitos saludables (alimentación sana y deporte), educación socioemocional, salud mental y prevención de consumo de sustancias, se ha fortalecido sustantivamente la educación integral de la sexualidad y hay además brigadas de salud, monitoreo de peso y talla, de salud bucal y visual. 

Por su gran volumen y para aprovechar el bono demográfico, la atención a jóvenes hoy cobra la más alta prioridad para el gobierno de México. En próxima colaboración continuaré informando sobre el perfil demográfico de las juventudes y programas en curso, en relación con las causas de mortalidad, la educación, el empleo, la vivienda y la pobreza.

*Secretaria técnica del Conapo 

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