¿Cuáles son los grupos prioritarios para vacunarse contra el sarampión y por qué los mayores de 50 años no lo son?

La epidemia de sarampión en México continúa activa y presenta una propagación diferenciada por regiones, con brotes relevantes en estados como Jalisco y Chiapas, informó el Dr. Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero del Programa de Riesgos Epidemiológicos de la UNAM. El miércoles, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica por el repunte del sarampión en América y urgió a la vacunación.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, el especialista explicó que los primeros casos estuvieron asociados a una comunidad en Chihuahua que permaneció sin vacunarse durante años por motivos ideológicos y religiosos, lo que facilitó la introducción del virus a partir de brotes registrados en Texas y Canadá. A partir de ese punto, el brote inicial en Chihuahua alcanzó alrededor de 4 mil 400 casos y posteriormente el virus comenzó a propagarse hacia otras entidades.

Actualmente, el sarampión tiene presencia en los 32 estados del país, aunque con comportamientos distintos. Mientras Sonora y Zacatecas registraron incrementos que posteriormente se estabilizaron, en semanas recientes se ha observado un aumento acelerado de contagios en Jalisco y Chiapas, así como actividad relevante en Michoacán y Guerrero. “Jalisco y Chiapas son los estados que más han estado aportando a la epidemia nacional”, señaló Rodríguez.

El vocero de la UNAM subrayó que cada región enfrenta retos específicos, desde comunidades completas sin antecedente de vacunación, hasta jornaleros agrícolas, personas en situación de movilidad y poblaciones indígenas con coberturas bajas. Por ello, indicó que la respuesta debe adaptarse a cada contexto local, sin dejar de avanzar de manera paralela en la vacunación de los grupos de riesgo.

En cuanto a la población vulnerable, Rodríguez explicó que las personas mayores de 50 años no forman parte del grupo prioritario, ya que su historia de vida las expuso al virus cuando el sarampión circulaba ampliamente. “Todos los estudios que se han hecho […] indican que las personas mayores de 50 años tienen niveles protectores suficientes”, afirmó. En contraste, el mayor riesgo se concentra en menores de un año y en personas menores de 49 años que no cuentan con esquemas completos o desconocen su antecedente vacunal.

El especialista detalló que, tras 1990, la protección contra el sarampión dependió casi exclusivamente de la vacunación, por lo que quienes no recibieron dosis completas en la infancia o adolescencia quedaron susceptibles con el paso del tiempo. Este fenómeno se agravó por variaciones en las coberturas de vacunación, dificultades para completar esquemas en poblaciones móviles y la caída en la vacunación durante la pandemia.

A nivel regional, México enfrenta un escenario similar al de Estados Unidos y Canadá, donde el virus ha circulado de manera continua durante casi un año. De acuerdo con los criterios técnicos internacionales, esta situación implica la pérdida de la categoría de país libre de sarampión. Rodríguez explicó que lo mismo ocurrirá en varios países europeos, donde ya se superó ese periodo de circulación sostenida del virus.

En términos de letalidad, México registra 26 defunciones asociadas al sarampión, una cifra mayor en comparación con otros países de la región. Muchas de estas muertes se concentran en Chihuahua y corresponden a personas no vacunadas que, además, retrasaron la atención médica.

Aunque la mayoría de los casos no son graves, el especialista advirtió quepueden presentarse complicaciones pulmonares, auditivas y hospitalizaciones, lo que incrementa el riesgo de contagio dentro de la comunidad.

Rodríguez explicó que el sarampión inicia con síntomas similares a un catarro fuerte, lo que dificulta su identificación temprana. Sin embargo, la persona puede contagiar desde cuatro días antes de la aparición del exantema hasta cuatro días después. Por ello, recomendó medidas preventivas desde la fase respiratoria, como el uso de cubrebocas, la ventilación de espacios, la higiene de manos y evitar convivencias innecesarias.

Respecto a la vacunación, aclaró que quienes ya padecieron sarampión no requieren vacunarse nuevamente, ya que adquieren protección duradera. Asimismo, indicó que no existe problema en que personas mayores de 49 años decidan vacunarse, especialmente personal de salud y educativo. Las únicas contraindicaciones son el embarazo y la inmunosupresión severa, casos en los que se debe consultar al médico tratante.

Actualmente, la convocatoria de vacunación incluye a personas de entre seis meses y 49 años de edad, lo que representa un universo cercano a 80 millones de personas. No obstante, quienes cuenten con esquemas completos o se hayan vacunado en los últimos cinco o seis años no requieren una dosis de refuerzo.

Rodríguez destacó la importancia de acelerar la vacunación mediante estrategias masivas, como los macrocentros, y de atender las indicaciones locales según el comportamiento de la epidemia en cada estado. “Es importante estar pendiente de las indicaciones locales”, señaló, además de insistir en revisar las cartillas de vacunación y reforzar las medidas para evitar contagios en la comunidad.

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