La estrategia tiene que ser diferente, pues “el que se lleva se aguanta”

Alfonso Carlos Ontiveros Salas

La orden de ataque del gobernador Ruben Rocha Moya a las transmisiones de Radio UAS y que se manifiesten en las sesiones del H. Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Sinaloa, es inaceptable.

El gobernador fue más allá en ese comportamiento beligerante contra la Casa Rosalina. Pagó a todo un contingente para que fungiera como contrapeso a la manifestación uaseña en la Ciudad de México que se hizo presente para apoyar la mesa de diálogo en la Secretaría de Gobernación en la búsqueda de una reconciliación entre la UAS y el Gobierno del Estado. Tuvo un fracaso de vergüenza.

Fue tan burdo ese fracaso, porque quien lo organizó llevó a un grupillo de bastardos supuestamente de universitarios rosalinos pero que resultaron, en su gran mayoría, personas que nada tenían que ver con la Universidad Autónoma de Sinaloa, como presidentes municipales, funcionarios del gobierno del estado y municipios y uno que otro trabajador activo y jubilados de la UAS. Nada representativo, únicamente el sello de bastardos pagados por el gobierno.

Quisieron sorprender, porque esa fue la expresión del gobernador, de que los universitarios se llevarían una sorpresa. Pero seguramente el sorprendido fue él por el gran apoyo que recibió el contingente universitario por las autoridades de la Ciudad de México provocando el coraje del Ejecutivo sinaloense.
La conciliación tiene que ser la obligada consecuencia. Pero mientras eso no sea posible, las estrategias de lucha tienen que ir incorporando nuevos ingredientes de defensa para que la Universidad Autónoma de Sinaloa siga siendo vista como un verdadero sayo frente al poder arbitrario del estado.

La presencia de universitarios en la entrega de obras por el gobernador en la Ciudad de Los Mochis, el día de ayer, no es mas que la respuesta a la indignación que provocan los ataques que la UAS viene recibiendo del Ejecutivo Estatal. El cerco mediático en contra de la Universidad Autónoma de Sinaloa, por una prensa muy bien pagada es una fuerza resistente pero insuficiente para doblar el temple universitario. La lucha se arrecia y la empalizada mediática empieza a caer.

Está claro que las condiciones de arreglo todavía están muy distantes. El Presidente de la República recomienda la reconciliación y el gobernador le responde judicializando una nueva carpeta de investigación, en rechazo a ese interés presidencial.

Si el mismo gobernador azuza a los grupillos que mueven desde el gobierno para que obstaculicen las transmisiones en Radio-UAS del programa Punto Universitario que dirigen con bastante audiencia y aceptación Wilfrido Ibarra Escobar, José Luis López Duarte y Álvaro Aragón, constituyen actos que no solo ponen en riesgo la seguridad personal de dichos conductores, sino que es una violación flagrante a la libertad de expresión. Otra torpeza fue haber ordenado a sus esbirros que hicieran lo posible por boicotear las sesiones del H. Consejo Universitario. Un error que en política no se debe cometer.

Los niveles de agresión suben de calor. El atentado a la vida de Arnoldo Valle Leyva es una mancha que se pega en la responsabilidad del Ejecutivo Estatal y que lo involucra directamente en esos deleznables hechos. La Fiscalía General de la República debe llegar en sus investigaciones para dar con el paradero de los responsables de ese crimen.

La presencia universitaria gritándole ¡fuera Rocha!en los actos públicos donde participe el gobernador es agregarle un buen aderezo, que redundará en un mejor impacto a la dignidad y defensa y a la defensa a la autonomía universitaria de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Podrá decir el Ejecutivo Estatal que esas manifestaciones de protesta son para defender la corrupción en la Universidad Autónoma de Sinaloa y a los directivos universitarios, corruptos, según él, pero eso es un discurso vacío y que ya no convence en la opinión de la sociedad sinaloense porque los procesos penales instruidos por delitos fabricados por la Fiscalía estatal han sido y serán un fracaso irremediable, porque todos se están yendo al cesto de los desperdicios.

La estrategia universitaria seguirá y como dice coloquialmente el dicho: “el que se lleva se aguanta”.

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