Zapata fue “un dirigente cabal, íntegro, con principios”, sostiene AMLO

Emir Olivares y Néstor Jiménez

El presidente Andrés Manuel López Obrador recordó este lunes, en el 104 aniversario de su asesinato en la hacienda de Chinameca, víctima de una traición, al revolucionario Emiliano Zapata.

“Un dirigente cabal, íntegro, con principios”, aseveró el mandatario esta mañana al abrir su conferencia en Palacio Nacional.

El jefe del Ejecutivo mexicano resaltó: “Hoy es un día especial, hoy recordamos el asesinato de Zapata. El gran dirigente campesino”.

Señaló que el líder revolucionario fue el iniciador del movimiento agrario en México. “Él llamó primero a su pueblo, Anenecuilco, Morelos, a tomar las armas para enfrentar a la dictadura porfirista que protegía a los latifundistas, a los grandes hacendados”.

López Obrador recordó que en el régimen de Porfirio Díaz las haciendas invadían las tierras de los pueblos, y desmintió que fueran los campesinos quienes invadieran, como suele pensarse.

Así, la vertiente agraria de la revolución, apuntó, inició por la explotación de miles de personas, sobre todo de origen indígena, al grado de esclavitud, en las haciendas durante el auge de la caña y el henequén.

“Se tenía peones esclavos, encarcelados, que eran enganchados para llevarlos a esas haciendas. En Morelos, en ese auge de la industria azucarera, las haciendas invadían las tierras de los pueblos”.

El mandatario refirió que en ese estado había una hacienda llamada El Hospital, cuyo hacendado, de apellido Escandón, era muy amigo de Porfirio Díaz, y ante un llamado del entonces gobernador que recibía los reclamos de los ancianos representantes de los dueños originarios de la tierra, le respondió de forma “por demás prepotente, que le dijera a los de Anenecuilco que si quieran sembrar lo hicieran en maceta”.

Tras varios intentos fallidos en Cuernavaca en reclamo como legítimos dueños de las tierras, los ancianos representantes, rememoró López Obrador, llamaron al pueblo a una asamblea para decir que no podían seguir con las gestiones, que estaban agotados por la falta de resultados y que se necesitaba gente joven para continuar con esas gestiones. Así, el propio pueblo elige a Zapata como su representante.

“Él aceptó, no hablaba mucho. Lo único que dijo fue que si lo iban a apoyar había que ‘fajarse los pantalones’”. El nuevo representante acudió una sola vez a una gestión a la capital del estado y se dio cuenta que por esa vía no se lograría nada.

“En ese entonces (Francisco I.) Madero convoca a tomar las armas y él (Zapata) se adhiere al movimiento revolucionario. Porque en el plan de San Luis que proclama Madero, en el artículo tercero, se dice que si triunfaba la revolución se iban a devolver las tierras a los pueblos. Zapata llama a tomar las armas y así inicia el movimiento zapatista”.

El presidente señaló que Zapata y Madero se llevaron bien, incluso dialogaban en zonas termales de Tehuacán, Puebla, donde compartían charlas e intercambiaban ideas. Sin embargo, “la intriga” los llevó a distanciarse.

“Si hubieran actuado juntos, el maderismo hubiera triunfado. Y era el triunfo de la democracia. Pero los separaron (…) Se tenían mucha consideración pero no se entendieron porque hubo muchas intrigas, sobre todo durante la presidencia interina de (Francisco León) De la Barra”.

López Obrador recordó una anécdota que retrata las convicciones de Zapata: “Cuando todavía se llevaban bien, Madero, de manera respetuosa y sin malas intensiones, pensando que Zapata se lo merecía, le ofreció una hacienda, y la respuesta de Zapata fue muy fuerte y eso demuestra lo que eran sus convicciones. Le contestó: ‘Yo no fui a la revolución para hacerme hacendado’. Un dirigente cabal, íntegro, con principios”.

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