Los acarreos de los alcaldes y diputados

José Luis López Duarte

Es demasiada coincidencia del gobernador Rubén Rocha Moya, como si viviera con la fijación de que no hay más líder político que él en Sinaloa y que todo lo que hace Héctor Cuén le cae «como patada de mula», el valorar los actos políticos del líder del PAS como la fuente de la perversión y como si fuera el único actor político después de él.

Tal parece que así ve las cosas el gobernador Rubén Rocha, que se le nubla la visión y difumina el espectro político solo en la fuerza política de Cuén y sus actividades, como le ocurrió en «la semanera» del lunes cuando le preguntaron sobre las elecciones de MORENA del pasado 30 y 31 de julio, para iniciar el proceso que lo dote de la estructura y funcionalidad de un partido político, proceso y que culminará en su Congreso Nacional del 16 y 17 de septiembre.

El gobernador acusa a Cuén de haber operado una maquinación para incorporar elementos del PAS en MORENA, y probablemente así ocurrió, como también lo hicieron del PRI y del PAN y grupos religiosos que también pretenden cargos en MORENA.

El gobernador acusó los métodos y justificó el acarreo de votantes de todos, menos de la gente del PAS, es decir, para unos sí se justifica para otros no, para unos es una aspiración legítima porque son fundadores de «la transformación», para otros es pretender ingresar «por la puerta de atrás».

Desde que MORENA convocó a afiliar a quien fuera y votara por quien quisiera, abrió la puerta para todos y de todo, como así ocurrió, además de que podía invitar y llevar a quien fuera, y desde luego por alguien votarían, por el que les dijeron o por el que quisieron.

Por eso también no fue casual la participación desbordada de todos los presidentes municipales, diputados, regidores y senadores de MORENA, acarreando gente, como tampoco que en el Tercer Piso; en la esquina de la secretaría del BIENESTAR se orquestó el gran acarreo en los siete distritos que le dio como resultado a la secretaria, María Inés Pérez, un número de consejeros estatales, que hay quienes calculan suficientes que puede poner al presidente estatal de MORENA.

Es cierto, se colaron varios que no eran militantes de MORENA, incluso más de uno, truanes confesos, pero así es lo que MORENA organizó y lo hizo para eso.

Es falso lo que dice el gobernador de que se trató de un ejercicio democrático. Se trató de una mascarada para armar máquinas electoreras y aplastar voluntades, porque ganó el que acarreó de gente y se les dijo por quién votaran, incluso hasta hubo lugares en que se pagó.

25 lugares de votación para un universo de mil cien secciones electorales, 1.3 casillas por municipio, o mejor dicho, 3.5 casillas por distrito electoral federal, para que votaran 80 mil afiliados de MORENA, significa esperar poco más de 3 mil votantes por centro de votación. Esa fue la organización ¿Para qué se hizo así? Obviamente para el aquelarre electoral, pero no para un ejercicio democrático.

El gobernador necesita salir del mundo cerrado de MORENA y la 4T, que parece que Cuén y el PAS lo sacuden, lo agitan y descontrolan. Sinaloa necesita de su pluralidad política y un ejercicio de gobierno democrático sin dogmatismos ni demagogia.

Solo para cerrar, votaron casi 50 mil personas y los distritos más votados fueron los de Guasave (el 4) y el de Mazatlán (el 6), y los menos votados los de Culiacán (5 y 7).

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