¿Caerá «El Químico»? El alcalde y Quirino «tronaron» el CIP

José Luis López Duarte

Como en los viejos tiempos de la radio, cuando las radionovelas eran un suceso infaltable en las familias y sus episodios cada día concluían con una pregunta según fuera el tema y el caso, como aquellas «¿Matarán a Isidro?», «¿Se casará Lupita?», «¿Saldrá con vida Porfirio de esta?», «¿Regresará Agapito Treviño?» y así muchas más que día a días tejían los desenlaces que ponían el tema a discusión entre los vecinos del barrio según fuera la radionovela preferida, como ahora está pasando con «El Químico» Benítez en Mazatlán que en todo Sinaloa agarró rating, por lo que, como mitoteros que somos, hay que entrarle a la especulación.

«El Químico», como Estrada Ferreiro y Billy Chapman, son de las criaturas que subieron al arca de AMLO durante el diluvio político de la 4T, y desde que llegaron a los gobiernos municipales de Mazatlán, Culiacán y Ahome sus desatinos fueron evidentes y recurrentes, tanto así que los tres fueron denunciados por sus respectivas síndicas procuradoras y juzgados. Por lo menos «El Químico» y El Billy desde entonces merecían el desafuero y la sustitución en sus respectivos gobiernos.

No ocurrió así, el Congreso del Estado, dominado por MORENA, tenía más interés en enfrentar al gobierno de Quirino Ordaz que ponerse «la soga al cuello» y dejó hacer y dejó pasar desde ineptitudes, sandeces y tropelías adiministrativas de los presidentes municipales morenistas, las cuales se acumularon con los años y que solo alcanzaron para El Billy Chapman no le concedieron la reelección, aunque si la diputación federal, como ocurrió con «El Químico» Benítez y Estrada Ferreiro que repitieron en sus cargos.

El caso de Estrada Ferreiro ya es prácticamente cosa juzgada, no así el de «El Químico», y la pregunta, después del escándalo de los contratos de las 2 mil luminarias ¿Por qué no hay proceso en curso en los órganos jurisdiccionales con todas la evidencias expuestas y antecedentes acumulados?
La razón es muy simple: Está apuntalado por uno de los cuatro pilares que soportan y proyectan al gobierno estatal, por lo que de abrirse ese flanco de división puede provocar desajustes mayores en esos equilibrios, que no le convienen a ninguno de los otros tres.

Para nadie es un secreto que el ex gobernador Quirino Ordaz hizo todo lo posible porque el gobernador Rubén Rocha no fuera el candidato de MORENA, sino otro más dócil a él, como «El Químico», por ejemplo. Quirino, hoy por hoy es, junto con el gobernador, el político sinaloense más encumbrado en el país y de mayor influencia nacional.

Otro factor es que la fortaleza del gobierno rochista no consiste en el apoyo de MORENA, porque la fuerza de esta está debilitada y es ineficaz, además de que tiene el control del Congreso del Estado, lo que de suyo es su principal capital político e instrumento.

Pero además hay un factor estratégico en el municipio de Mazatlán: La inversión pública y privada en estos años se ubican ahí, por lo que desastabilizar ese municipio, pese a todas las voces que se levantan contra «El Químico». Los factores de poder coinciden en la inviabilidad de ese juicio político y desafuero.

Argumentos, razones y pruebas abundan contra «El Químico», pero el problema no es él, sino su entorno de aliados que cogobiernan con él, o quizá mejor dicho gobiernan con él la economía mazatleca y del sur del estado que está en auge con el megaproyecto urbanístico que diseñó Quirino Ordaz al urbanizar más de 2 mil hectáreas para convertir por hoy a la industria de la construcción mazatleca en un baluarte.

Y si eso fuera poco, Quirino Ordaz, junto con «El Químico» Benítez, le dieron «el tiro de gracia» al CIP (Proyecto Integralmente Planeado) por allá en Escuinapa -copropiedad de panistas y la familia Toledo- lo cual vino a fortalecer más a Mazatlán al dejarlos como una playa de retiro de jubilados y no un centro de atracción internacional que hubiera competido con los mazatlecos.

Por último, vale la pena valorar que «El Químico», como Estrada Ferreiro, son amigos de AMLO y si le pueden quitar uno, pero no los dos. Digo.

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