La lectura de la traición: priistas “abrevan” en el gabinete de la 4T

Álvaro Aragón Ayala 

Aunque Morena cierra filas para que en el 2024 sean postulados candidatos a puestos de elección popular únicamente miembros de las corrientes de “los puros” y de “los perfumados” y para que los nuevos simpatizantes por conveniencia del partido guinda solo tengan una chamba de supervivencia, el gobernador Rubén Rocha Moya integró un “frente” político-administrativo amplio y plural para la conducción de su gobierno, que ofrece la lectura de la estrategia anti-PRI que se desarrolló en la pasada elección con priistas agregados al gabinete estatal. 

Exacto. Connotados priistas traicionaron al PRI en la contienda estatal del 2021. El retrato del gabinete y de lo que hoy se llama corriente rochista, que se ubica por encima de cualquier tribu, refleja un claro diagnóstico: que el PRI jugó contra el PRI en la pasada elección y delinea la cadaverización del partido tricolor. En la jugada participaron el ex gobernador Jesús Aguilar Padilla y casi al cierre de la campaña el también ex gobernador Quirino Ordaz Coppel. 

Los priistas traicioneros, plenamente identificados por los “puros” y perfumados” de Morena juegan un papel clave en el gabinete rochista por su experiencia en la administración pública. Pese a que no lo expresa públicamente, Rubén Rocha Moya sabe que algunos morenistas, con orígenes en el PSUM o en el PRD o en las banquetas o patios universitarios, son buenos para la “grilla”, pero carecen de oficio para la actividad ejecutiva gubernamental. 

La promoción a una subsecretaría de Mayra Gisela Peñuelas Acuña, quien había conservado su trabajo en el COBAES después de la derrota del PRI-PAN-PRD describe que Gisela y otros miembros de los grupos del ex gobernador Jesús Aguilar Padilla y de Quirino Ordaz Coppel no trabajaron electoralmente para el Proyecto de Mario Zamora Gastélum, sino para la alianza Morena-PAS. El gobernador Rocha Moya apoya a quienes le ayudaron en su campaña, abierta o soterradamente.   

Mayra Gisela es miembro del equipo de Jesús Aguilar Padilla, del que fue su secretaria particular en el Despacho del Ejecutivo. La exdiputada y funcionaria del PRI fue nombrada titular de la Subsecretaría de Transparencia y Contraloría Social. Otro aguilarista, Francisco Javier Luna Beltrán, fue incorporado como director en la Coordinación de Asesores. Repiten en sus cargos, los subsecretarios Bernardo Gálvez Armenta, en Ingresos; Lucio Arturo López, en Auditoría.

Además, Carlos Sánchez en Responsabilidades; José Nahúm Corrales e Ismael Carreón Ruelas, en las direcciones de área en Finanzas. El ex secretario de Finanzas, Luis Alberto de la Vega y la ex secretaria de Transparencia y Rendición de Cuentas, Guadalupe Yan Rubio, cobran como “asesores”. 

El gobernador Rubén Rocha contrató también a Francisco Antonio Castañeda Verduzco, vizcarrista de hueso colorado; Margarita Villaescusa Rojo en el Registro Civil; y a Juan Ernesto Millán Pietsch y Rosa Elena Millán Bueno, priistas que en la pasada campaña se fueron a Fuerza por México para minar al PRI. Hoy, uno labora en el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa y la otra en la Subsecretaría de las Mujeres.  

De los priistas que trabajan en el gabinete estatal ninguno tiene posibilidad de ser postulado a algún puesto de elección popular ni por Morena ni por el PRI. Sí, pudieran conservar su trabajo, pero perdieron credibilidad en el tricolor y en Morena se les ve como adherentes no confiables. Obvio. En el 2024 estos personajes pudieran desempeñar un trabajo de zapa en el PRI para poder conservar sus espacios laborales. 

Uno de los padrinos de los grupos de los traidores del PRI, Jesús Aguilar Padilla, busca convertirse en candidato al Senado por la vía PVEM si es que va en alianza con Morena. En el PRI, el presidente nacional Alejandro Moreno Cárdenas lo colocó en la lista negra. Quirino Ordaz ya fue expulsado del PRI y conservará su estatus de embajador de México en España si Morena gana las elecciones en el Estado de México. Allá, Quirino es clave para “despanzurrar” al PRI y al Grupo Atlacomulco. 

El PRI ya no es ni la sombra de aquella famosa agencia de colocaciones; no en balde los priistas que se decían ideológicamente puros, incluso los que abrevan en el Congreso Local, buscan su sobrevivencia económica-familiar en la línea de Morena o bien en el gabinete rochista, a cambio de disciplina y fidelidad al gobernador y al Proyecto de la Cuarta Transformación

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