Quirino, el traidor; diputados del PRI de rodillas ante Morena  

Álvaro Aragón Ayala 

El magnate hotelero y ex gobernador, Quirino Ordaz Coppel, expulsado del Partido Revolucionario Institucional “por haber incurrido en actos de indisciplina grave”, sentencia interpretada por el vulgo y la clase política como alta traición, deja como herencia en Sinaloa una estructura política tricolor alineada al partido Movimiento de Regeneración Nacional. 

Cuando menos 6 de los 8 diputados locales del PRI identificados como quirinistas, más que priistas, formaron el cónclave de la traición silenciosa que opera en el Poder Legislativo como apéndice de Morena. Lo deleznable: No desertan del tricolor porque obedecen a la orden de “carcomerlo” desde adentro. 

Los diputados priistas traidores Ricardo Madrid Salas y Sergio Mario Arredondo Salas, bailan al son que les toca el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local Feliciano Castro Meléndez. El pacto es quedarse en el PRI, estar sin estar, cumpliendo también la encomienda de proteger al ex gobernador, quien saqueó a sus anchas el estado con la complacencia de la Auditoría Superior del Estado. 

En días pasados, los dos legisladores tricolores, acompañados por personeros del ex gobernador «priista» Jesús Aguilar Padilla, uno de los ganones de la derrota de la alianza PRI-PAN-PRD, realizaron un recorrido por varios municipios de Sinaloa, para impedir que el PRI celebrara el proceso interno para la elección de de su presidente interino o de transición. 

La jugada quirinista retrasó hasta diciembre la elección del futuro dirigente estatal del PRI. Bajo la falsa bandera de la democracia interna, los diputados orquestaron el bloqueo de la organización de la elección interna temerosos de que el nuevo o futuro presidente del partido tricolor y su estructura rompieran el pacto que mantienen con Morena en el Congreso Local. 

Los diputados de Quirino Ordaz, no del PRI, y los legisladores de Morena van juntos en la línea de “blindar” al ex gobernador para no descarrilar la jugada del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo usa, como embajador de México en España, para desarticular el Grupo Atlacomulco y el proyecto sucesorio 2024 del Partido Revolucionario Institucional.    

Quirino Ordaz es considerado en Palacio Nacional como un grotesco símil de William Mark Felt, conocido en los medios periodísticos como “garganta profunda”, quien con sus revelaciones ayudó a Bob Woodward del Washington Post a destapar el escándalo del Watergate que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon. 

A cambio de protección e impunidad política, el ex gobernador es el “soplón” recién expulsado del PRI que proporciona en Palacio Nacional datos claves del andamiaje del PRI y sus personajes y de “cómo se mueve” el Grupo Atlacomulco, al cual, paradójicamente, aún pertenece. Ofrece “pelos y señales” de la ruta de los Senadores del Revolucionario Institucional y de los gobernadores tricolores. 

Por ser útil para desarticular el PRI y sus planes rumbo al 2024, el presidente López Obrador, con un expediente de las raterías cometidas del 2017 al 2021 por Quirino y tomando en cuenta su falta de escrúpulos, lo designó embajador de México en España, a sabiendas de que si lo traiciona lo puede meter a la cárcel en un tris.   

Aunque la estrategia del presidente de la República no gustó a los diputados locales de Morena, la aceptaron por institucionalidad y por una encomienda suprema: impedir el regreso del PRI a Palacio Nacional, lo cual, de suceder, derrumbaría estrepitosamente el Proyecto de la Cuarta Transformación.  

A Quirino Ordaz le regalaron una impunidad de 3 años, pero los   delitos graves cometidos por los funcionarios públicos prescriben a los 7 años. La estrategia alcanzó y devoró también a los diputados del PRI que tuvieron que pactar sumisión por así convenir a sus intereses y a los de su jefe político. 

El entreguismo político de cuando menos 6 diputados del PRI postrados de rodillas ante Morena es total, indiscutible. Se prestan a toda clase de jugadas incluso a procesar la desaparición del PRI-Sinaloa, lo cual, en lo individual, no los perjudicaría porque ya tienen un pie y medio cuerpo adentro de Morena y ya su patrón Quirino Ordaz duerme en colchones y sábanas con la marca de la Cuarta Transformación.    

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