Fracking en México pone la mira en el noreste: ¿en qué estados se aplicaría?

En el primer informe de resultados del comité de científicos que analiza la viabilidad del fracking, determinaron prohibirlo en la cuenca de Tampico-Misantla
Diana Morán Reyes
El comité científico convocado por el gobierno de México y conformado por especialistas de distintas universidades dio a conocer que los estados en los que sería viable aplicar el fracking son Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León.
Durante la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaumde este jueves 6 de agosto, el Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional conformado para analizar la viabilidad del fracking en México, presentó los primeros resultados de sus investigaciones, en donde determinó que la cuenca Tampico-Misantla queda descartada.
Dentro de los primeros resultados de este comité —que presentará informes cada dos meses—, el grupo de científicos determinó que la cuenca de Burgos, ubicada en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, y la cuenca Sabinas-Burro Picachos, que abarca Coahuila y Nuevo León.
Viabilidad del fracking en México: zonas permitidas y prohibidas
Ana Paulina Gómora Figueroa, investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que en México, existe un potencial de gas natural en yacimientos no convencionales estimado en 141.5 millones de millones de pies cúbicos distribuidos principalmente en tres cuencas: Burgos, Sabinas-Burro Picachos y Tampico-Misantla.
La especialista puntualizó que “este potencial denominado recurso prospectivo debe evaluarse para conocer el volumen real del gas que podría ser aprovechado”.
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“Para el análisis de este trabajo se consideraron aspectos que incluyeron la cuestión social, el medio ambiente, aspectos técnicos. Y con respecto a este último, se incluyó también la minimización de la huella ambiental, la mejora de la logística, las mejores prácticas internacionales, así como la regulación vigente”, explicó la especialista de la UNAM. Considerando ello, la resolución del comité fue determinar que de las tres cuencas, la de Tampico-Misantla no era viable para esta práctica.
“Esta Comisión recomienda continuar con la evaluación para conocer la viabilidad del desarrollo de yacimientos no convencionales de gas natural en dos cuencas: en Sabinas-Burro Picachos, ubicado en los estados de Coahuila y Nuevo León, así como en la cuenca de Burgos, en la zona noreste de Tamaulipas”, explicó Gómora Figueroa.
¿Por qué se decidió en estos estados?
La selección de las cuencas para el posible desarrollo del fracking en México respondió a un análisis integral que consideró criterios ambientales, sociales, técnicos y de biodiversidad. La decisión de prohibir la explotación de gas no convencional en la cuenca de Tampico-Misantla —que abarca parte de Veracruz, el sur de Tamaulipas, la Huasteca en San Luis Potosí y la sierra norte de Puebla— se fundamentó principalmente en la alta densidad poblacional y la presencia significativa de comunidades indígenas.
“La logística externa, los equipos, instrumentos y materiales que hay que traer al proyecto, es crítica”, anticipa Claudio (Foto: Shutterstock)
Según explicó Leticia Merino Pérez, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, estos territorios presentan una “ocupación milenaria del territorio” y un alto valor ambiental, social y cultural, factores que, en opinión del grupo de trabajo, justifican la prohibición.
Por el contrario, las cuencas de Sabinas-Burro Picachos y Burgos fueron consideradas viables para evaluación debido a que presentan condiciones diferentes. Ana Paulina Gómora Figueroa detalló que, en estas regiones, la densidad demográfica es menor, el impacto sobre comunidades locales sería más acotado y existen mejores condiciones para minimizar la huella ambiental, así como para aplicar regulaciones y mejores prácticas internacionales.
Además, se subrayó la importancia de realizar estudios adicionales para determinar el potencial real y los posibles riesgos asociados antes de autorizar cualquier desarrollo a gran escala.
