En México usan inteligencia artificial para anticiparse a los crímenes
La IA “Saimon” aprende de las estrategias de seguridad en una entidad del país y las replica en otra analizando desde cómo se mueven las bandas delictivas hasta la probabilidad estadística de que un delito ocurra
Daniela Reséndiz Quiroz
La seguridad pública en México ya emplea la vigilancia predictiva con el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para anticiparse y decidir cuáles eventos merecen la atención humana, de acuerdo con modelos que respondan a las circunstancias delictivas en el territorio nacional y con el uso de recursos como los perros robots.
Históricamente, la videovigilancia en México ha sido una herramienta para fortalecer carpetas de investigación. Sin embargo, la saturación de sensores (decenas de miles de cámaras en zonas como la Ciudad de México o el Estado de México) ha vuelto imposible la supervisión humana, explica a Proceso Mauricio Kleinburg, director de Innovación y Tecnología de Seguritech.
En los Centros de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) un operador no puede vigilar 36 imágenes simultáneamente en un monitor sin fatigarse; en cambio, la IA procesa esa información digital buscando patrones específicos: un modelo de vehículo exacto, una matrícula bajo sospecha o una conducta anómala en tiempo real.
Una clave en esta revolución tecnológica es “Saimon” (Seguritech Artificial Intelligence Monitoring Operational Network), un sistema entrenado bajo las circunstancias del crimen en México.
La IA de “Saimon” aprende de las estrategias de seguridad en una entidad del país y las replica en otra analizando desde cómo se mueven las bandas delictivas hasta la probabilidad estadística de que un delito ocurra basándose en diversos factores:
“Es todo un ecosistema de monitoreo capaz de captar, analizar información y sacar los predictivos, los avisos antes de que sucedan. Lo que hace el sistema es que despliega los recursos donde hay más probabilidad de que pase algo”, indica Kleinburg.
Eso responde, en parte, a las múltiples exigencias de expertos, quienes afirman que la seguridad en México se mantiene en un estado reactivo y no preventivo, lo que propicia un bucle de riesgos para la sociedad.
Algoritmos y ciberseguridad
En las últimas décadas el crimen en México se ha expandido con ataques digitales cada vez más potentes.
“El nivel de sofisticación que están utilizando los malos para penetrar sistemas, para hacer ciberataques con IA, ha tenido un incremento como de 420% el año pasado, es una locura”, sostiene Kleinburg.
Varios de los ciberataques a escala global se han registrado contra entidades gubernamentales por parte de células criminales internacionales, que realizan extorsiones y hackeos masivos obligando a los gobiernos a invertir en capas de defensa digital igual de potentes.
“Lo que se necesita son proyectos de ciberseguridad que también tengan IA, con la capacidad de defender el volumen que llega”, advierte el especialista.
Pese a la urgencia que representa la defensa digital en México, Kleinburg asegura que no se ha invertido lo suficiente en el sector por “un tema de dinero”:
“Hay quien sí (invierte), hay quien no tanto, (…) pero nunca es suficiente, y por eso vemos noticias de cualquier cantidad de hackeos, hablando de lo público; pero lo que no es público también es importante. (…) Hace falta más inversión, más capacitación, más uso. Pero no hay presupuesto que alcance”.
En diversas entidades del país se han implementado escudos de IA para proteger la información ciudadana y los recursos públicos, pero la inversión millonaria del cibercrimen en equipos que vulneran sistemas ha rebasado la capacidad tecnológica del Estado.
Futuro tecnológico
El próximo escalón de Seguritech son sistemas como la plataforma “Saimon Robotics”, diseñada para que diferentes tipos de robots compartan información y conocimientos entre sí.
Actualmente se está trabajando en patrullas autónomas y hangares para drones que se conectan:
“Pero el que vuela el dron ya no es un humano. Cuando hay un incidente ya sale el dron solito, y cuando llega y confirma que sí (hay una situación de riesgo), le pasa la información a un humano en el C5, con un video en tiempo real”, explica Kleinburg.
La IA detecta las posibles situaciones de riesgo gracias al entrenamiento basado en las estrategias de seguridad estatales, que determinan patrones de intrusos o anomalías térmicas.
A corto plazo –entre 18 meses y tres años–, Seguritech planea el despliegue de perros robots profesionales, cuyo costo actual ronda los 70 mil dólares. Estos autómatas tienen la capacidad de mapear entornos complejos en 20 minutos mediante sensores y “compartir” sus habilidades en la nube.
Si un robot aprende a patrullar estadios o a identificar comportamientos sospechosos en un evento masivo, esa “experiencia” se convierte en un “módulo descargable” para cualquier otro robot de la red, acelerando la capacidad operativa de la policía.
Multiplicador de eficiencia
Pese al despliegue robótico, Kleinburg subraya que la IA no reemplaza al humano, sino que le suma capacidad. Por ejemplo, en el sistema 911, la IA ya escucha, transcribe en tiempo real y “entiende” la emergencia sugiriendo al operador los recursos más cercanos en menos de 30 segundos, incluso antes de que el ciudadano termine de colgar.
Esto ayuda a optimizar los recursos de instituciones saturadas, donde 80% de las llamadas suelen ser falsas. Cabe mencionar que desde hace años se ha criticado la atención de varios operadores del 911. Múltiples testimonios acusan la falta de preparación y empatía por parte del personal, que contesta las llamadas de forma ineficiente, grosera o con una calma que es percibida como indiferencia o negligencia.
El avance tecnológico es imparable y, de acuerdo con el experto, ahora mismo la IA está “subsidiada”: cuesta una fracción mínima de lo que valdrá cuando su uso sea absoluto:
“Hoy en día hay una gran ventaja que el gobierno no está sabiendo aprovechar. La IA está subsidiada. Todo lo que nosotros consumimos no cuesta lo que pagamos hoy, cuesta cinco o siete veces más. Entonces, deberían de tomarlo en cuenta porque no va a durar para siempre”.
Kleinburg sostiene que, por primera vez en la historia, tenemos una gran herramienta que debería ser usada a nivel sociedad y a nivel gobierno, para ampliar el conocimiento y los resultados, no para mero entretenimiento; más en un contexto donde su costo es bastante accesible:
“Usen las herramientas e investiguen; no importa a qué se dediquen, esta herramienta te hace competir mejor, y si tú no la usas, hay otro lo hará y ganará tu objetivo. Eso funciona en seguridad pública, en gobierno, funciona personalmente, en los estudios”.
