Trump se metió a Colombia, Honduras, Argentina, y ahora acecha a México
El avance de la ultraderacha en Colombia, Honduras y Argentina muestra que la a influencia de Estados Unidos y Trump en la vida política de América Latina aparece cada vez con más fuerza y donde México podría convertirse en la próxima gran batalla.
Daniela, Sasi, Héctor y Álvaro
El avance de la ultraderecha en América Latina no puede entenderse como una simple reacción ciudadana contra gobiernos de izquierda. Detrás de los recientes triunfos electorales en países como Colombia, Honduras o Argentina opera una estrategia política, mediática y económica que cuenta con el respaldo de Donald Trump y Estados Unidos y que busca replicarse en México rumbo a los próximos procesos electorales, advirtieron Daniela Barragán, Sasi Alejandre y Álvaro Delgado en esta entrega de VERSUS.
Para Sasi Alejandre, el ascenso de Abelardo de la Espriella en Colombia debe analizarse dentro de un fenómeno regional más amplio, integrado por figuras que comparten discursos, métodos de campaña y vínculos ideológicos con la nueva derecha continental.
“¿Qué significa para Colombia hoy día un liderazgo como el de Abelardo de la Espriella? Pues forma parte de este entramado de los alfiles del escudo de las Américas que se ha nombrado desde hace un par de meses. En donde tenemos pues a un (Javier) Milei en Argentina, a un (Daniel) Noboa en Ecuador, a un Nayib Bukele en El Salvador y a un (José Antonio) Kast en Chile y ahora parece ser a un Abelardo de la Espriella en Colombia. Son perfiles muy similares, hicieron campaña de manera muy similar, retoman rasgos fundamentales de ese marketing político de estos propios liderazgos”, explicó.
La analista alertó que uno de los errores que podría cometer la izquierda mexicana es subestimar la construcción de estos liderazgos emergentes, que suelen aparecer poco antes de las elecciones y son impulsados cuidadosamente por estructuras políticas conservadoras.
“Tenemos que tener mucho cuidado también en México en reconocer, por ejemplo, que el propio Abelardo de la Espriella no surge como figura ni medianamente relevante hasta nueve meses antes de la elección, es decir, que no queman a esas fichas antes. De hecho, la derecha colombiana es experta y el propio uribismo hace una arquitectura maravillosa desde hace años en jugar con fichas, impulsar peones, quemarlos para luego mostrar quién verdaderamente es su ficha”, señaló.
Por su parte, Daniela Barragán sostuvo que los triunfos de la derecha en la región suelen explicarse mediante argumentos simplistas que ignoran la intervención de factores externos y de poderosas estructuras de comunicación.
“Yo añadiría a eso de las premisas simplistas, esto que empieza a correr de que ya América Latina despertó y está ya corriendo a la izquierda que no sabe gobernar, están ganando los de la derecha porque los de la izquierda lo hicieron mal. Cuando están todos estos elementos que son el lawfare, toda una estructura de medios de comunicación que opera contra la izquierda que acompañados también y muy de la mano de Estados Unidos empiezan a echar a andar estas narrativas en las que convergen redes sociales, medios de comunicación, empresarios y es inevitable no ver las similitudes entre los casos que ocurren en varios países y con el caso de México”, afirmó.
La periodista consideró que uno de los principales desafíos para las fuerzas progresistas es disputar el terreno discursivo y desmontar los mensajes que la ultraderecha ha logrado posicionar en amplios sectores de la población.
“Falta esa batalla por la que la izquierda diga: ‘Estos que te dicen que buscan la libertad, no quieren la libertad. Estos que te dicen que quieren defender a la familia, no quieren defender a la familia. Estos que te dicen que buscan defender a las mujeres son los más misóginos’. Entonces, ahí son esos retos que cuándo se van a atender. Para la siguiente elección cuando otra vez nos digan: ‘Ah, es que es el reto lo de los algoritmos, es que es el reto lo de las redes sociales’. Ya no son el reto, ya esos problemas ya deben tener una solución para atender en las próximas elecciones y ocurre lo mismo en todo nuestro continente”, agregó.

En tanto, Álvaro Delgado fue más allá y aseguró que detrás de varios de los recientes procesos electorales en la región puede identificarse la influencia directa o indirecta de Donald Trump y de los intereses políticos que representa.
“En el caso, obviamente, de Honduras fue evidentísimo y gana un títere de Donald Trump. En el caso de Colombia, el ganador por un margen muy estrecho de menos de un punto es otro que apunta a ser títere también de Donald Trump con intereses muy oscuros de este personaje”, sostuvo.
Para Delgado, la reacción de la derecha mexicana tras el triunfo de Abelardo de la Espriella constituye una señal de alerta sobre el proyecto político que busca consolidarse en el país.
“El júbilo de la ultraderecha mexicana por el triunfo de un espécimen como Abelardo de la Espriella, sí, es un dato que hay que considerar. ¿Por qué? Pues porque no solamente celebran la victoria de un personaje, sino al personaje mismo”, dijo.
A su juicio, el político colombiano no representa un programa de gobierno claramente definido, sino una forma de canalizar sentimientos de resentimiento y exclusión social que también están presentes en otros países de la región.
“¿Abelardo de la Espriella enarbola un programa? No. Más bien canaliza el resentimiento, la rabia, el odio, el clasismo, el sexismo inclusive de una sociedad que se niega a vivir en democracia, en que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley, a que haya la posibilidad de salir de la pobreza de millones de colombianos, como hay en México quien se aferra a que cómo podemos ser iguales todos”, planteó.
Delgado consideró que la celebración de estos liderazgos por parte de sectores conservadores mexicanos permite anticipar el rumbo que intentarán imprimir a la disputa política nacional en los próximos años.
“El júbilo de la ultraderecha en México creo que ratifica cuál es el rumbo que va a tomar este sector político y social en México. Y a mí me parece que es el rumbo que quiere que tome Ricardo Salinas Pliego, porque no hay nadie que enarbole como él este ideal de acabar con los zurdos”, concluyó.
