Cierran filas gobernadoras, legisladoras… con López Obrador por la igualdad económica y social

Isabel González

La conmemoración del Día internacional de la mujer en Palacio Nacional se convirtió en un acto de porras, besos y selfis en honor al presidente Andrés Manuel López Obrador por parte de las invitadas al acto y entre quienes se encontraban gobernadoras, integrantes del gabinete, legisladoras, una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y hasta una consejera de la judicatura federal.

Aún no concluían los honores al presidente de la República, cuando las asistentes a la ceremonia gritaron «¡foto, foto!» y al percatarse que el mandatario federal optó por romper el protocolo y no despedirse de la escolta de bandera —tal como el sonido local había anunciado —, en cuestión de segundos el primer mandatario del país se vio rodeado por las mujeres, que, sin mediar sana distancia ni el uso del cubrebocas, lo cubrieron de besos, abrazos y posaron para tomarse muchas fotografías.

El presidente accedió sonriente a todas y cada una de las fotografías que le solicitaban e incluso aprovechó para saludar a la fiscal General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy.

De esta forma transcurrieron al menos siete minutos en que comenzó la efusiva salutación al presidente de la República hasta que abandonó el Patio Pegaso de Palacio Nacional, sin que se despidiera de la escolta de bandera el jefe del Ejecutivo federal.

Previo al colofón de la ceremonia, López Obrador se refirió en su intervención a la importancia de lograr la igualdad económica y social en el país.

También destacó que son mujeres en su mayoría las beneficiarias de los distintos programas sociales que impulsa su gobierno, el cual aprovechó para recordar es el primero en la historia del país en incluir a más mujeres.

Se han expresado con mucha claridad ideas sobre la importancia de la igualdad y escucho también que hay conciencia en seguir incluyendo la igualdad económica y social en el proceso de conquista de los derechos de las mujeres. Esto es importante porque no se podría hablar solo de la libertad, igualdad de género o de la igualdad ante la ley o ante Dios si no tenemos presente la igualdad económica y social como algo fundamental, central», expuso.

Minutos antes la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, también subrayó la relevancia de que la política económica de un país tiene que ver con el grado de igualdad y oportunidades de desarrollo que tienen las mujeres frente a los hombres.

Rodríguez Ceja hizo notar que más de la mitad de la población en México son mujeres, pero solo 45 de cada 100 de ellas cuenta con un empleo formal, lo que contrasta con el caso de los hombres, quienes, de 100, 76 tienen una fuente de trabajo formal.

LA VIOLENCIA NO ES FEMINISTA, ES MACHISTA

Por su parte, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, culpó al neoliberalismo de la violencia y desigualdad que sufren las mujeres en México.

Destacó que, aunque moleste y no se quiera reconocer el presidente Andrés Manuel López Obrador es el primero en tener un gabinete paritario en toda la historia del país.

En seguida, aseveró que la violencia es machista y no feminista.

También, y considero necesario decirlo desde aquí, no es feminista el uso de la violencia, no se puede usar la violencia para convencer de una causa; la violencia es, en esencia, machista. No se puede condenar la guerra y la violencia en otros ámbitos y festejarla en este; la demanda por los Derechos de las Mujeres y la erradicación de la violencia en nuestra contra siempre será legítima, pero la protesta y propuesta pacífica siempre serán el mejor camino», señaló Sheinbaum Pardo.

Publicado en Excélsior

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