La población

León Bendesky

Durante los 15 años recientes, en distintas regiones y culturas, y en países con distintos niveles de desarrollo económico, las tasas de crecimiento poblacional han declinado de modo notorio. 

Se estima que en más de la tercera parte de los países del mundo el promedio de niños nacidos por mujer está por debajo de la tasa de remplazo que es de 2.1, y en más de 60 países se aproxima más a uno que a dos. 

La Organización de Naciones Unidas (ONU) asienta que la demografía a escala global se caracteriza por una disminución histórica del ritmo de crecimiento de la población, con un extendido envejecimiento y una rápida urbanización. 

Mientras las tasas de fecundidad se reducen rápidamente en gran parte del mundo, la esperanza de vida crece, provocando un giro en el que los adultos mayores empiezan a superar a las generaciones más jóvenes. 

En México, en la década de 1960 la población crecía a una tasa de 3.5 por ciento, una de las más altas del mundo. Hoy, según los datos de Conapo, la tasa anual es 0.84 por ciento y con una desaceleración sostenida. La población pasó en ese mismo periodo de 34.9 millones a aproximadamente 133 millones y la edad mediana pasó de alrededor de 20 a 31 años. La tasa de fecundidad actualmente está por debajo de la de remplazo, mientras en 1960 era en promedio 6.8 hijos por mujer. Se estima que hay más de 17 millones de adultos mayores (de más de 60 años), al tiempo que la población más joven se reduce. La pirámide de población es explícita al respecto. 

Una muestra del carácter de la dinámica de la población es que afecta las proyecciones demográficas; la ONU proyectaba que en 2023 habría 350 mil nacimientos en Corea del Sur, una cifra que sobrestimó el resultado que fue de 230 mil. 

En el mundo, los datos indican que entre 10 y 15 por ciento de las mujeres llegan al final de la edad reproductiva, que es entre los 45 y 49 años, sin hijos. 

Esta tendencia muestra diferencias significativas por región, nivel educativo, patrones culturales y educativos. Japón, Alemania, Italia y España tienen las mayores tasas de carencia de hijos, abarcando hasta una quinta parte de las mujeres que rebasan los 40 años. 

Entre las cuestiones que hacen de estos datos demográficos un asunto relevante es que las tendencias observables tendrán consecuencias diversas en las próximas décadas. 

Las bajas tasas de nacimientos contraen la fuerza de trabajo disponible. La situación indica a que las bajas tasas de nacimientos significan que los trabajadores dan cuenta de una proporción decreciente de una población con cada vez más personas mayores, lo que reduce la producción que debe compartirse y reduce el PIB por habitante. 

El envejecimiento demográfico provoca un creciente gasto en pensiones y cuidados que presiona los recursos fiscales. Las bajas tasas de nacimientos están replanteando los problemas sociales y políticos. 

Los patrones culturales inciden de modo significativo en la dinámica poblacional; en cómo crece o declina en diferentes condiciones. Los sistemas de parentesco, que se refieren a los patrones sociales que definen como se relacionan los individuos y se determina el tamaño de las familias, las estructuras económicas que influyen en los movimientos migratorios y, los factores culturales, conforman las condiciones del cambio demográfico. La región de África Subsahariana es la de mayor crecimiento poblacional en el mundo; ahí las tasas de fecundidad son del orden de 4.2 niños por mujer. En cambio, en el este de Asia y el sur de Europa se registra una severa declinación poblacional, con tasas de 1.3. 

Las cuestiones culturales y las prácticas religiosas inciden de manera compleja en las tasas de fecundidad. 

En la población observante del cristianismo la tasa de crecimiento poblacional es del orden de 0.95 por ciento, mientras que la del islam es de 1.57 por ciento. Se calcula que profesan la religión cristiana alrededor de 2.4 mil millones de personas, que representan 28 por ciento de la población mundial y las del islam en torno a 25 por ciento, con 2 mil millones de personas. 

El horizonte demográfico referido a la trayectoria de largo plazo de los cambios en la población como son: las tasas de fecundidad, el envejecimiento y las migraciones tiene consecuencias relevantes en la política, la cultura y la organización social. 

El entorno que genera la dinámica de la población tiene expresiones relevantes de conflicto, como se advierte en distintos países y regiones.

Share

You may also like...