Proyecto presidencial: el pacto de Quirino Ordaz con Ricardo Salinas Pliego
Alvaro Aragón Ayala
El proyecto presidencial de Ricardo Salinas Pliego no es una ocurrencia tuitera ni un arrebato ideológico de coyuntura; es un plan político-territorial de largo alcance que nació en Sinaloa en septiembre de 2020. Existen elementos contundentes y hechos medibles para afirmar que el estado funcionó como el laboratorio político-empresarial perfecto donde el magnate articuló, por primera vez, el poder económico de las élites locales, la influencia mediática masiva y los hilos del poder político institucional.
Aquel embrión empresarial ha crecido, se ha expandido y hoy extiende sus redes por todo el país con un objetivo explícito: incrustar operadores y candidatos leales en la estructura electoral de los 17 estados con próximas elecciones para disputar gubernaturas, diputaciones federales y locales, alcaldías y regidurías. Van Ricardo y sus aliados a la conquista de espacios de Poder administrativo y legislativo.
La historia no da margen a la especulación. Comenzó formalmente el 23 de septiembre de 2020 en la Ciudad de México. El entonces gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel (hoy flamante embajador de México en España), operó y encabezó una reunión privada de altísimo nivel. Sentados a la mesa con el fundador de Grupo Salinas y su hijo, Benjamín Salinas Sada (CEO de TV Azteca), no estaba una simple comitiva, sino el verdadero Producto Interno Bruto de Sinaloa.
El manejo de nombres propios desnuda la magnitud del pacto originario. En esa reunión -maquillada oficialmente como una agenda para “analizar áreas de oportunidad”- estuvieron presentes: Agustín Coppel Luken, presidente y director general de Grupo Coppel; José Eduvigildo Carranza Beltrán, el poderoso líder de Grupo PINSA; Sergio Esquer Peiro, director general de Grupo Agrícola Chaparral y Luis Osuna Vidaurri, director general de Grupo Panamá.
Además de Amado Guzmán, director general de Grupo Petroil; Eduardo de la Vega, director general de Zucarmex; Sebastián Arana Escobar, CEO de Meprosa y José Alberto Mezta Álvarez, director general de Grupo Mezta. Por parte del brazo operativo de Salinas, el despliegue incluyó a Severiano García (Director de Negocios de Futbol de TV Azteca) y Mauricio Lanz (Director General del Mazatlán F.C.).
Ese día se selló el desembarco de Grupo Salinas en el Pacífico mediante la mudanza de Monarcas Morelia para dar vida al Mazatlán FC. El gobierno de Quirino Ordaz entregó un estadio (el Kraken) construido con recursos públicos y, en la recta final de su sexenio, blindó financieramente al club con un contrato de promoción turística de 15 millones de pesos. La amistad pública entre Quirino y Salinas -jugando golf, llamándose “amigos” en redes- fue el lubricante de una plataforma de exposición mediática nacional permanente.
La efectividad del laboratorio Sinaloa radica en que las estructuras económicas construidas alrededor de Grupo Salinas permanecieron intactas y los proyectos sobrevivieron al relevo gubernamental. Ello demuestra que la apuesta de Salinas Pliego fue más profunda que una alianza partidista efímera; la construcción se orientó desde el primer día hacia relaciones de poder de largo plazo.
Hoy, la pinza política de esa primera alianza sigue operando con total vigencia. Analistas políticos confirman que Quirino Ordaz Coppel mantiene el control estratégico del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Sinaloa a través de su brazo derecho: Ricardo Madrid, exsecretario particular de Quirino, exsecretario de Desarrollo Social y actual diputado federal verde ofreciendo la lectura del control territorial y la estructura electoral para empoderar a Ricardo Salinas Pliego.
Aquel embrión empresarial maduró: El 1 de junio de 2026, Grupo Salinas celebró el décimo aniversario de sus Consejos Consultivos Nacionales en la Universidad de la Libertad (su ambicioso proyecto educativo desarrollado en conjunto con la Universidad Minerva). Lo que nació con diez empresarios en Sinaloa se ha convertido en una red nacional de más de 400 empresarios de todo el país. Al evento acudieron 200 de los líderes económicos más representativos de México.
Ahí, arropado por su hija Ninfa Salinas Sada -quien presentó un estudio sobre la percepción del empresariado y convocó formalmente a un nuevo bloque para transformar el país-, Ricardo Salinas Pliego abandonó definitivamente el lenguaje corporativo para asumir un discurso de corte netamente electoral y de confrontación frontal: “Tenemos que defender al país de un grupo criminal que llegó al gobierno mediante las instituciones democráticas que existían y que después de destruirlas, no se va a querer ir pacíficamente… ¿estamos listos?”
El tono se radicalizó y se elevó en un llamado a la movilización de masas con la participación de la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo, invitada estelar del magnate. Álvarez de Toledo dictó una conferencia demoledora donde dinamitó la narrativa oficialista: “Antes que exigir disculpas a España, tienen que pedirle disculpas a las madres buscadoras… piden disculpas por la conquista mientras en Jalisco aparecen fosas”, sentenció, acusando directamente la existencia de un “narcorégimen” y un “narcoestado” en México producto de la colusión política.
CLOUTHIER. EL EJE ARTICULADOR EN SINALOA
El círculo del proyecto nacional se cierra regresando al mismo punto de origen: Sinaloa. En el evento de la Universidad de la Libertad, y de manera recurrente en los cónclaves de Salinas —como en su fastuoso festejo de 70 años en la Arena Ciudad de México y en los foros “Somos Grandes”—, la figura clave es Manuel Clouthier Carrillo.
Clouthier se ha convertido en el eje articulador de un ala empresarial sinaloense sumamente activa, fuertemente vinculada a la Coparmex local y a los movimientos civiles de Culiacán que protestan activamente contra la ola de violencia que azota a la entidad.
La sintonía ideológica entre Clouthier y Salinas Pliego (basada en el libre mercado, la cultura del esfuerzo y el combate al sistema actual) ha escalado al terreno electoral de forma abierta. Clouthier Carrillo ha roto el silencio político al precisar que, si una encuesta seria y profesional lo ubica en las preferencias, está listo para entrar en la carrera por la gubernatura de Sinaloa.
El diseño estratégico de Ricardo Salinas Pliego es nítido. No busca un partido político tradicional; busca sembrar una estructura electoral territorial propia utilizando los Consejos Consultivos como cuarteles generales. El plan consiste en meter a los círculos del Poder perfiles empresariales y liderazgos regionales aliados en las diecisiete entidades federativas que renovarán gubernaturas, alcaldías y diputaciones locales y federales.
Lo que hoy se observa a nivel nacional como una red empresarial coordinada, con discursos de corte internacional, ideología libertaria y una decidida apuesta por la postulación de candidaturas, es el resultado expandido de una fórmula que se ensayó, se perfeccionó y se financió en Sinaloa desde el año 2020. El proyecto Salinas ya no es embrionario; ya creció, y va por las boletas electorales de todo el país.
