ALMANZA AVILÉS NO SE ENTREGÓ; ALVARO ARAGÓN LLAMA A RECTIFICAR Y A VERIFICAR
Es válido y un deber ciudadano exigir a los medios a decir la verdad: En su artículo “Fábrica de Filtraciones: Cómo se Cocinan las Narrativas que Llegan a Sinaloa”, el periodista Alvaro Aragón Ayala advirtió sobre la crisis que ocasiona la repetición de información no confirmada. Entre los medios capitalinos que primero difundieron la información falsa sobre la entrega de Marco Antonio Almanza se encuentran La Silla Rota, El Universal, Infobae México, Publimetro, Uno TV, Radio Fórmula, TV Azteca Noticias y espacios de análisis político de alcance nacional. En Sinaloa, la información fue clavada también en la página digital de El DEBATE y en otros medios de comunicación
Richard Lizárraga Peiro
La versión sobre la supuesta entrega de Marco Antonio Almanza Avilés a autoridades de Estados Unidos quedó desmentida este sábado por el propio exdirector de la Policía de Investigación de Sinaloa – durante el gobierno de Qurino Ordaz Coppel-. Almanza apareció públicamente en el Jardín Botánico de Culiacán y llamó a que se informe con veracidad.
“Fui objeto de mucha desacreditación. No estoy de acuerdo con la desacreditación. Los invito a que digan la verdad”, expresó a los medios Almanza esta mañana desde el Jardín, echando abajo la narrativa que durante las últimas horas lo ubicaban bajo custodia de autoridades norteamericanas.
La “noticia” de la supuesta entrega surgió inicialmente en medios de la Ciudad de México y posteriormente fue replicada en numerosos espacios informativos del país. Entre los medios capitalinos que difundieron la información se encuentran La Silla Rota, El Universal, Infobae México, Publimetro, Uno TV, Radio Fórmula, TV Azteca Noticias y espacios de análisis político de alcance nacional.
En Sinaloa, la información fue retomada por diversos medios y plataformas regionales, entre ellos DEBATE, Canal 15 y numerosas páginas digitales que reprodujeron la versión originalmente difundida desde la capital del país. Voces Nacionales publicó la información que ya circulaba y que los periodistas respaldaban en “fuentes del Departamento de Justicia de los Estados Unidos”.
Sin embargo, al surgir elementos contradictorios y no existir una confirmación documental que acreditara la supuesta entrega, este medio optó por retirar la publicación. De inmediato, Alvaro Aragón Ayala, director de Voces Nacionales, citó al personal y les precisó que “irresponsablemente caímos en las garras de una información falsa” y les dijo que Marco Antonio Almanza Avilés y a su esposa, María Elena Armenta de la Rocha “merecen una disculpa de todos nosotros, de la prensa nacional y estatal”.
Ahí, mismo, Alvaro Aragón exigió bajar la nota del portal digital y despidió a un integrante de la estructura de Voces Nacionales especializada en el seguimiento y verificación de información en Estados Unidos, que no cumplió con la orden de corroborar la versión de la entrega de Almanza Avilés girada por la delicadeza del tema por estar relacionadas con investigaciones federales norteamericanas.
Entre las fuentes oficiales donde deben corroborarse este tipo de informaciones se encuentran los expedientes de las Cortes Federales de Estados Unidos a través del sistema PACER; los comunicados del Departamento de Justicia (DOJ); los registros públicos de las Fiscalías Federales de Distrito; los comunicados oficiales de la DEA; los boletines del FBI; así como las agendas y registros de comparecencias judiciales disponibles en las cortes federales correspondientes.
Días atrás, el director de Voces Nacionales advirtió precisamente sobre el fenómeno que denomina la “fábrica de filtraciones”, una cadena de producción informativa donde versiones, rumores, datos incompletos y presuntas filtraciones provenientes de Estados Unidos son procesados primero en circuitos políticos y mediáticos de Washington, Nueva York y la Ciudad de México, para posteriormente ser amplificados por comentaristas, portales digitales y redes sociales hasta convertirse en aparentes verdades incuestionables.
Sostuvo que muchas de esas narrativas llegan a Sinaloa completamente “cocinadas”, es decir, interpretadas, editadas y cargadas de intencionalidades antes de que exista una verificación documental independiente. En su artículo “Fábrica de Filtraciones: Cómo se Cocinan las Narrativas que Llegan a Sinaloa”, el director de Voces Nacionales subrayó que una cosa es la existencia de investigaciones reales en agencias estadounidenses y otra muy distinta convertir cualquier versión atribuida a “fuentes federales” en una sentencia pública anticipada.
Señaló en su artículo que el periodismo serio, profesional, debe descansar en expedientes judiciales, acusaciones formales, registros de cortes federales, comunicados oficiales y documentos verificables, y no en ecos informativos o reproducciones sucesivas de versiones cuya autenticidad no ha sido acreditada. Paradójicamente, el caso Almanza terminó ilustrando los riesgos de ese mismo fenómeno que el medio había venido señalando desde tiempo atrás.
