El mundo está lleno de horrores. México y España conjuran los recelos y hacen equipo

Sheinbaum participó en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, donde gobiernos de izquierda advirtieron como urgente enfrentar las amenazas de países como Estados Unidos contra la soberanía, al tiempo que cerraron filas ante el avance conservador, defendieron el multilateralismo y empujaron la reforma de la ONU.

Nora Gaspar y Romina Gándara

La Presidenta de MéxicoClaudia Sheinbaum Pardo, concretó su viaje a Barcelona, España, para participar en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en la que gobiernos de izquierda plantearon reagruparse para defender las soberanías frente a la ofensiva del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus políticas expansionistas. La visita marcó también el regreso de México a territorio español, tras siete años sin una presencia de gran nivel debido a desencuentros en torno al tema de la conquista y el reconocimiento de los pueblos originarios de México, y transcurrió además en un escenario en el que estos países progresistas buscan reconstruir alianzas y atajar amenazas en un mundo que se ha vuelto oscuro.

El inicio de esos siete años de desencuentros entre México y España data de marzo de 2019, cuando el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer, a través de un video, que envió dos cartas: la primera dirigida al rey Felipe VI de España y la segunda al entonces Papa Francisco, con la intención de que ambos ofrecieran perdón a los pueblos originarios de México por las matanzas y la imposición que se dio hace 500 años durante la Conquista.

López Obrador envió la misiva de manera personal a Felipe VI, en el marco de la celebración de los 500 años de la caída de Tenochtitlán y los 200 años de la Independencia de México, que se conmemoraron en 2021, año al que denominó el de la “reconciliación histórica”. Pero, la respuesta del rey de España nunca llegó y en cambio filtró la misiva a la prensa española.

“Envié ya una carta al Rey de España y otra carta al Papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos. Hubieron matanzas, imposiciones, la llamada Conquista se hizo con la espada y con la cruz, se edificaron las iglesias arriba de los templos”, dijo el entonces mandatario federal.

En ese mismo mes, la carta se filtró también a los medios mexicanos, lo que levantó más polvareda. Las disculpas no llegaron y en octubre de 2020, López Obrador insistió a las autoridades españolas a pedir perdón a los pueblos indígenas por la “imposición” y el “saqueo” de la conquista. Con motivo del Día de la Hispanidad consideró que era “importante que se conozca lo que sucedió” durante la Conquista, ya que hay una “historia oficial” y también “otra visión, la versión de los vencidos”, en alusión a las poblaciones indígenas.

Tanto el monarca español como el Gobierno de ese país hicieron caso omiso a la petición, lo que originó un distanciamiento entre ambas naciones que se prolongó incluso hasta el primer año del Gobierno de la Presidenta Sheinbaum.

En 2024, Sheinbaum Pardo, aún como Presidenta electa, no contempló al rey Felipe VI como invitado a la ceremonia de su toma de protesta, que se llevó a cabo el 1 de octubre de ese año, aunque especificó que sí se le hizo la invitación al gobierno de España. No obstante, este calificó como un “desaire” el hecho, por lo que declinó la invitación y aseguró que ese país no enviaría a ningún representante a dicho evento.

“El Gobierno de España considera inaceptable la exclusión de S.M. el Rey de la invitación a la toma de posesión de la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el próximo 1 de octubre en Ciudad de México. Por este motivo el Gobierno de España ha decidido no participar en dicha toma de posesión a ningún nivel”, se lee en el comunicado 055 difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país.

En respuesta a esta postura, la entonces Presidenta electa aclaró que sí se había invitado a España a la ceremonia de su toma de protesta el 1 de octubre a través del Presidente español, Pedro Sánchez Castellón, a quien envió una nota diplomática en julio y después conversaron. No obstante, sobre la invitación al rey de España, destacó que no se le invitó a la toma de posesión porque no hubo respuesta directa a la misiva de López Obrador sobre disculpa a pueblos indígenas.

A través de un comunicado difundido en sus redes, Sheinbaum detalló los antecedentes de la razón por la cual se invitó solamente al Presidente de España. En ese sentido, explicó que la misiva del entonces Presidente tabasqueño no mereció respuesta alguna de forma directa y, en cambio, parte de la carta se filtró en medios de comunicación, un hecho que consideró lamentable pues no corresponde a las prácticas diplomáticas de las relaciones bilaterales que tienen México y España.

Sin embargo, la realidad y los horrores que hoy se viven en el mundo han obligado a limar asperezas. Ayer, tanto Claudia Sheinbaum como Pedro Sánchez, dejaron a un lado susceptibilidades y abrazaron la urgencia de hacer equipo ante un mundo plagado de amenazas. La Presidenta de México fue recibida en España con respeto, mientras que ella correspondió a las deferencias invitando al gobernante español a visitar nuestro país en 2027.

Los progresistas van por tender puentes

En el encuentro de Barcelona, México, Brasil, Colombia, Uruguay y España, entre otros países invitados, tendieron puentes para consolidar un espacio político de mayor cooperación, en un momento en el que el progresismo urge fortalecerse de cara al crecimiento de los movimientos ultraderechistas en el mundo.

En la cumbre quedó clara una inquietud compartida por los gobiernos progresistas: el avance de esos proyectos conservadores que, bajo discursos de orden y estabilidad, plantean “atajos” frente a problemas complejos, la mayor parte a costa de los derechos y la dignidad de los pueblos.

“Los principios democráticos también significan libertad, pero vale la pena preguntarnos, ¿cuál libertad? La libertad que defiende el conservadurismo, la libertad de someterse a intereses externos, la libertad de convertir a las naciones en colonias modernas o la libertad del mercado sin Estado que convierte a muchos en nada y a pocos en mucho”, fueron algunas de las palabras del discurso ofrecido por la Presidenta Sheinbaum Pardo durante la reunión de alto nivel.

La preocupación por las amenazas a la democracia y a la soberanía para los países más débiles fue el eje de la reunión, lo que quedó claro a lo largo de los discursos de los mandatarios, quienes coincidieron en que el orden internacional está en crisis, no sólo por los recientes conflictos armados generados por Estados Unidos e Israel, sino por la forma en que las reglas globales se aplican de manera desigual, en tanto que las potencias ni siquiera las acatan.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó el liderazgo de México en América Latina durante el encuentro de gobiernos progresistas en Barcelona, España. Foto: Presidencia

A diferencia del tono confrontativo que suele caracterizar a sectores de derecha, el encuentro mantuvo un discurso sin estridencias pero no por ello menos contundente. Los líderes progresistas reunidos en Barcelona criticaron las guerras, las tensiones globales y los discursos que promueven el miedo, teniendo a Donald Trump siempre en el imaginario.

El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue quien rompió con el tono contenido y colocó sobre la mesa una crítica directa al poder global, con señalamientos directos y claros. Fue él también quien mencionó directamente a Donald Trump y acusó que las potencias violan las mismas reglas internacionales —incluidas las de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— que dicen defender. Además cuestionó guerras, invasiones y decisiones unilaterales, y advirtió que el sistema multilateral no está funcionando como debería.

“Ningún Presidente de ningún país del mundo, por mayor que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros países”, sostuvo. Y fue más allá: “No podemos despertar todos los días con el tuit de un presidente amenazando al mundo, declarando guerra”.

El mandatario brasileño incluso mencionó decisiones de Estados Unidos, Israel, Francia y Rusia como ejemplos de acciones unilaterales que ignoran el marco internacional.

“Trump invade Irán y aumenta el precio del frijol, el maíz en México y la gasolina en otros países. El pobre es quien paga la responsabilidad de las guerras que nadie quiere”, lanzó, colocando el costo social de los conflictos en el centro del debate.

En ese contexto, el llamado de los mandatarios fue claro: “No basta con resistir”, dijo por ejemplo el Presidente de España, Pedro Sánchez, quien fungió como anfitrión de la cumbre.

Sánchez Castellón, quien tuvo un animado encuentro con la Presidenta Sheinbaum luego de casi siete años de distanciamiento entre las dos naciones, advirtió sobre el riesgo estructural que enfrentan las democracias: vaciarse por dentro mientras son atacadas desde fuera.

“La democracia no puede darse por sentada. Vemos ataques al sistema multilateral, un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza”, expuso el jefe del Gobierno español.

Sánchez alertó también sobre factores internos que erosionan a los sistemas democráticos: la desigualdad, la desinformación y la pérdida de confianza en las instituciones. Frente a ello, planteó que la respuesta no puede ser únicamente defensiva.

“No basta con resistir. Tenemos que proponer, tenemos que liderar, tenemos que demostrar que la democracia no solo se defiende, sino que se fortalece y se perfecciona día a día”, dijo, al detallar tres prioridades: fortalecer el multilateralismo, regular las plataformas digitales y combatir la desigualdad.

La visita no sólo marcó el regreso de México a territorio español, tras ocho años sin una presencia de este nivel, sino que también ocurrió en un escenario en el que países gobernados por la izquierda buscan reconstruir alianzas. Foto: Presidencia

Pero la cumbre no quedó sólo en discursos. Como parte de las propuestas, México impulsó un posicionamiento sobre Cuba, en el que se llamó a evitar la intervención y a privilegiar el diálogo. Horas más tarde, los gobiernos de México, Brasil y España emitieron una declaración conjunta en la que pidieron respetar la integridad territorial de la isla y la autonomía de su pueblo.

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la defensa del multilateralismo. Los líderes coincidieron en la necesidad de fortalecer los organismos internacionales, evitar decisiones unilaterales y avanzar en una reforma del sistema global que responda a las realidades actuales.

La palabra democracia fue una de las más utilizadas, sino es que la más. La Presidenta Claudia Sheinbaum, en su discurso,  insistió en que la democracia no puede desligarse de la dignidad de los pueblos:

Durante su intervención, Sheinbaum Pardo sostuvo que México mantiene como principios constitucionales el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos y la lucha permanente por la paz.

“Porque en un mundo herido por la guerra, por la desigualdad, estos principios democráticos siguen siendo un aporte de México a los pueblos del mundo como un símbolo de esperanza”, afirmó la mandataria.

Sheinbaum también marcó una diferencia clara sobre el concepto de democracia: “Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites, sino la del pueblo. No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución. No de la imposición, sino de la participación, no de la guerra, sino de la paz. No de la indiferencia y de la exclusión, sino de la cooperación y la inclusión”.

Y remató con una definición que coloca el foco en los sectores más vulnerables: “La democracia, como decía Abraham Lincoln, es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; no hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos”.

Por su parte, Gabriel Boric, expresidente de Chile,  advirtió que el mundo atraviesa un punto de inflexión, donde el descontento social y la desigualdad están siendo capitalizados por proyectos autoritarios.

“Estamos en un momento de inflexión para el mundo… vemos con preocupación cómo la desafección ciudadana, alimentada por una desigualdad creciente y una desinformación rampante, está siendo aprovechada por proyectos que prometen soluciones fáciles o atajos a problemas complejos, muchas veces a costa de nuestras libertades y de la dignidad humana”, expuso.

El exmandatario chileno también resaltó que el contexto global se ha vuelto cada vez más convulso, con guerras que se normalizan en el discurso cotidiano y un sistema internacional que no logra responder a las crisis actuales.

Los líderes del progresismo coincidieron en el diagnóstico de que hay una falta de orden internacional. Foto: Presidencia

En ese diagnóstico coincidió Lula da Silva, quien elevó el tono de la crítica al cuestionar directamente el funcionamiento del orden internacional y el papel de las potencias.

“No estamos aquí para discutir la democracia en nuestros países, sino el multilateralismo y la relación entre las naciones. Si no discutimos eso, nada va a cambiar. La tendencia es que empeore”, advirtió.

El Presidente brasileño insistió en que el mundo enfrenta un aumento de conflictos armados sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU permanece inactivo.

“El mundo no necesita guerras”, afirmó.

Las propuestas de Sheinbaum

Más allá del discurso, la mandataria mexicana planteó propuestas concretas. Entre ellas, retomar una iniciativa presentada en el G20: destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento —que asciende a miles de millones de dólares— para impulsar un programa global de reforestación.

El mundo está lleno de horrores. México y España conjuran los recelos y hacen equipo
Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México; Lula da Silva, Presidente de Brasil; Gustavo Petro, Presidente de Colombia, y Yamandú Orsi, Presidente de Uruguay. Foto: X @Claudiashein

“En vez de sembrar guerra, sembremos paz. Sembremos vida”, dijo.

A ello se sumó otra propuesta política puntual: impulsar una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, con el objetivo de que prevalezcan el diálogo y la paz. También extendió la invitación para que México sea la próxima sede de la cumbre.

Dicho planteamiento fue respaldado por el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien expresó su preocupación por la situación en la isla y criticó el papel de Estados Unidos.

“Yo estoy preocupado con Cuba, muy preocupado con Cuba. Cuba tiene problemas, pero es problema de los cubanos, no es de Lula o de Claudia o de Trump. Es un problema del pueblo cubano. Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejen que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso”, sostuvo.

Reformar la ONU e incluso que sea mujer quien la lidere

Finalmente, otro  de los consensos que impulsaron fue la necesidad urgente de reformar la ONU. Lula da Silva fue directo: el organismo ya no responde a los objetivos para los que fue creado.

La Presidenta Claudia Sheinbaum llegó a la cumbre con dos propuestas concretas: redirigir dinero de las guerras a reforestar y defender a Cuba. Foto: Presidencia

“Lo que estamos discutiendo aquí podría discutirse en las Naciones Unidas. ¿Por qué no lo hacemos? Porque hoy las Naciones Unidas no representan aquello para lo que se crearon”, sostuvo.

Durante la cumbre, también se planteó la necesidad de que las Naciones Unidas sean encabezadas por una mujer, en un contexto donde se impulsa una transformación del sistema multilateral.

En ese marco y durante su interveción  Gabriel Boric destacó: “estamos ante una oportunidad de que por primera vez en 80 años de historia las Naciones Unidas sea liderada por una mujer”.

El mandatario chileno añadió: “Y espero que quienes estamos aquí también seamos capaces de ponernos de acuerdo, de conversar para poder impulsar candidaturas que vayan en esa línea”.

Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó directamente el funcionamiento actual del organismo internacional. Señaló que los temas discutidos en la cumbre deberían abordarse en ese espacio, pero no ocurre.

“Porque el tema que estamos discutiendo aquí podría discutirse en las Naciones Unidas, ¿y por qué no lo estamos discutiendo en las Naciones Unidas? porque hoy las Naciones Unidas no representan aquello para lo que se creó”, afirmó.

En ese sentido, vale recordar que los gobiernos de Brasil y México han respaldado la candidatura de Michelle Bachelet, quien ha propuesto una reforma del multilateralismo con menos burocracia, más resultados y mayor capacidad para anticipar conflictos en un escenario global marcado por disputas de poder.

La candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU para el periodo 2027-2032 se plantea no sólo como un movimiento diplomático, sino como una definición política sobre el papel que debe jugar el organismo en un contexto internacional atravesado por conflictos, desconfianza y tensiones entre Estados.

El Presidente brasileño también criticó el papel del Consejo de Seguridad al señalar que, aunque fue creado para garantizar la paz tras la Segunda Guerra Mundial, hoy no responde a los conflictos actuales.

“Los cinco miembros del Consejo de Seguridad, cuando se creó el consejo de seguridad era para garantizar la paz del mundo después de la Segunda Guerra Mundial, y la ONU, que tuvo fuerza para crear el estado de Israel, no tiene fuerza ni siquiera para mantener el estado palestino, no tiene fuerza ni para demandar las tierras demandadas por la ONU”, sostuvo.

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