Maíz en Sinaloa: acuerdos avanzan, pero agitadores presionan con bloqueos

Alvaro Aragón Ayala

En medio del conflicto por la comercialización del maíz en Sinaloa, surgió un llamado enérgico a frenar los bloqueos en las casetas de peaje, al considerarlos injustificados frente a los avances logrados con el gobierno federal. La Central Campesina Independiente de Sinaloa estableció que los compromisos establecidos siguen su curso y existe certidumbre de que la Presidencia de la República cumplirá con el esquema de comercialización correspondiente al ciclo agrícola 2025-2026.

El posicionamiento de la CCI es relevante en porque se pronuncia en un contexto donde las negociaciones institucionales han avanzado sin necesidad de medidas de presión extrema, lo que contrasta con las acciones impulsadas por grupos que buscan reinstalar el conflicto en las carreteras.

Cabe recordar que el pasado 28 de febrero, durante un encuentro encabezado por la titular del Ejecutivo federal con líderes del sector agrícola y representantes de la iniciativa privada, se definieron acuerdos fundamentales. Entre ellos, destaca el compromiso de garantizar la colocación total de la cosecha de maíz en Sinaloa, uno de los puntos más sensibles para los productores.

A partir de ese momento, las mesas de trabajo han generado resultados concretos. Así lo sostuvo Francisco Javier Meza López, dirigente de la Central Campesina Independiente en Sinaloa, quien subrayó que las negociaciones han permitido ajustes en las condiciones del mercado, facilitando la compra del grano por parte de la industria y consolidando avances sustanciales en su comercialización.

Sin embargo, junto con el reconocimiento a estos avances advirtió que no todos los actores están respetando los acuerdos alcanzados.

En ese sentido, se señaló que organizaciones como “Campesinos Unidos de Sinaloa” y el llamado Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano han optado por desmarcarse de la ruta institucional, impulsando acciones de presión como la amenaza de bloqueos carreteros.

Para la CCI estos grupos no representan al conjunto del campo mexicano, sino a un segmento reducido que actúa al margen de las organizaciones formalmente constituidas y de los mecanismos de negociación establecidos.

Diversos liderazgos del sector coinciden en que este tipo de movilizaciones no sólo carecen de legitimidad amplia, sino que además ponen en riesgo los avances logrados, al generar incertidumbre y tensiones innecesarias en un proceso que ya muestra resultados.

En el análisis político, también se advierte que detrás de estas acciones aparecen redes y actores con antecedentes en modelos de presión utilizados en el pasado. En ese contexto, se menciona la influencia de figuras como Alfonso Ramírez Cuéllar, identificado como uno de los impulsores históricos de estrategias de movilización como las del antiguo movimiento El Barzón.

Sin afirmar una dirección explícita, lo que sí se observa es una coincidencia en métodos, narrativas y actores, lo que abre el debate sobre si se trata de una reconfiguración de viejas prácticas de presión en el nuevo escenario agrícola.

El riesgo, advierten organizaciones del sector, es que estas acciones terminen por fracturar la representación del campo, debilitando la interlocución con el gobierno federal y afectando acuerdos que benefician a la mayoría de los productores.

Por ello, el llamado es

a respetar los acuerdos, mantener la ruta institucional y evitar acciones que, lejos de fortalecer al campo, lo dividen y lo exponen a conflictos innecesarios.

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