Crisis del petróleo por la guerra de Irán debe acelerar la apuesta de México por las energías verdes

Fran Ruiz Perea

La guerra de Irán ha vuelto a situar la energía en el centro de la atención mundial, con el estrecho de Ormuz como talón de Aquiles de las energías fósiles, a las que se aferran aún la mayoría de los países, entre ellos México, que intenta revertir con el gobierno de Claudia Sheinbaum el retroceso bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En este contexto, las energías renovables están cobrando protagonismo para construir sistemas menos vulnerables a las crisis internacionales. Dado que las energías renovables se generan localmente, son de bajo coste y pueden implementarse de inmediato, aumentar su participación en los sistemas energéticos nacionales puede reducir la exposición a los mercados internacionales de combustibles.

El pasado viernes 27 de febrero, el barril de Texas cerró a 65 dólares y el galón de gasolina en Estados Unidos cerró a 2.79 dólares. Al día siguiente, Estados Unidos e Israel declararon la guerra a Irán, pese a los ruegos del jefe de contrainteligencia, Joe Kent, al presidente Donald Trump y a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, de que no cometieran el error de sumarse a la guerra de Israel contra Irán, porque el régimen de los ayatolás “no representaba una amenaza inminente para nuestra nación”.

A 38 días de iniciada la guerra que ha incendiado Medio Oriente y ha convertido al golfo Pérsico, con el estrecho de Ormuz cerrado, en una ratonera para petroleros de todo el mundo, el precio del crudo de referencia en EU cerró a 112 dólares, mientras que el galón de gasolina en el vecino del norte cerró este lunes a 4.12 dólares el galón, un 48% más que antes de la guerra.

El costo de la guerra en México

En México, el precio del combustible no es tan alarmante como en Estados Unidos, pero el país tampoco ha podido librarse de la tensión y la volatilidad en los mercados internacionales.

El acuerdo del gobierno de Claudia Sheinbaum con la casi totalidad de los empresarios gasolineros del país ha permitido que el litro de la gasolina Magna mantenga su precio en 23.80 pesos, el mismo que antes de la guerra.

Pero el acuerdo, con vigencia de seis meses, deja fuera a la gasolina Premium, que pasó de un promedio de 25.60 pesos a 28.21 (con picos de hasta 30 pesos en algunas zonas del país), mientras que el diésel, fundamental en el transporte de carga y centrales generadoras de electricidad, pasó de 26.23 pesos a 28.79; en ambos casos un aumento del 10%.

Para el usuario de Premium y diésel esto significa que tendrá que pagar un promedio de 260 pesos más al mes. Si sumamos el gasto adicional que todos los automovilistas mexicanos están pagando en las bombas por la guerra, la cifra en todo el país es enorme: aproximadamente 3,010 millones de pesos adicionales.

A este gasto extraordinario habría que añadir los casi 20 mil millones de pesos que le cuesta al mes al Estado para compensar a las gasolineras y subsidiar la Magna a los usuarios mexicanos.

Dependencia total del gas de EU

En cuanto al gas natural licuado (LNG), el hecho de que el 70% —unos 7 millones de pies cúbicos por día— que consume México provenga de Estados Unidos ha logrado evitar que el país sufra una escalada brutal del precio, ya que no depende del gas de Medio Oriente, como la que sufren la mayoría de los países europeos y asiáticos, muy dependientes del gas de países como Qatar, Irán y Arabia Saudí.

En esta primera semana de abril, el precio del gas por metro cúbico en Estados Unidos es de 0.10 centavos de dólar y en México 0.11 centavos de dólar, mientras que en España o Italia la cifra es cuatro veces mayor, entre 0.49 y 0.62 centavos.

Pero, en el caso de los dos países europeos, la situación cambia radicalmente a la hora de pagar la factura del gas, pese a tener precios similares, y esto se debe a un factor que está distanciando al país ibérico de la gran mayoría de los países europeos: mientras el 60% de la electricidad que genera Italia proviene del gas, en España este porcentaje cae casi a la mitad, el 35%, gracias a la decisión estratégica del gobierno del socialista Pedro Sánchez de acelerar la transición del país de la economía fósil a la economía verde.

La consecuencia es que, mientras España paga una factura diaria de gas de 47 millones de dólares, Italia paga 107 millones, casi el doble.

¿Cuánto ahorraría México con la mitad de su energía renovable?

En la actualidad, la capacidad de generación eléctrica mediante energías renovables en España es de 75 gigavatios (GW), de 65 GW en Italia y de apenas 35 GW en México. Esta situación deja a los dos últimos países muy vulnerables ante una crisis energética causada por el cierre del estrecho de Ormuz, por donde antes dede la guerra circulaba el 20 por ciento del petróleo y el 25 por ciento del gas que consume el mundo.

Según un informe de agosto de 2025 de Electricity Data Explorer, si México logra alcanzar una meta del 45% de generación limpia para 2030, la sustitución de gas generaría ahorros estimados en 1,600 millones de dólares anuales y evitaría la importación de más de 384 mil millones de pies cúbicos de gas natural.

Por ponerlo de nuevo en contexto, la instalación masiva de centrales solares y eólicas en los últimos años en España logró un hito en el pasado marzo de 2026, cuando toda la energía generada en el país alcanzó el 63.8%.

Este lunes, el precio del kilovatio hora (kWh) medio en España fue de 0.1341 €/kWh (2.75 pesos), mientras que el costo en México fue de 6.50 pesos, aunque la factura del usuario mexicano refleje una cifra mucho menor, gracias a que está subsidiada por el Estado.

En el Presupuesto de Egresos 2026 de la Federación, el gobierno mexicano aprobó 87 mil 789 millones de pesos en subsidios para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para contener el incremento de las tarifas eléctricas este 2026 y evitar que por heladas o cambios en los precios del gas se encarezcan los recibos de luz. Se trata de un incremento del 3.5% respecto a lo autorizado para 2025.

Enchufarse a las renovables

Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), México requeriría la instalación de 46 GW adicionales de capacidad solar y eólica para reducir la generación eléctrica a base de gas en aproximadamente un 20%.

Como escribió el especialista Pedro Mentado en la web Factor Energético, el pasado 1 de abril, “México suma cuatro años de estancamiento”, coincidiendo en gran parte con la apuesta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador por las energías fósiles, con la inversión millonaria en la construcción de la refinería de Dos Bocas.

Esto causó que México retrocediera 18 posiciones desde 2019 y ocupa en la actualidad el puesto 55 en el Índice de Transición Energética (ETI). En comparación con sus vecinos del sur, la posición es peor, ya que ocupa el lugar 13 de 19 países de América Latina, siendo superado por naciones como Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia y Panamá.

Durante 2025, la capacidad total de energía renovable en México alcanzó 35.168 GW, lo que representó un aumento del 2.73% respecto a los 34.231 registrados en 2024. Un aumento muy marginal que contrasta con la tendencia mundial, que registró un aumento del 15.5% el año pasado.

La capacidad de energía eólica en México fue de 7,512 MW en 2025, mismo dato registrado en 2024, pero menor a los reportados en 2022 cuando se alcanzaron 7,634 MW.

Como único dato positivo, aunque insuficiente, destacó que la capacidad de energía solar es la tecnología que registra el mayor avance con un aumento del 7.81% en 2025 para alcanzar 12,929 MW, y que supera a la generación hidroeléctrica por primera vez en México. Sin embargo, queda aún lejos de los 20 GW que genera España, con una superficie cinco veces menor.

Esta es la gran paradoja mexicana: poca inversión en energía solar, pese a que su radiación solar promedio es de entre 5 y 6 kWh/m²/día, una de las más altas del mundo.

De hecho, Sonora y Chihuahua están considerados de los mejores lugares del planeta para instalar plantas solares. Solo falta que se abra la puerta al capital privado y extranjero, y se agilice la burocracia.

La revolución verde de Sheinbaum

Con la llegada al poder de la “primera mujer científica”, el gobierno admitió finalmente el rezago de México presentó un plan ambiciosos para revertir la tendencia lo antes posible, y más a la luz de la amenaza de crisis energética global por la guerra de Irán.

La meta principal del gobierno mexicano es que, para 2030, el 45% de la electricidad del país provenga de fuentes limpias. Esto implicaría revertir la tendencia a la baja que dejó la administración anterior, donde la generación renovable cayó al 24%. Todo esto se enmarca dentro de un ambicioso Plan de Inversión para el Bienestar que destina más de la mitad de su presupuesto (54.1%) al sector energético.

Entre los proyectos estrella están completar las últimas dos fases de la central solar Puerto Peñasco, en Sonora, de 1,000 MW, que será la más grande de Latinoamérica. El otro gran proyecto son dos nuevos parques fotovoltaicos en Coahuila, Carbón II y Río Escondido, de 556 MW.

El plan de acción inmediato anunciado a finales de 2025 consiste en iniciar la construcción de proyectos para agregar 6,000 megawatts (MW) nuevos al sistema eléctrico nacional. Este paquete de proyectos se divide de la siguiente manera: inversión privada (46%): se asignaron 3,320 MW a 20 proyectos privados en 11 estados, con una inversión de 4,752 millones de dólares. El 78% de estos proyectos estarán listos en 2028; e inversión pública (54%), en la que la CFE construirá 2,680 MW.

México no puede seguir ni un minuto más la estela negacionista de Estados Unidos: si el gobieno de Trump se niega a entender que el progreso es invertir masivamente en energías limpias es su problema: México tiene todas las papeletas para convertirse en una potencia global en energía verde: así que menos inversión de miles de millones de pesos en refinerías y más centrales eólicas y solares en los gigantescos desiertos achicharrados de sol que tenemos en el norte del país.

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