LO PERSIGUEN POR DEFENDER LA REINGENIERÍA INTEGRAL

Richard Lizárraga Peiro

En la Universidad Autónoma de Sinaloa se configura un episodio que revela la persecución de los aliados del Rector Jesús Madueña Molina en el proceso de la transformación de la institución. Desde el 23 de septiembre de 2025, fecha en que apareció una entrevista del académico y abogado José Armando Luna Huicho explicando la naturaleza extralegal de las jubilaciones dinámicas y defendiendo la Reingeniería Institucional, comenzó en su contra una campaña de persecución, difamación y criminalización.

Detrás de los ataques aparece una vieja estructura de poder que construyó bajo el amparo de un partido político y la amenaza un andamiaje que dominó espacios de decisión dentro de la Universidad tolerando prácticas como el uso discrecional del gasto operativo y la colocación de familiares de directores en plazas académicas o administrativas. A cambio, ese grupo político obtuvo durante largo tiempo promoción electoral y estructuras de movilización dentro de la institución.

Esa generación está reaccionando con “violencia institucional” contra quienes apoyan la nueva Ley Orgánica universitaria y la dinámica de la Reingeniería Institucional porque ambos implican algo que para ellos resulta peligroso: la posibilidad de que la Universidad reordene sus mecanismos legales, administrativos y académicos, poniendo fin de manera gradual a prácticas que durante años permitieron el desplazamiento de académicos para entregar horas-clase, materias o posiciones laborales a familiares, compadres o allegados desperfilados.

EL PECADO: DECIR UNA VERDAD JURÍDICA

En ese contexto, el profesor Luna Huicho se convirtió en un objetivo al alzar la voz y plantar públicamente que las jubilaciones dinámicas que se pagan en algunas universidades públicas no están previstas directamente en la legislación laboral mexicana, y que por esa razón requieren mecanismos de sostenibilidad jurídica y financiera, como la creación de un Fideicomiso Jubilatorio.

Lo que declaró fue resultado de años de estudio sobre los sistemas de jubilaciones de universidades públicas estatales, analizados mediante derecho comparado. Su conclusión fue contundente: las demandas laborales ni los amparos tienen peso jurídico para cambiar las determinaciones tomadas mediante las Consultas –una de ellas Sindical- y el aval del Consejo Universitario

El mensaje incomodó a la vieja estructura de la UAS que estaba anclada a los privilegios otorgados por un partido político y molestó a quienes sostienen que bastaría con promover demandas laborales o amparos para obligar al Estado a seguir financiando jubilaciones dinámicas con recursos del subsidio universitario. Luna Huicho explicó algo elemental: el subsidio universitario está destinado a la educación, no a las prestaciones extraordinarias de retiro.

EL ACOSO CONTRA EL ALIADO DEL RECTOR

El profesor Luna Huicho fue uno de los primeros académicos que se pronunciaron públicamente a favor del proyecto de reingeniería impulsado por el Rector Jesús Madueña Molina. Defendió tres ideas centrales: modernizar el sistema de jubilaciones, crear un fideicomiso que garantice sostenibilidad y evitar que la Universidad llegue a una crisis financiera irreversible. En concreto: guarneció a ruta para salvar a la Universidad.

Y eso lo convirtió en un personaje incómodo para quienes desean que nada cambie y que planean seguir manteniendo sus cotos de poder. A partir de entonces le comenzaron a achacar supuestas irregularidades académicas. Usando a empleados de confianza a los que se prometieron plazas y a sus parientes -estudiantes-, le fabricaron denuncias y las trasladaron a Culiacán.

Pero el problema de esa estrategia de difamación y calumnia choca con los hechos. José Armando Luna Huicho acumula casi 30 años de ejercicio académico y profesional dentro de la Universidad. Jamás durante ese tiempo ha enfrentado sanciones disciplinarias ni cuestionamientos formales sobre su actividad docente. Sin embargo, apenas decidió defender públicamente la Reingeniería Universitaria le aparecieron acusaciones en las que sobresalen figuras “de más arriba”. La coincidencia resulta demasiado evidente.

El ataque contra Luna Huicho es parte de la disputa sobre el rumbo de la Universidad. Por un lado, existe un proyecto que busca ordenar las finanzas universitarias, transparentar los procesos y ajustar la institución a Reingeniería Integral. Por otro lado, persisten estructuras que funcionaron bajo lógicas distintas: redes familiares en planteles, asignación discrecional y abusiva de materias, control político externo de direcciones y la utilización del aparato universitario con propósitos político-electorales, ajenos a las tareas sustantivas de la Universidad.

EL MENSAJE DE LA PERSECUCIÓN

La feroz campaña contra Luna Huicho pretende enviar una señal a otros académicos y trabajadores administrativos en activo. La amenaza es en el sentido de que quien defienda abiertamente, a la luz de la opinión pública, la Reforma Integral y al Rector Jesús Madueña, caerá sobre él todo el peso de la vieja estructura. El intento de intimidación es una forma de desalentar el debate dentro de la Universidad.

Pero la Universidad no puede construirse sobre el miedo. La esencia universitaria es el debate libre de ideas, el análisis crítico y la confrontación de argumentos. Perseguir a un académico por expresar una opinión jurídica documentada no fortalece la institución. La debilita. La historia universitaria demuestra que las reformas profundas siempre generan resistencias. Hoy el profesor José Armando Luna Huicho enfrenta una campaña de descrédito.

Pero el fondo del conflicto es porque Armando Luna representa la voz del cambio y debate y defiende el futuro de la Universidad y la viabilidad y la legitimidad de la Reingeniería Universitaria. Y en ese debate, se abre una pregunta: ¿se impondrán aquellos que persiguen a los aliados del Rector sobre la Reforma Institucional o sobrevivirán las viejas estructuras que controlaron, por decisiones externas, espacios de poder en la Universidad?

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