Ahome: la radiografía de una intriga y sus lecturas políticas
Alvaro Aragón Ayala
En los días recientes, un supuesto zipizape -un agarre, cual féminas, a cachetada entre dos funcionarios del Ayuntamiento de Ahome- comenzó a circular en redes digitales como si fuese fuego en pastizal seco. La historia fue teatral, escandalosa y, por lo mismo, irresistible para la maquinaria del rumor.
Los dos funcionarios zambutidos en la intriga, que conste, se mueven en el limbo político, envueltos en el pequeño glamour del poder municipal, sin advertir que a su alrededor se mueven fuerzas interesadas en deteriorar la imagen del Ayuntamiento y generar una percepción de inestabilidad administrativa.
Mientras los funcionarios “tiran aceite”, la carga de la defensa de la imagen institucional del Ayuntamiento se la dejan únicamente al alcalde Antonio Menéndez del Llano Bermúdez y al jefe de prensa Óscar Alatorre. Ellos operan la contención de rumores, aclaran versiones y sostienen la credibilidad del gobierno municipal.
Se les olvida a los envueltos en los chismes que la construcción de la buena proyección pública es una tarea colectiva y que no se gobierna hurtando la imagen del alcalde en eventos públicos ni pretendiendo ejercer el poder detrás del trono. La estabilidad institucional no se protege únicamente con soltar el “rollo” de la “vieja amistad” con el gobernador.
Así, pues, la versión de la cachetada o de las bofetadas se difundió con rapidez quirúrgica. Fotos de ambos funcionarios acompañaban la narrativa. El relato corría de chat en chat, de muro en muro, de grupo en grupo: dos funcionarios se habían agarrado a golpes, contaban. Pero no aparecieron pruebas, ningún video, ningún testimonio formal. Ninguna evidencia verificable.
Aun así, la historia quedó flotando en el aire político de Ahome sembrando una duda que, aunque no se compruebe, ya produjo efectos, secuelas que nadie puede negar ya que en política el rumor no busca necesariamente demostrar algo, sino instalar sospechas. Fue aquí donde el ruido digital clavó una pregunta ¿Qué pasa al interior del ayuntamiento?
Para entender bien la circulación de ese rumor hay que observar el tablero interno del Ayuntamiento de Ahome. No se trata de un aparato homogéneo. Es un mosaico político, donde conviven funcionarios y trabajadores que provienen de distintas etapas y lealtades.
Se cruzan en el camino de la función pública y la grilla, ex militantes o cuadros del PRI que sirvieron en administraciones priistas o panistas y que aún guardan fidelidades o deudas políticas por procesos de sindicalización o ascensos laborales.
También hay quienes se identifican con el grupo del exalcalde Gerardo Vargas Landeros, figura que dejó estructuras políticas y administrativas dentro del municipio, principalmente en el cabildo y en áreas intermedias, de mando, con capacidad operativa.
A ese entramado se suman actores vinculados a corrientes internas de Morena. Entre ellos destacan dos polos con aspiraciones visibles hacia el 2027: la diputada federal Ana Elizabeth Ayala Leyva y la diputada local Minerva Vázquez González. Ambas aparecen en el radar político como posibles candidatas de Morena a la alcaldía de Ahome.
Pero hay otro segmento de empleados que se mueve en las catacumbas, que es menos visible y a veces más inquieto: el de trabajadores y funcionarios que, dentro del aparato municipal, consideran que merecen más poder, más posiciones o mejores cargos y que se siente desplazado.
En ese contexto, el episodio de la supuesta cachetada o del cruce de cachetadas -casi al borde de la caída del rímel-, deja varias lecturas posibles. La primera sería que la difusión de una agresión física -aunque no esté probada- busca proyectar una imagen de desorden o conflicto interno.
La segunda sería una señal de fractura administrativa instalando la idea en la sociedad de pleitos entre funcionarios; el mensaje sería que el gobierno municipal está dividido. La tercera sería un “ensayo” de una guerra política temprana sustentada. A medida que se acercan los ciclos electorales, los rumores se convierten en armas de destrucción de honras.
La cuarta lectura es parte esencial de la tercera y se le conoce como “un globo de ensayo”. Se lanza una versión, se observa la reacción pública y gubernamental y luego se decide si conviene escalarla o dejarla morir. La propagación del rumor visibilizó una estructura digital operada desde las sombras y otra que se mueve en la inercia, cachando chismes.
El episodio revela, entonces, que el Ayuntamiento de Ahome se mueve dentro de una atmósfera política de reacomodo. Que los grupos existen. Que las lealtades también y que las aspiraciones por la sucesión en Ahome ya comenzaron a dinamizarse.
En el escenario político el rumor o la intriga cumplen una función estratégica: medir fuerzas sin dar la cara. El chisme se lanza para probar el terreno y la intriga se siembra para ver quién la riega y quien la replica sin ningún rigor periodístico. Se suelta en las redes digitales sobre las que nadie ejerce control.
