Planilla roja: El cártel de la rapiña
Alvaro Aragón Ayala
Hay sindicatos que defienden trabajadores. Y hay sindicatos, como el de la Universidad Autónoma de Occidente, que terminan secuestrados por grupos que operan como los cárteles. Que funcionan como grupos mafiosos que atentan contra el patrimonio y el interés de su propio gremio.
En la Universidad Lince, lo que debería ser una elección democrático del Sindicato Único de Trabajadores Académicos y Administrativos de la Universidad Autónoma de Occidente (SUTAAUAO), amenaza con convertirse en la consolidación de una facción roja que actúa con lógica gangsteril para mantener el dominio del sindicato.
La acusación de la mayoría de los universitarios es que el sindicato mutó en un obscuro aparato de poder que desaparece los recursos de la organización sin ninguna explicación y que para encubrir el saqueo o el rapiñaje instituyó mecanismos de protección política-sindical.
Esa es la verdad. La Planilla Roja que opera con la dinámica propia de un grupo delincuencial y que controla las estructuras del miedo, busca preservar la influencia y el manejo del las cuotas y otros dinero por medio de Carlos Ignacio Leal Orozco, a quien intentan imponer como heredero del capo di tutti capi.
En este contexto, el proceso sindical sucesorio es, ya, de escándalo: por un lado, el actual dirigente Raúl Portillo Molina enfrenta acusaciones de haber “esfumado” más de 5.3 millones de pesos, cantidad que nadie sabe a donde fue a parar.
Por otro, el candidato de la mafia sindical, Carlos Leal, aparece en un expediente ministerial por robo de vehículo, un caso en el que un automóvil reportado como robado fue detectado circulando con placas alteradas y vinculado a su entorno familiar.
El expediente puede haberse diluido en la maraña judicial. Sin embargo, en el sindicalismo es un estigma que pinta de cuerpo entero al aspirante a dirigente. Además, cuando, su jefe o padrino, especialista en desaparecer dineros, pretende entregar la estafeta a un candidato rodeado de antecedentes lo que la mayoría de trabajadores ven es una sucesión pactada para que todo siga igual o peor.
En los pasillos universitarios se dice sin rodeos: la llamada Planilla Roja que impulsa esta candidatura opera como un verdadero cártel sindical, una estructura que intenta aplastar cualquier intento de alternancia democrática mediante el control político mafioso del sindicato.
Esa es una percepción correcta. Entonces, lo que está en juego en la Universidad Autónoma de Occidente v no es una simple elección. Es algo histórico. Se trata de decidir si el sindicato seguirá siendo patrimonio de un grupo que opera como pandilla de ladrones o si volverá a ser una organización legítima de los trabajadores universitarios.
