Mina de santo Tomás, de Choix: la devastación que podría alcanzar hasta El Fuerte y Los Mochis

Alvaro Aragón Ayala

En la sierra del municipio de Choix se proyecta una de las explotaciones mineras más grandes del noroeste del país: la Mina Santo Tomás. Su escala industrial -más de 9 mil hectáreas concesionadas, cientos de millones de toneladas de roca a remover- con un alto potencial de contaminación que podría devastar el norte de Sinaloa.

La explotación de la mina implica riesgos ambientales que, de no controlarse con rigor extremo, podrían extender sus efectos más allá de la zona de extracción y alcanzar territorios aguas abajo como El Fuerte e incluso zonas agrícolas cercanas a Los Mochis, a través del sistema hidrológico del Río Fuerte y la “lluvia ácida”. Esta es una proyección basada en procesos químicos y antecedentes internacionales documentados.

LA DIMENSIÓN DEL PROYECTO

1.9 mil 34 hectáreas concesionadas (aproximadamente 90 km²).

2.2 mil 825 millones de toneladas de material mineralizado previstas para explotación.

3.Más de 4,774 millones de libras de cobre proyectadas durante la vida útil de la mina (junto con oro, plata y molibdeno).

4. Una operación estimada por más de 20 años.

5. Una extracción diaria que podría alcanzar hasta 120 mil toneladas de roca.

Se trata de minería a “cielo abierto” de gran escala que provocará deforestación, voladuras permanentes, cráteres de cientos de metros de profundidad y presas de jales con millones de toneladas de residuos.

DRENAJE ÁCIDO DE MINA

El yacimiento es de sulfuros de cobre. Cuando minerales como pirita y calcopirita quedan expuestos al oxígeno y al agua por la trituración masiva, ocurre una reacción química: sulfuro + oxígeno + agua que genera ácido sulfúrico.

Ese ácido reduce drásticamente el pH del agua, disuelve metales pesados, moviliza arsénico, plomo, cobre, zinc y hierro y puede mantenerse activo durante décadas.

El drenaje ácido no necesita un accidente para ocurrir. Es una consecuencia química natural cuando se exponen sulfuros al ambiente.

MAPA NARRATIVO DEL RIESGO REGIONAL

Escenario geográfico: la mina se ubica en la parte alta de las microcuencas que descarga al Río Fuerte. El drenaje ácido podría infiltrarse en arroyos locales. Y esos arroyos alimentas el río.

El río fluye hacia El Fuerte (decenas de km aguas abajo) y continúa su trayecto hacia el valle agrícola que abastece la región de Los Mochis. En términos hidrológicos, cualquier alteración significativa en la cabecera de cuenca puede trasladarse aguas abajo.

Si se produjera contaminación sostenida el ecocidio podría sentirse en tramos de decenas de kilómetros. La afectación agrícola sería posible por riego contaminado. Los acuíferos conectados podrían verse comprometidos. La distancia no es barrera cuando el vector es el agua.

ANTECEDENTES INTERNACIONALES

En el 2015, en Colorado, EE. UU., en la Gold King Mine, un colapso liberó millones de litros de agua contaminada con metales pesados. El río Animas se tornó naranja. La contaminación cruzó estados y afectó comunidades indígenas. Lección: el drenaje ácido puede viajar cientos de kilómetros por sistemas fluviales.

En 1998, en España, la ruptura de una presa de jales de la Mina Aznalcóllar, liberó millones de metros cúbicos de lodos tóxicos. Impactó el río Guadiamar y amenazó el Parque Nacional de Doñana. Lección: las presas de relaves son puntos críticos de riesgo estructural.

En Berkeley Pit, Montana, EE.UU., un tajo abandonado se llenó de agua altamente ácida. Hoy es uno de los cuerpos de agua más contaminados del mundo. La acidez extrema ha provocado muerte de aves y fauna. Lección: el drenaje ácido puede persistir décadas después de terminada la explotación.

¿Y LA “LLUVIA ÁCIDA”?

La lluvia ácida ocurre cuando emisiones industriales de dióxido de azufre (SO₂) reaccionan en la atmósfera. Puede acidificar suelos, debilitar bosques, alterar ecosistemas acuáticos y corroer infraestructura.

Las masas de aire pueden transportar estos compuestos cientos de kilómetros antes de precipitar. Si el proyecto incluyera procesos con emisiones significativas de azufre sin control adecuado, el impacto podría no quedar confinado a la zona inmediata.

EL SUBSUELO: EL DAÑO INVISIBLE

Las filtraciones de presas de jales o lixiviados pueden penetrar fracturas geológicas, contaminar pozos, permanecer años sin detectarse. Una vez alterado un acuífero, la remediación es compleja y costosa.

¿Están los habitantes de la zona norte De Sinaloa preparados para enfrentar, durante 20 años y aún más por las secuelas que dejará la mina de Santo Tomás, un escenario de drenaje ácido activo y para contrarrestar los efectos de la “lluvia ácida”?

La mina es una intervención territorial de gran escala en la parte alta de una cuenca estratégica. Si los controles fallan, si la gestión hídrica es insuficiente o si los sistemas de contención colapsan, el impacto podría sentirse más allá de Choix, aguas abajo hacia El Fuerte y potencialmente hacia zonas agrícolas vinculadas a Los Mochis.

El drenaje acido y la “lluvia ácida” son realidades documentadas. Cuando el agua se acidifica, la devastación no respeta fronteras municipales.

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