Un atentado contra la democracia: un periodismo silenciado
Fernando Díaz Naranjo
México es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas y su ejercicio de informar. Una frase que impacta y duele, pero que tristemente, es la realidad de lo que acontece en el territorio nacional. Las cifras están presentes, pero no son favorecedoras, al contrario, parece que con el pasar de los años, la situación se sale cada vez más de las manos de nuestros gobernantes.
Desde el 2000 hasta la actualidad, Artículo 19 ha documentado 175 asesinatos de periodistas en México relacionados con el desempeño de su profesión, en total 163 hombres y 12 mujeres. De éstos, ocho se han registrado en el gobierno actual de Claudia Sheinbaum, 47 en el de Andrés Manuel López Obrador, 47 en el de Enrique Peña Nieto y 48 en el sexenio de Felipe Calderón.
Al periodista mexicano se le silencia siempre que incomode. Hasta principios del 2024, es decir, en 24 años, Artículo 19 registró 31 desapariciones de periodistas en nuestro país. En promedio han desaparecido dos periodistas por año. Tamaulipas es la entidad con mayor registro de casos (6), le siguen Michoacán (4) y Veracruz (4).
¿Pero aquí termina la “pesadilla” por ejercer el derecho a informar? Claramente no. El acoso está en su auge por parte de quienes se ven perjudicados en su actuar. Es el afán de imponer poder para causar miedo cuando la verdad sale a la luz pública, lo que ahora se ha vuelto alarmante.
En agosto del año pasado, Artículo 19 documentó lo que ha sido el acoso judicial contra periodistas: 51 casos entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2025. En total, 39 periodistas (28 hombres y 11 mujeres) y 12 medios de comunicación han sido advertidos de procesos legales en su contra. Un proceso judicial o administrativo que se abrió cada cuatro días, en promedio.

Esto refleja un uso inquietante y preocupante del marco legal mexicano que pone en juego su credibilidad en cuanto a la forma de juzgar, muchas veces sin fundamentos suficientes, al ejercicio del periodismo. Por consecuencia, se expone un grave riesgo a la libertad de expresión y el derecho a la información en México.
Asimismo, México es visto internacionalmente como un país violento con sus periodistas. Según Artículo 19, fueron un total de 639 agresiones en 2024 y un incremento del 13.9% respecto al 2023, lo que genera gran intranquilidad. De igual manera, resulta que quienes deberían pelear para erradicar esta situación, fueron los principales agresores: el gobierno mexicano resultó con 287 casos documentados en 2024 (44.91% del total).
A estos registros hay que agregar que el libre ejercicio del periodismo se ha vuelto complejo por las dificultades que se han generado por el acceso a la información pública luego de que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se consumó la desaparición de uno de los organismos autónomos más importantes e indispensables para la obtención de información de interés ciudadano, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).
Estos indicadores ponen de manifiesto la necesidad de alertar el riesgo que implica que el periodismo no pueda ejercer con libertad el derecho constitucional de informar: la erosión de un elemento fundamental de nuestra democracia.
El periodismo tiene la función de ser un contrapeso real del poder público, pues a través de sus investigaciones expone desviaciones a las metas de políticas públicas, a la aplicación incorrecta de recursos públicos, a obras y servicios, a discursos políticos, entre otros.
También el periodismo muestra la realidad que tenemos a nuestro alrededor con lo que construye ciudadanía y le da elementos para su mejor toma de decisiones.
Por ello, el periodismo es un factor clave en nuestra democracia. En este sentido, vemos con buenos ojos y atención el llamado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a fortalecer la lucha contra la impunidad de los crímenes cometidos contra periodistas, en particular mejorando la coordinación con el ministerio público para garantizar investigaciones eficaces de los asesinatos y desapariciones de periodistas … el tiempo dirá.
