Cuesta de enero todo el año: 2026 será un año fiscal apretado para el Gobierno

 Jorge Cano y Carlos Vázquez

Gobierno federal proyecta optimismo y metas ambiciosas, el año no será sencillo: la “cuesta de enero” también alcanzó a las finanzas públicas. Con ingresos que no son suficientes y una larga lista de gastos y obligaciones por cubrir, el margen de maniobra se reduce y la capacidad de la actual Administración para cumplir lo que promete se pone verdaderamente a prueba.

El panorama es complejo: en 2026 el Gobierno necesitará gastar casi 20 mil millones de pesos (mmdp) por día sólo para cubrir sus compromisos ya establecidos. El problema es que, aun con todas sus fuentes de ingreso —impuestos, derechos y venta de petróleo—, apenas espera recaudar alrededor de 18 mmdp diarios. En otras palabras, cada 24 horas tendrá que endeudarse en unos 2 mmdp únicamente para poder pagar lo indispensable.

¿Y cuáles son esos compromisos que debe cubrir el Gobierno?

1. La tarjeta de crédito: pago de intereses

El primer compromiso son los intereses de la deuda pública. Desde el 1 de enero, el Estado debe destinar alrededor de 3,847 millones de pesos (mdp) por día solo para cubrir este concepto. Este monto es resultado del fuerte endeudamiento acumulado en los últimos años y convierte a 2026 en un año histórico por el tamaño del pago de intereses.

Para dimensionarlo: en 2019 el Gobierno pagaba apenas 2,062 mdp por día en intereses de la deuda. En solo siete años, el costo de los intereses casi se ha duplicado, aumentando 86.5 % (es decir, 1,785 mdp diarios adicionales, ya considerando inflación).

2. Transferencias a los estados

Además del pago de la deuda, el Gobierno debe asegurar por Ley los recursos que envía a los estados y municipios para que éstos puedan ofrecer bienes y servicios públicos. A este conjunto de transferencias se le conoce como gasto federalizado. Esto implica transferencias diarias por alrededor de 5,655 mdp a los gobiernos locales.

3. Salario de los funcionarios

Desde el 1 de enero, la Administración federal también inicia operaciones con otro compromiso ineludible: la nómina de sus trabajadores. Este gasto asciende a unos 3,403 mdp diarios, una cantidad ligeramente menor a la que se destina cada día al pago de intereses de la deuda.

4. Pensiones

Al igual que la nómina, el Gobierno debe transferir los recursos para el pago de las pensiones de los trabajadores jubilados, pero también debe considerar las pensiones del Bienestar. En total debe estar apartando cerca de 5,422 mdp cada día para el pago de estos apoyos; 1,699 mdp para las del Bienestar y 3,723 mdp para las de los trabajadores jubilados.

En los últimos años, este gasto ha crecido incluso más rápido que el pago de intereses de la deuda. En 2019, el Estado destinaba poco más de 3 mmdp diarios para cubrir el costo de las pensiones. Pero para 2026 esa cifra ascenderá a 5,422 mdp por día, un aumento de 80 % —equivalente a 2,419 mdp diarios adicionales, ya ajustados por inflación—. El resultado es un compromiso que no deja de crecer y que presiona cada vez más el espacio fiscal del Gobierno.

5. El recibo de la luz

Con el inicio del año también comienzan a correr las facturas de los servicios. De las principales es el de la electricidad: para mantener las tarifas por debajo de su costo real, el Gobierno federal debe transferir recursos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) todos los días. En promedio, cada 24 horas destina alrededor de 240 mdp para subsidiar la factura de luz de los hogares.

6. Oxígeno para Pemex

Pero los apoyos no terminan en la CFE. El Estado también debe reservar recursos para que Pemex pueda pagar parte de sus deudas y seguir operando, un apoyo que resulta incluso más costoso que mantener las tarifas eléctricas. Cada día, el Gobierno necesita destinar alrededor de 722 mdp para transferirlos a Pemex y permitirle cumplir con sus obligaciones financieras. Esto representa un aumento de 55 % —equivalente a 256 mdp diarios adicionales, ya ajustados por inflación— respecto a lo que se destinaba en 2019.

7. La factura médica

Por último —pero no menos relevante—, la Administración federal debe reservar recursos para cubrir su parte de las cuotas de seguridad social de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Aunque estas cuotas se financian entre el trabajador y el empleador, el Estado también aporta una fracción para sostener el sistema. En 2026, esto implica destinar 504 mdp diarios únicamente para cubrir las cuotas obrero-patronales que le corresponden.

Gráfica con los compromisos financieros del gobierno federal para 2026.

8. Riesgos para el año

Si llegaste hasta aquí, ya habrás notado que el Gobierno, igual que muchas familias mexicanas, arranca el año con una lista abultada de gastos obligatorios e ingresos que no alcanzan. Como se mencionó al inicio, en 2026 tendrá que endeudarse desde el primer mes solo para cubrir sus compromisos más básicos. Eso es apenas el inicio: todavía falta contemplar los recursos necesarios para cumplir sus metas sociales, ambientales y de seguridad. ¿De dónde saldrá lo que se requiere para becas estudiantiles, guarderías, inversión pública o seguridad? Ése es el verdadero desafío del año.

El reto se vuelve mayor considerando que la economía mexicana se encuentra en un periodo de desaceleración económica; cada vez crece a un ritmo más bajo. El peligro: sin crecimiento económico no hay empleo, sin empleo no hay ingresos y sin ingresos no hay consumo; por lo cual no hay pago de impuestos.

La Secretaría de Hacienda espera que la economía crezca a una tasa de 2.3 %, mientras que el Banco de México, en su última actualización, espera un crecimiento de apenas 1.3 %. La diferencia parece poca, pero es enorme; estamos hablando que si se pierde 1.0 % en la tasa de crecimiento de la economía, el Gobierno estaría perdiendo cerca de 161 mdp por día.

Si la economía no crece al ritmo que Hacienda anticipa, al Estado no le quedarán muchas alternativas. Una es recurrir a más deuda, y la otra —menos favorable para los contribuyentes— sería endurecer la recaudación mediante una vigilancia más estricta en el cumplimiento de impuestos. Esta última medida podría desincentivar el consumo, el empleo y la inversión. La opción de recortar el gasto tampoco luce viable: como vimos, la lista de compromisos ineludibles es tan amplia que deja muy poco espacio para ajustes significativos.

El reto para este 2026

La cuesta de enero también alcanzó al Gobierno federal, que inicia 2026 con una larga lista de compromisos que absorberán prácticamente todos sus ingresos. Esto lo obligará a endeudarse día con día solo para cumplir lo ya pactado. Y si la economía no despega, la cuesta no solo se prolongará todo el año, sino que podría traducirse en un endeudamiento creciente o en un Servicio de Administración Tributaria (SAT) más duro con los contribuyentes. El reto, para el Gobierno y para el país, será evitar que esta pendiente se convierta en una caída.

Jorge Cano es coordinador del Programa de Gasto Público de México Evalúa y Carlos Vázquez es investigador en dicho programa.

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