El albacea Adán Augusto a la terna 2024; desplaza a Claudia

Carlos Ramírez

La política de a deveras se está definiendo en los espacios de movimientos estratégicos: el exgobernador tabasqueño y hombre de confianza del presidente López Obrador, Adán Augusto López Hernández, llegó al gabinete para ayudar desde Gobernación al manejo presidencial de la candidatura 2024 de Morena. Sin embargo, las circunstancias ya lo colocaron en la terna, desplazando a la jefa capitalina de gobierno Claudia Sheinbaum Pardo.

La política en el viejo sistema priísta aún vigente, decía el politólogo tabasqueño Enrique González Pedrero, es como una torre de capilaridad que tiene pisos pero sin paredes y un elevador sin botones ni identificación de pisos que sube y baja colocando a personas en niveles que no saben los que llegaron pero que tienen una función que cumplir al llegar.

La clave del posicionamiento del albacea testamentario presidencial, López Hernández, se localizó en el mensaje que dio a los morenistas a finales de la semana pasada para desactivar la comisión pluripartidista de enjuiciamiento del gobernador morenista veracruzano Cuitláhuac García Jiménez: un militante de Morena abrió una comisión pluripartidista para debatir si convenía o no desaparecer poderes en un estado gobernado por un morenista.

Las tres reglas inamovibles de la sucesión presidencial de 1920 a la de 2024 como continuidad son de cumplimiento estricto: personal, de grupo y de proyecto. Los candidatos que en el pasado no alcanzaron la candidatura oficial, habrían cometido errores estratégicos para el cumplimiento de las condiciones de transexualidad de proyectos de presidentes fuertes. La fijación de los criterios de continuidad que hizo el albacea López Hernández tuvo un claro tinte presidencial y derivaron de la autoridad formal del cargo de secretario de Gobernación y de operador directo del jefe del ejecutivo.

La configuración de la comisión de investigación sobre Veracruz fue una jugada también estratégica del senador morenista Monreal Ávila y buscó construir una alianza plural alrededor de Morena ante el escenario de pérdida de la mayoría absoluta legislativa en 2021 y previsible en 2024. Pero la destitución del gobernador Cuitláhuac hubiera sido un golpe muy duro a la coalición de López Obrador.

Lo que viene en los dos próximos años es una sucesión presidencial con conflictos al interior de la coalición dominante en el gobierno federal, en una tendencia de disminución paulatina del poder presidencial por razones de realineamiento de grupos de poder dentro y alrededor de Morena. La decisión del senador Monreal de aceptar la derrota coyuntural representó una victoria política por su permanencia en el principal cargo clave del sistema de toma de decisiones de poder por las reformas constitucionales que se darán en los próximos dos años y que requerirán de una alianza informal de Morena con algunos partidos de oposición.

Con experiencia de su pasado sistémico, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón se movió en los últimos días en los escenarios internacionales para no implicarse en una batalla que no era la suya y en la que tampoco podría influir, y operó con éxito dos temas fundamentales de la fuerza presidencial de López Obrador: la relación tensa con Estados Unidos en temas de seguridad y migración y el posicionamiento internacional de México en la demanda contra los fabricantes de armas.

En la crisis Senado-Veracruz se prefiguró la candidatura casi formal de López Hernández como la única garantía de habilidad, fuerza y sensibilidad de continuidad del proyecto del presidente López Obrador. Con una acción política decisiva y enérgica, el secretario de Gobernación desplazó de las preferencias a la jefa capitalina Sheinbaum –solo un eco presidencial– y abrió una nueva fase en la competencia política en la sucesión presidencial de 2024.

Expectativas negativas. luego del anuncio formal de una baja del PIB en 2021, los escenarios de corto plazo siguen siendo de depresión productiva. Las expectativas empresariales del Banco de México revelan una caída en la previsión de inversiones empresariales que estarían reforzando la tendencia de la economía a una recesión formal en este año bajo el criterio de que no están dadas las condiciones para el crecimiento de la actividad del sector manufacturero.

Con información de Indicador Político

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